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La canasta "testimonial": faltan los productos más baratos y sobran los premium
A dos meses y medio del congelamiento de precios, las opciones económicas llegan en cuentagotas y se acaban rápido. Lo que se consigue vale el doble.
En muchos casos, la opción testimonial y la corriente se confunden. Por ejemplo, la harina Favorita 000 figura en las listas a $ 2,60. Pero ese precio corresponde a la versión Nutrihierro, que casi nunca está. La que sí se encuentra tiene igual aspecto, pero dice tener vitaminas B6 y B12 y vale $ 3,60. Hace rato que no traen la común, contó un repositor de Coto.
En lácteos, los casos abundan. El Yogurísimo Firme tiene una versión popular muy difícil de hallar ($ 2) y otra más cara (la fortificada, a $ 4,65). El yogur Ser con cereales de $ 2,85 suele escasear, pero el de $ 6,50, jamás. Y ni los chicos se salvan: al no estar la copa Serenito ($ 1,90), la copa Cindor es igual, pero sale $ 6,25. Entra una bandeja de los baratos por cada 5 o 6 de los caros , comentó un empleado de Carrefour.
En vegetales como papa o tomate, los cajones con precio Gobierno estaban vacíos o con mercadería de mal aspecto. Y en limpieza, el litro de lavandina Ayudín de $ 2,70 no se consiguió: sólo estaban las fórmulas concentradas y las aromatizadas, que salen hasta $ 6,35.
En la recorrida, no hubo rastro de muchos productos baratos que publica la Secretaría de Comercio, como el sachet de leche a $ 2,60 (la más barata, desde $ 4,40), el litro de Cindor a $ 6 (salía más del doble) o el dulce de leche Sancor grande a $ 4,30 (valía desde $ 9).
Tampoco se vio el pan lactal Bimbo familiar a $ 10 (estaba el nuevo Nutritotal, a casi $ 20), el pan para hamburguesas Fargo de $ 4,30 (había uno con sésamo a $ 9) ni el desodorante grande Impulse de $ 10 (se vendían a $ 20). ¿Se consiguen las 70 servilletas Sussex a $ 3,80? No, pero están las premium de 50 unidades a $ 5. Y el suavizante Vívere Día a Día no se ve al precio testimonial de $ 4,60: sólo está la presentación con silicona, a cerca de $ 9.
Los productos baratos dan pérdida a las empresas productoras porque el precio viene congelado y los costos crecieron.
Por eso, entregan pocos económicos y muchos premium, que no tienen límite ni control, y así compensan utilidades, explicó Daniel Vardé, socio líder de Consumo Masivo de Deloitte. Esa, según el experto, es hoy la táctica más usada por las firmas. Y dijo que otras son reducir el tamaño de los envases y lanzar nuevas versiones de los productos con algún aditamento distinto a un precio más alto que el fijado.
Fernando Moiguer, economista y consultor en estrategia de negocios y marca, coincidió: ¿Qué hacen las empresas frente al congelamiento? Achican envases, sacan nuevos productos y negocian con (Guillermo) Moreno liberar algunos aumentos a cambio de mantener congelado el precio de ciertos productos populares.
Después, lo que hacen las empresas es entregar lo barato en menor volumen a los supermercados, y la gente no los encuentra. Pero eso al Gobierno no le importa opinó Moiguer. La verdad misma ya no les interesa. Sólo les preocupa que el Indec tenga precios bajos para medir. Estamos en una ficción digna de Cortázar.
Fuente: Clarín
