Como lo viene haciendo desde hace 5 años, la comuna godoycruceña presentó una nueva edición del Encuentro Folklórico Tomás Godoy Cruz en la Plaza departamental. Del viernes 5 al domingo 7 de abril, el cuarteto musical encabezado por el intérprete Rubén Jiménez recibió a importantes artistas locales, que unieron sus voces junto a referentes de San Luis y Córdoba.
El folklore volvió a Godoy Cruz
En este espacio concebido para la valoración de nuestras costumbres, se incorporaron clases de cocina criolla, de la mano del reconocido chef mendocino Eduardo Umar (Instituto Arrayanes). Además, durante las tres jornadas, las danzas autóctonas estuvieron representadas por el Ballet Municipal de Folklore, dirigido por Sylvia Villegas.
En el comienzo de este evento que enaltece a la cultura y el arte cuyano en sus más variadas expresiones, el Trío Eduardo Ortega presentó en sociedad una nueva formación, conformada por Federico Chavero (guitarrón-voz); Ricardo Bazan (1° guitarra); Martín Castro (2° guitarra arreglos) y Joaquín Guevara (3°guitarra) y un fragmento de su espectáculo Corazón guitarrero. Sobre el final de su performance, los mendocinos compartieron el escenario con el guitarrista Carlos García para interpretar La resentida.
Luego, el músico oriundo de Villa Mercedes (San Luis) desplegó un conmovedor set instrumental, con su fiel compañera de 6 cuerdas, en el que presentó su primer disco solista Tributo a Alfonso y Zavala, un homenaje a José Adimanto Zavala y Alfredo Alfonso, dos cultores de la música de Cuyo de su ciudad natal. Para el cierre de esta primera noche del encuentro, las voces y las guitarras del dúo Gudini & Romero emocionaron a los presentes con Mi amor en una tonada; Dejame estar; Cueca del guitarrero; Las tonadas o el Chulengo, entre otros clásicos.
En la jornada del sábado, los delicados aromas de la cocina criolla comenzaron a fundirse con los sonidos de la agrupación mendocina Huaynamarca, que trajeron a Godoy Cruz un vibrante set instrumental de folklore andino acompañado de diversas danzas latinoamericanas como la Cueca pacena (Bolivia); Huaylas (Perú) y Sanjuanito (Ecuador). El momento del remanso llegó de la mano del grupo Los Melesqueros, integrada por Marcelo Pavezca (guitarra-voz); Esteban Petruk (guitarra-voz); Hugo Michel (accesorios-voz); Martín Aguilera (accesorios voz) y Sergio Garcés (percusión). Esta agrupación, nacida y consolidada a principios del 2000, conquistó al público con toda su elegancia vocal y picardía características y piezas como Cuando llegue el alba, de Jorge Cafrune; Cueca del tomero; el huayno norteño No, junto a Vuela una lagrima y La yapa, popularizada por Los nocheros, entre otras. Desde su Córdoba natal, el guitarrista Pablo Lozano arribó a nuestra provincia para recorrer diversos paisajes del centro del país con Córdoba en otoño; Córdoba de antaño y Del norte cordobés y recordar a las grandes figuras de nuestro cancionero con Canción para doña Guillerma, en homenaje al gran Atahualpa Yupanqui o Zamba del riego.
Historia y sangre nueva
El Domingo 7, se vivió una noche que transito por variados climas emocionales. Luego de su número musical, el cuarteto anfitrión encabezado por los músicos Rubén Jiménez y Fernando Garro le dedicó unas palabras al emblemático Manuel Nolo Tejón, una de las insignias de la música de nuestra tierra. Junto a su esposa, Magda, conformaron el dúo Los mendocinos en la década del 60, para traducir, al lenguaje musical, la cultura y el sentir mendocinos a través de numerosas composiciones propias o la poesía de Dragui Lucero, Armando Tejada Gómez o Melchor Cortés. En este sentido homenaje, el autor de las cuecas Río que va lejos; Jugueteando; Remolinos o la Cueca de los regadores, recibió un reconocimiento en manos de la directora de Cultura; Turismo y Patrimonio, Gabriela Testa.
Finalmente, la nostalgia le cedió el lugar a una de las agrupaciones más sólidas dentro de la escena local del folklore joven: Los Chimeno. Las tablas de la Plaza departamental comenzaron a temblar con la irrupción de los guitarristas Ricardo y Juan Pio Chimeno y el bajista Pablo Calderon, quienes, junto a Rodrigo Peroa (Batería); Pablo Framblich (Violín) y Guido Viola (guitarra eléctrica) y los chimenito Álvaro y Benjamín, ofrecieron su vertiginosa mixtura de sonidos ancestrales y el rock más puro, con la que recorrieron parte de su discografía, integrada por Venciendo caminos (2005); Semillas de guitarrero (2007) y el reciente Camino de ida y le dieron nueva vida a clásicos del folklore tradicional. Así, pasado, presente y futuro se unieron en el cierre de uno de los encuentros más importantes de la provincia que, año a año, celebra lo mejor de nuestras raíces.