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¿Celoso yo? La delgada línea entre lo sano y lo enfermizo
Es uno de los sentimientos más comunes, y a la vez uno de los más destructivos cuando traspasa el límite de lo saludable. ¿Es posible clasificar a los celos como normales?
"En las relaciones humanas, generalmente los celos se activan por el miedo y frente a la posibilidad de perder a la pareja, lo que llevaría a una respuesta emocional que se gatilla cuando percibimos una amenaza hacia la persona con la cual compartimos un sentimiento; es ahí cuando surge un mecanismo de alerta y de defensa para proteger nuestra relación", puntualiza Vidal.
¿TODOS PODEMOS SER CELÓPATAS?
Si bien sentir celos es algo normal, manifestar la patología estaría ligado a ciertos tipos de personalidades, como aquellas con baja autoestima, carencias afectivas, inseguras, dependientes emocionalmente y posesivas, según indica Vidal.
Asimismo, Gumucio señala que casi todos los casos corresponden a personas que tienen otros trastornos sicológicos o mentales, y que la celopatía es una de las formas que puede tomar un desequilibrio emocional anterior. "Las personas con más posibilidades de manifestar la patología son aquellas con trastornos de personalidad, es decir, que tienen desequilibrios permanentes y repetidos (emocionales y mentales) y que se mantienen durante toda la vida. Hay que estar atentos, especialmente, a los que tienden a la obsesividad (idea fija) y a los paranoides (se sienten perseguidos). En general son personas tremendamente obsesivas, paranoicas (se sienten perseguidos), pueden perder juicio de realidad (creer más en su propia realidad que en la compartida por todos) y esto suele ir aumentando en intensidad, pudiendo llegar a niveles peligrosos de maltrato".
Y profundiza. "Si una persona se da cuenta que sus celos son patológicos, normalmente esto no corresponde a una sicopatía, sino a un desequilibrio temporal, una debilidad, que se puede superar con o sin ayuda sicológica. Esto generalmente ocurre producto de malas experiencias anteriores o de inseguridad en el plano de relaciones afectivas. Puede ser molesto para la pareja, pero no grave. Contrariamente, cuando es realmente patológico, la persona no se da cuenta, cree que es real, por eso, los consejos van más bien a la víctima, a la que se le aconseja salir de ahí".
Para la especialista, sanar una celopatía de pareja es muy difícil, y más cuando ya se ha avanzado mucho en la relación y la víctima se expone a pasarlo muy mal, al punto de ser maltratada. "A quien esté con una pareja celópata le diría que, desafortunadamente, lo más probable es que la situación empeore, y que por lo tanto mientras antes ponga distancia, mejor. Si alguien se separa de un celópata que ya avanzó demasiado en la enfermedad, debe estar preparado para la peor reacción posible, y en esos casos recomiendo que tomen las precauciones legales y económicas y, si es necesario, protección policial", remata tajante.
Vidal coincide. "El celópata debe buscar ayuda sicológica inmediata, y en el caso de que no tome conciencia de su problemática, es mejor cortar esa relación que terminará siendo insana".
Rasgos que definen al celópata:
Desconfiado.
Inseguro.
Explosivo en sus expresiones.
Posesivo.
Su forma de amar está tamizada por los celos.
Sufre.
Controlador.
Egoísta.
Establece relaciones sadomasoquistas en donde uno agrede y el otro aguanta las agresiones.
Intenso emocionalmente.
Baja autoestima.
Introvertido, solitario, y falto de recursos sociales.
Dependiente emocionalmente y con un pensamiento inflexible y rígido; les falta sentido del humor y les cuesta mucho tolerar la ambigüedad.
Vive en un estado de infelicidad en función de sus miedos y sospechas de engaño.
OJO CON ESTAS CONDUCTAS:
Celos exagerados
Conductas agresivas
Búsqueda de afecto exagerado
Interrogatorios permanentes
Acusaciones de falta de amor constantes
Desprecio y crítica permanente
Desconfianza
Cuestionamientos permanentes a lo que la pareja dice
Control de los horarios y las actividades de la pareja
Llamados constantes al celular
Fuente: Contexto