A partir de salir a los cinco años de Uruguay junto a su madre, rumbo al exilio, Trujillo ha alternado entre los dos países hasta 2005 cuando se mudó definitivamente a Holanda.
- Sitio Andino >
- Cultura >
Huellas del exilio, en la escritura de Carolina Trujillo
A pesar de lo escueto del argumento, "mamá lo mandó a un concurso en Chile y salí elegida en segundo lugar". Ese fue su primer intento literario.
"Cuando volví la primera vez a Uruguay me enamoré de ese lugar sencillo, solidario, tan diferente a Holanda, una sociedad más materialista -sentencia- hasta que pasó lo del referéndum: se votó en contra del juzgamiento de los que habían cometido crímenes de lesa humanidad y dije basta. No lo pude aceptar".
"Llegué a Holanda y se me habían ido un montón de palabras, con mi hermana seguimos hablando en castellano entre nosotras. Quería estudiar literatura pero terminé en la Academia de Cine, aunque escribí un cuento en holandés y lo publicaron", desliza Trujillo.
Luego de transcurrir diez años, en 2002, escribe en holandés "El bastardo de Mal Abrigo", una novela ambientada en un país latinoamericano "que no se sabe cuál es, más parecido a Colombia que al Uruguay".
"Mal Abrigo se llama el pueblo donde vivía mi abuelo y en 2009 retomo el tema de los chicos exiliados en `El regreso de Lupe García`. Siempre me salen personajes latinoamericanos", dice sobre su último libro cuyo argumento gira en torno de una joven exiliada enamorada de un barman, hijo también de un exiliado.