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El héroe trágico de México

Por Sección Fotografía

Este viernes, en México se conmemoran los 100 años del último golpe de Estado, que culminó con la muerte a traición del hombre que inició la primera transición hacía la democracia mexicana, Francisco Madero. Fotos inéditas.

 
Del 9 al 18 de febrero de 1913 tuvieron lugar en el centro de Ciudad de México una serie de ataques militares para llevar a cabo un golpe de Estado, encabezado desde la cárcel por el general porfirista Bernardo Reyes, contra el presidente Francisco Madero. A estos enfrentamientos se les conoce como la Decena Trágica. En la imagen los generales golpistas Manuel Mondragón y Félix Díaz planean la estrategia durante los combates. Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
Luego de promulgar el Plan de San Luis con el que dio inicio la Revolución Mexicana, Francisco I. Madero se había convertido en el primer presidente de México, tras la dictadura de 30 años encabezada por Porfirio Díaz. Sin embargo la traición hizo que su presidencia durara tan sólo dos años.
 
 
El general Reyes murió durante la primera intentona para tomar el Palacio Nacional (sede de la presidencia mexicana) sin embargo los militares golpistas encontrarían en Victoriano Huerta al hombre fuerte para continuar los esfuerzos. Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
Al enterarse de los acontecimientos, Madero reunió a cadetes del Colegio Militar y soldados fieles a la causa democrática en el Castillo de Chapultepec para cabalgar hacía Palacio Nacional. Este acto es conocido como "la marcha de la lealtad", que es replicada por el presidente de turno cada 9 de febrero. Foto: INAH.
 
 
Victoriano Huerta, un general conservador muy cercano a los golpistas, fue puesto al mando de la defensa de la ciudad por el propio Madero, a pesar de que su hermano Gustavo y otros advirtieron al presidente sobre sus verdaderas intenciones, un error que le costaría la vida a él y a su vicepresidente José María Pino Suárez. En la imagen los consejeros del presidente, Gustavo Madero y Pino Suárez. Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
Luego de esta primera derrota, los golpistas se acuartelaron en "La Ciudadela", una fortaleza militar cercana que servía como almacén del ejército, donde se hicieron de cañones, ametralladoras, rifles, obuses y millones de cartuchos. Desde aquí los porfiristas "resistieron" lo ataques fingidos planeados por Huerta. Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
Se calcula que durante los diez días de combates murieron casi 6.000 personas, la mayoría civiles y soldados fieles a Madero, quienes bajo las órdenes de Huerta eran enviados a La Ciudadela a una muerte segura debido a sus acuerdos con los golpistas. Desde entonces se le conoce como "el usurpador". Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
El 18 de febrero de 1913 el golpe se consumaba cuando Huerta, bajo consejo del embajador estadounidense en México, Henry Lane Wilson -quien detestaba a Madero-, hizo prisioneros al presidente y su vicepresidente. Al día siguiente les exigió renunciaran a sus cargos. Ambos aceptaron. Foto: INAH.
 
 
El 22 de febrero de 1913 Madero y Pino Suárez fueron supuestamente condenados a prisión. Sin embargo, en la madrugada, cuando eran trasladados a la Penitenciaria de Lecumberri, fueron asesinados. Madero murió de un balazo en la cabeza. Cuando intentaba huir, Pino Suárez fue abatido por la espalda y rematado de 13 balazos cuando estaba en el suelo. La versión de los golpistas aseguraba que murieron en un intento de asalto. En la imagen se aprecian los lugares donde cayeron los cuerpos. Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
Líder revolucionario, estadista, demócrata y amante en secreto del espiritismo, Francisco Madero le dio un giro democrático a la política mexicana bajo la bandera de "sufragio efectivo, no reelección". Su muerte prolongó por diez años más los combates en el contexto de la Revolución Mexicana. En la imagen, el funeral de Francisco Madero. Foto: Archivo General de la Nación.
 
 
Para México, Madero representa el ideal democrático, la oposición firme a los regímenes autoritarios y la aspiración a iniciar por si mismo la liberación de todo un país; su historia es una llena de luces pero contrastada en todo momento con la tragedia que sigue sirviendo inspiración para miles de mexicanos. Textos: Alan Hernández Pastén
 
 
 
 

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