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CALIFICACIÓN

Moody's cambió a negativa la perspectiva para el sistema bancario argentino

El crítico reporte justifica la nueva calificación por la vulnerabilidad de las entidades frente a factores macroeconómicos y a "medidas intervencionistas del gobierno" local para los próximos 12 a 18 meses.
Por Sección Economía

En tiempo de crisis internacional, también le llegó el turno a la Argentina pasar nuevamente por el ojo supervisor de las calificadoras. En un comunicado, Moody’s Investors Service decidió cambiar a negativo de estable el sistema bancario argentino.

La reversión, según el reporte, refleja la vulnerabilidad del sistema financiero frente a factores macroeconómicos y a medidas intervencionistas por parte del Gobierno para los próximos 12 a 18 meses.

En este sentido, el reporte establece tres preocupaciones principales para los bancos argentinos: 1) la fragilidad de las ganancias, que dependen cada vez más de las políticas acomodativas pero insostenibles del Gobierno; 2) su vulnerabilidad a la confianza de los inversores; y 3) su exposición a riesgos políticos y a situaciones que podrían afectar negativamente la distribución de sus activos, su rentabilidad y su capitalización.

"En el contexto de elevados precios de materias primas, fuertes niveles de exportaciones y bajos índices de desempleo, las políticas fiscales y monetarias expansionistas están impulsando el crecimiento económico, el consumo local y los niveles inflacionarios a niveles difíciles de sostener”, señala María Andrea Manavella, Vice Presidente de Moody’s.

Y agrega: “El principal inconveniente en materia crediticia para los bancos del país es si podrán continuar financiando el boom de consumo al mismo tiempo que preservan sus actuales fundamentos financieros estables”.

Respecto a este tema, el análisis hace hincapié en que los bancos están aprovechando la fuerte demanda de crédito que existe actualmente y han experimentado un crecimiento sustancial de su cartera desde principios de 2010; sin embargo el incremento del endeudamiento de consumo podría representar riesgos para la calidad de los activos de los bancos.

Fuente: El Cronista

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