Carlos Caliri es un médico pediatra que trabajó en la Sociedad de Socorros Mutuos desde 1984 hasta el 2005, año en el que el directorio de la empresa decidió despedirlo argumentando que el profesional no cumplía con la obligación contratada, luego de algunos roces con el médico que incluyeron hasta denuncias por agresiones.
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Indemnizarán con $693 mil a un médico por haber sido despedido "injustamente"
Sin embargo, el pediatra, lejos de aceptar esa decisión, demandó a la clínica, y luego de demostrar una serie de irregularidades que ocurrieron a lo largo de esos 21 años, ganó el juicio, y ahora será indemnizado con 693.891 pesos.
Según consta en el expediente, Caliri ingresó a trabajar a la Sociedad de Socorros Mutuos el 23 de julio de 1984. Fue designado como médico pediatra a través de un concurso de antecedentes, y al comienzo trabajaba martes, jueves y sábados. Cumplía diversas funcionaes en consultorios externos, y realizaba cuatro horas semanales.
Meses después, por un incremento en la demanda de este servicio, las autoridades le agregaron la guardia pediátrica, de 24 horas diarias, junto a una guardia domiciliaria que comprendía un día a la semana, feriados, sábados y domingos rotativos. Esto se mantuvo hasta 1999, sin otorgarse incremento salarial.
Como si esto fuera poco, el 13 de octubre de 1996 Caliri fue notificado que iba a recibir el pago de un adicional de 700 pesos mensuales, por el cumplimiento de una guardia pasiva con terapia intensiva en el área de neonatología.
Y luego, el 30 de noviembre del 2000, fue designado, por sus antecedentes, como Jefe de la Unidad Materno Infantil y Director Ejecutivo del Plan de Salud Materno Infantil. Ese cargo lo desempeñó ad honorem hasta un año antes de ser despedido.
Sin embargo, a partir de allí comenzaron las irregularidades. Caliri advirtió, y posteriormente denunció, que la empresa había omitido el ingreso de los aportes previsionales desde agosto de 1997.
Luego las autoridades le solicitaron la realización de una guardia pasiva en Neonatología con atención de partos e internación conjunto, a lo que Caliri advirtió que lo haría provisoriamente, por su disponibilidad horaria.
De esta forma, el profesional comenzó a tener algunas discusiones con las autoridades, a tal punto que en algunos casos, según denunció Caliri, fue amenazado y hasta agredido físicamente, al mismo tiempo que le pedían que renunciara.
Fue así que desde agosto del 97 dejó de recibir remuneración mediante bono de sueldo y dicha relación se mantuvo hasta el 20 de octubre del 2005, día en el que recibió una carta documento, en la que se notificaba su despido por incumplimiento a la obligación contratada y con la amenaza de reclamarle daños y perjuicios.
El profesiona, lejos de acatar esta orden, inició una demanda y emplazó a la empresa para cobrar los salarios indemnizatorios que correspondían. Sin embargo, la firma nunca asistió a las audiencias o reuniones conciliatorias.
Finalmente, luego de varios años de investigación, la Justicia falló a favor del pediatra en una sentencia que firmaron los jueces de la Segunda Cámara del Trabajo.