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Horror en Las Heras: una tragedia que destruyó a una familia

La vida de una familia querida por los vecinos quedó envuelta en un trágico hecho policial. Una historia con intentos por rehabilitar al joven que terminó matando a su propia madre y su hermano más chico.
Por Pablo Segura

El doble crimen en una vivienda de Las Heras, donde un joven de 21 años mató a puñaladas a su madre biológica y a su hermanito de 4 años, causó conmoción y dejó sorprendidos a todos los habitantes de la zona.

La familia Camuzzo se instaló en esa casa de calle Cacheuta al 228 hace 17 años. Todo este tiempo sirvió para que cada uno de los habitantes de la zona tenga a ese grupo familiar como uno de los más conocidos del “barrio” y, por ende, uno de los más queridos.

Los Camuzzo llevaban una vida normal. El padre es carnicero y trabaja en el Átomo de Las Heras. La madre, de 42 años, alternaba las tareas de ama de casa con changas en el negocio Furlán, atendiendo al público en el sector de verdulería. En tanto que también había trabajado en la Iglesia San Miguel de ese departamento.

Adrián Camuzzo, de 17 años, está terminando el secundario y además trabaja. Pero la vida de Pablo Joel Camuzzo no fue igual.

El joven, según afirmaron hasta sus propios amigos, empezó a tener problemas con las drogas y su adicción provocó que hasta tuviera que ser internado para recibir un tratamiento psiquiátrico.

Las drogas le generaron problemas al caminar y, además era señalado como el “chico malo” de la cuadra.

Y esa adicción terminó hoy en tragedia. Según fuentes judiciales, cerca de las 13, Joel, como lo conocían sus allegados, empezó a discutir con su madre, como otras tantas veces. En la casa estaba también su hermanito de 4, Juan Pablo.

La mujer, María Fabiana Lucero, sólo atinó a mandarle mensajes a su esposo, advirtiendo que Joel se había puesto “violento”. Pero sirvió de poco.

A los pocos minutos, el padre de familia llamó a la casa y al no encontrar una respuesta, temió lo peor. Pidió permiso en el trabajo y fue hasta su casa, donde se encontró con un panorama desagradable.

Joel ya había asesinado a su madre y su hermanito de una puñalada en el cuello. Utilizó un cuchillo de cocina. Incluso, cuando el hombre entró a su casa, el joven estaba limpiando la sangre que había quedado en el piso y paredes.

Lucero estaba en el baño, lugar a donde la había arrastrado su hijo después de atacarla en el comedor. Y a pocos metros encontraron a su hermanito.

“La escena es sumamente horrible”, resumió el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, conmocionado y sin muchas palabras para explicar lo sucedido. Al mismo tiempo, Juan Carlos Caleri, Jefe de la Policía, comparaba el caso con el cuádruple crimen de Las Heras, ocurrido en diciembre del 2011.

El padre de familia, envuelto en una crisis de nervios, hasta intentó agredir a su hijo y a los gritos pedía que fuera preso.

Lo cierto es que Joel quedó detenido y en las próximas horas será imputado. Vecinos de la zona hasta denunciaron a la policía que días atrás había asaltado a una enfermera en la calle, para sacarle plata. “La tomó de cuello y le pidió la plata. Lo denunciamos a la policía, pero no hacen nada”, reclamó, enojada, una vecina.

A su lado, un amigo de Joel, miraba la escena y no lograba entender lo que había pasado. “Lo conozco de chiquito, éramos muy amigos. No puedo creer que antes se peleaba con chicos que insultaban a su madre y ahora la mató”, soltó el joven.

Dentro de la conmoción, el expediente judicial quedó en manos del fiscal de instrucción Darío Nora. Las pericias de Científica y el posible pedido de ADN a la sangre hallada en la escena serán fundamentales para terminar de cerrar el caso. Claro está que a pesar de ello, el futuro de esta familia ya no será igual.

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