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Opinión

La toma de Vale y lo que puso en juego la protesta de desempleados

Después de los 6 días que estuvo paralizada la actividad en la mina de Malargüe a causa de una manifestación, es necesario analiza las consecuencias de una medida que afectó a los trabajadores y a las inversiones extranjeras que no aceptan están medidas extremas.
Por Delia Segura, directora de SITIO ANDINO
Peligro de que se paralicen las obras, temor de perder fuentes laborales, intereses políticos que no miden consecuencias, violencia infundada… Son algunos de los puntos que afloraron durante la semana que está terminando en la toma del complejo minero de Vale en Malargüe.

La paralización de las obras de Vale provocaron perdidas millonarias.

Fueron seis días de una situación que recién este sábado encontró la calma y que ha desnudado munchos puntos. El primero y preocupante es que el proyecto minero emblema de la Argentina corre peligro, que los 3 mil millones de dólares de inversión que restan puedan esfumarse junto a los 4 mil puestos actuales en Pata Mora.

A esto debemos sumar la irresponsabilidad de aquellos que fogonearon a los desocupados que reclamaban ingresar al proyecto con fuertes protestas, que el lunes pasado incluyó destrozos en la comuna y que los propios empleados municipales se encargaran de repudiar públicamente.

Esto siguió con la toma, esa misma noche, de la minera Vale por parte de los manifestantes, algo que no cambió hasta hoy a media mañana. Todo por un grupo de cuarenta trabajadores activos que reclaman nuevos regímenes laborales, aumentos sin considerar las escalas salariales y aún más, sin respetar el acta acuerdo firmada el miércoles, ni las autoridades actuales de la UOCRA.

Desde el lunes hasta este sábado se vivieron momentos de tensión en la minera.

Encadenado a esto surge la visible interna justicialista del 2011, que sigue vigente. Fuentes confiables del peronismo local confiaron que el actual presidente del Concejo Deliberante de Malargüe, Jorge Marenco y el edil José Oyola, del peronismo disidente malargüino, mantenían días atrás constantes reuniones en oficinas del municipio con el ex intendente Raúl Rodríguez para ver cómo se podía dañar la gestión del actual jefe comunal Juan Agulles, situación que también aprovecharon algunos integrantes del la oposición local.

El análisis sigue, porque lo que pretendía ser un pequeño foco de protestas se les salió de las manos cuando el reclamo se tornó violento, ya que quienes desde la oscuridad y el anonimato animaban esto nunca midieron los resultados.

La manifestación fue cada vez más salvaje, con personajes como Alejandro "Mono" Espinoza, uno de los agitadores de la movida conocido en el departamento no sólo por su apodo sino por haber estado preso y haber protagonizado varios enfrentamientos con la policía.

Una consecuencia de la protesta que retumba en todo el departamento es la no venida de Cristina Fernández de Kirchner el próximo 9 mes de julio a Malargüe, ocasión en la cual estaba prevista la inauguración del aeropuerto de Vale, inyección anímica para el sector que la misma presidenta apoya. El entorno de la Jefa de Estado consideró que las condiciones de seguridad no son las ideales.

Este viernes familiares de trabajadores de Vale marcharon por Malargúe pidiendo la solución del conflicto y que no se pierdan fuentes
de trabajo.

Este viernes en las calles de Malargüe y en la “mina tomada” la gente a viva voz expresó tener miedo de perder el trabajo, y temor por su propia integridad física, pues algunos violentos que encaran estos piquetes en el ingreso a la minera Vale han amenazado a aquellos que no comparten sus reclamos.

Realmente una semana difícil en Malargüe donde estuvo mucho en juego: fuentes laborales, inversiones millonarias que tal vez nunca vuelvan a recalar y un futuro económico prometedor que puede evaporarse.

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