La investigación duró casi tres meses. Luego de llamados, averiguaciones, y algunos allanamientos fallidos, el jueves la división de Narcocriminalidad logró desbaratar una banda que traficaba cocaína con mulas y que causaba preocupación por el movimiento de droga que había en la galería Tonsa, donde la organización tenía su domicilio principal.
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Cómo actuaba la banda de narcos que funcionaba en el boliche El Rancho
Según fuentes policiales, se cree que la banda actuaba en la provincia desde hace años. La misma era liderada por una pareja que vivía en el barrio Bombal de Ciudad. La mujer, Liliana Poquet (39), es prima lejana de Alejandro Poquet, funcionario durante la gestión de Arturo Lafalla.
Ahora bien, ¿dónde se hacían las transacciones dentro de la provincia? El domicilio de la banda era dentro de la galería Tonsa, más precisamente, en el predio donde funcionó el ex boliche El Rancho, lugar del que es dueña Poquet. Allí, en los allanamientos, encontraron una caja fuerte con dinero y municiones.
Pero también se utilizaban varias habitaciones del lugar, en otro boliche (llamado Insólito) y la playa del subsuelo, entre otros. Tenían llave de todo, eran jefes en la galería, resumió una alta fuente policial.
En base a esto, los investigadores admiten que dicha zona era tierra de nadie. Incluso, durante el operativo se encontraron a jóvenes de 12 y 13 años tomando bebidas alcohólicas y a otros con intenciones de comprar droga.
Los cabecillas manejaban todo los detalles de la organización. El hombre, de 39 años y con antecedentes penales por el mismo delito, se dedicaba a reclutar jóvenes para que actúen de mulas.
Lo hacía en el norte del país, donde tiene familiares. Por su parte, Poquet hacía lo mismo en nuestra provincia y a todos se les asignaba una casa dentro del Gran Mendoza.
Algunas de las personas utilizadas para este traslado eran familiares directos del hombre. Entre ellos estaba la pareja detenida durante uno de los allanamientos, en Bandera de Los Andes al 3000 de Guaymallén.
A su vez, estos sujetos llevaban a sus hijos (de 11 años y 5 meses) a todos lados, con el objetivo de despistar a los investigadores.
El modus operandi era siempre el mismo. Las mulas llevaban las cápsulas en su cuerpo y los destinos, en su mayoría, eran al norte del país. Esto se confirmó con el hallazgo de varios pasajes de colectivo a Tucumán y La Rioja, entre otros.
Ahora, los cabecillas y las cuatro mulas están a disposición de la Justicia. La pareja que vivía en el Bombal fue imputada por comercio de estupefacientes, mientras que los dos jóvenes detenidos en La Rioja, hasta este fin de semana, seguían expulsando cápsulas.
Uno ya tiró cerca de 90 cápsulas, aseguró una fuente policial. Sumado a las 10 halladas al otro joven, junto con las secuestradas en el domicilio de los cabecillas, se cree que hay más de 120 cápsulas encontradas, con un peso final de 1,2 kilos.