Investigadores han descubierto un efecto químico nunca antes visto en el cuadro "Flores en un Jarrón Azul", del pintor holandés Vincent van Gogh, que está afectando los vibrantes tonos amarillos de la obra.
La sustancia que le quita vida a un Van Gogh
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En 2011, un artículo publicado en la misma revista y elaborado por un equipo encabezado por Koen Janssens, de la Universidad de Amberes (Bélgica), informó que un pigmento que era predilección del maestro holandés llamado amarillo cromo se degradaba cuando coincidía con otros pigmentos que contenían cromo.
La nueva investigación comenzó durante un agrietados, esta vez por un pigmento llamado amarillo cadmio.
Normalmente, el amarillo cadmio se vuelve más pálido y menos vibrante con el paso del tiempo.
"Por tanto, el equipo tomó pequeñas muestras del cuadro y las llevó a las empresas de rayos X más grandes de Europa: el ESRF en Francia y Desy en Alemania. Ambas utilizan grandes aceleradores de partículas para activar unos electrones que emiten rayos X según pasan por el acelerador.
El propósito de esto era determinar no sólo lo que había en las muestras en cuanto a átomos y moléculas, sino también las estructuras precisas de la capa de contacto entre la pintura original y el barniz.
En ese punto es cuando el equipo quedó sorprendido al encontrar un componente llamado oxalato de cadmio como la causa del tono gris-anaranjado.
"La capa de contacto entre el barniz y la pintura, donde se encontró el oxalato de cadmio, es microdelgada", le dijo Janssens a la BBC.
"Si no hubiéramos empleado métodos que permitieran analizar esta capa tan delgada, nunca nos habríamos percatado de que allí había oxalatos".
Oxalatos en la pintura
Los oxalatos son comunes en obras mucho más antiguas y en asociación con diferentes pigmentos.
Es la primera vez que se ve que el cadmio forma oxalatos en el barniz, una medida protectora que fue añadida mucho más tarde.
"A Van Gogh no le gustaba barnizar sus pinturas; le gustaban, digámoslo así, toscas", afirmó Janssens.
"Sólo después de su muerte estas pinturas llegaron al mercado del arte y a las colecciones privadas y públicas. Los curadores de arte individuales dirían en ese momento 'vamos a barnizar las obras porque es lo que hacemos con todas nuestras pinturas'".
El hecho de que parte de la obra de Van Gogh haya tendido hacia el barniz crea un problema preocupante para los curadores, quienes por supuesto quieren evitar cualquier degradación futura pero tienen el deber de no eliminar ningún material original.
La peculiar reacción química puede estar poniendo en riesgo los amarillos de otros cuadros de Van Gogh y de otros artistas, pero no se produce con todo tipo de barniz.
Por ahora, quizá la mejor colección de obras de Van Gogh en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, Holanda parece segura.
Fuente: BBC Mundo