Un grupo de investigadores ha localizado el área del cerebro en la que residen la credulidad y la duda. Una zona que puede explicar al menos en parte por qué hay personas más crédulas y otras más escépticas. Por qué los ancianos y los niños pequeños son más susceptibles a creer cualquier cosa y, por tanto, de ser engañados.
¿Por qué los ancianos son el blanco preferido por los estafadores?
Los ancianos, más vulnerables
Los científicos responsables de este trabajo ofrecen una explicación al fenómeno. «Hemos postulado que buena parte del proceso de poner en duda algo en lo que previamente se creía recae sobre la vmPFC. Ésta, en ancianos, tiene tendencia a perder de manera brusca su integridad estructural y su funcionalidad asociada», explican. «Postulamos, por tanto, que la vulnerabilidad a información capciosa, a engaños y al fraude en ancianos es el resultado de un déficit en el proceso de la duda, del que se encarga ésta zona».
Aproximadamente a partir de los 60 años, la zona en cuestión empieza a «estropearse», explica Daniel Tranel, miembro del grupo que ha llevado a cabo la investigación. Aun así, aclara, el ritmo al que se produce el deterioro puede variar mucho de persona a persona.
Test de credulidad
A los participantes en el estudio 21 con daños en vmPFC, 18 con otras lesiones en el cortex prefrontal y otros sanos se les mostraban una serie de anuncios claramente engañosos. Después se les preguntaba cuánta credibilidad le daban, y si comprarían el producto anunciado.
Los pacientes con lesiones en vmPFC fueron el doble de crédulos. Aceptaban como válidas las afirmaciones de los anuncios casi dos veces más que el resto de grupos. Incluso cuando se les señalaba que eran engañosos y los motivos. También estaban más dispuestos a comprar dicho producto, aun después de las pertinentes explicaciones.
«Desde el punto de vista del comportamiento, suspendieron el examen en todos los sentidos», explicó Natalie Denburg, supervisora durante estos tests. «Se creyeron los anuncios más que los demás, y también demostraron más intención de comprarlos. Analizados en su conjunto, fueron los más vulnerables a ser engañados». Aun así, constató, el número de pacientes del estudio es pequeño para sacar conclusiones definitivas.
Fuente: ABC.ES