De entrada y sin anestesia, en la primera oración del estudio preliminar a su notable Antología de crónica latinoamericana actual (Alfaguara), el colombiano Darío Jaramillo Agudelo afirma: "La crónica periodística es la prosa narrativa de más apasionante lectura y mejor escrita hoy en día en Latinoamérica".
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Periodismo narrativo: el nuevo boom latinoamericano
Y aun antes del prólogo, en el título de su propia compilación de periodismo narrativo en castellano, el español Jordi Carrión deja claro que, para él, los textos reunidos en Mejor que ficción (Anagrama) constituyen justamente eso. Las comparaciones siempre son odiosas y, en materia artística, no resultan menos frívolas que los rankings de chismes de E! Entertainment.
Cháchara de copetín y droga para intelectuales, la interminable discusión sobre qué o quiénes merecen ocupar el podio de idolatrías librescas tiende a convertir el reconocimiento de un autor, un fenómeno o una tendencia en un campo de batalla poblado por razonamientos extremistas, frases dignas de una campaña de marketing y cierto fundamentalismo teórico más próximo al berretín ilustrado que al amor al arte. En el caso de la crónica hispanoamericana, los extraordinarios trabajos que integran Mejor que ficción y Antología de crónica latinoamericana actual demuestran que, más allá de los calificativos rimbombantes desempolvados para la ocasión, hay gran cantidad de escritores cuyas obras enriquecen el panorama de la literatura contemporánea. La no ficción periodística en lengua española ya alcanzó la mayoría de edad. No necesita comparaciones, ni eslóganes, ni defensas apasionadas. Se justifica por sí misma y cualquier lector curioso está invitado a descubrirla.
Los rasgos en común son más temáticos que estilísticos y Jaramillo Agudelo da en el clavo cuando en su prólogo afirma que, antes que nada, los cronistas son "gente que le da importancia a que el lector no se aburra". Surgidos de la prensa gráfica, donde la prosa debe ser directa y, al mismo tiempo, captar la atención de quien se molestó en comprar el diario, estos escritores de no ficción sólo le temen a resultar tediosos.
Para el poeta, narrador y compilador de Antología ..., ese pánico escénico establece una distancia positiva con la ficción contemporánea y restablece la alianza entre la literatura y el lector. "Que el texto resulte aburrido no parece ser una preocupación dominante entre los escritores de ficción y esto comenzó a ser un problema durante el siglo XX -señala, consultado por adn cultura-. Antes fue otra cosa. Basta pensar en El Decamerón y en Chaucer, en Rabelais, en la picaresca y Don Quijote , en el trayecto de la novela inglesa de Daniel Defoe a Conrad, y en Stevenson, Austen, Thackeray, Dostoievski, Stendhal, Dickens, Hugo, Tolstoi... Es clarísimo que estos inmensos novelistas estaban positiva, voluntaria y deliberadamente interesados en no ser aburridos".
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Fuente: La Nación