Una combinación de factores desfavorables empujaron la ocupación de los hoteles porteños a uno de los menores niveles de los últimos años. La inflación local y la devaluación del real tornaron menos atractiva a Buenos Aires como destino de compras para los brasileños de clase media y media alta, que ahora prefieren ir a Miami, donde logran grandes ofertas. Pero, a la vez, esa ecuación hizo frenar sus viajes a la nueva clase media brasileña, que con su ascenso social había empezado a viajar al exterior con la Argentina como primer destino. En 2010, ellos impulsaron un 85% los arribos al país desde Brasil.
5 de noviembre de 2026


