Los relatos breves de ocho autores se unen con una serie de ilustraciones en la búsqueda de perpetuar el recuerdo y "poner freno al accionar corrosivo del olvido" en una exposición del Centro Cultural Recoleta en conmemoración del 18 aniversario del atentado a la AMIA.
Cuentos de los talentosos Canela, Eduardo Abel Giménez, Enrique Melantoni, Márgara Averbach, Verónica Sukaczer, Graciela Repún, Paula Bombara y el cineasta Daniel Burman vertebran "Memoria Ilustrada 2012 - Cuentos para No Olvidar", una muestra impactante tanto por las palabras que se leen como por los 231 dibujos que las ilustran y que no buscan otra cosa más que "memoria".
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"La única posibilidad de construir identidad es la de recordación -no como pérdida y nostalgia sino como compromiso hacia el futuro", aseguró a Télam Elio Kapszuk, responsable del Espacio de Arte AMIA e ideólogo de la exposición junto con Mónica Weiss, coordinadora del Foro de Ilustradores.
Es que de la exposición emergen una amalgama de sensaciones que viajan por los caminos del dolor, la tristeza y la melancolía, pero también de la imaginación y el juego.
Pensada para "personas de 8 a 108 años", la propuesta iguala la sorpresa y la mirada atenta de padres con sus hijos o espectadores ocasionales, que a partir de los relatos se sumergen en las ilustraciones, en una suerte de combo lúdico que atenta contra el olvido.
"El primer prejuicio que tenemos que romper es que hablar de algo doloroso a los niños es causarle dolor. No tiene sentido explicarle sobre los avatares de la investigación, pero sí pueden entender que todavía no se encontró a los culpables, que no hay justicia", describió Kapszuk.
Además de la exposición, los organizadores pensaron otras acciones para resistir al olvido. Y en este sentido, publicaron el libro juvenil "Una mañana de Julio", cuyo título remite al relato de Enrique Melantoni, que se expone en la sala, y que será distribuido en escuelas primarias y secundarias.
Con la misma idea de que el arte es un facilitador para que los adultos puedan explicar a los chicos, fue elaborado un juego "memotest" con imágenes que recuerdan temas que no hay que olvidar, como la tragedia de Cromagñon o el asesinato de José Luis Cabezas.
Kapszuk destacó que "si bien muchas de las acciones que hacemos tienen un origen, entendemos que la identidad de nuestro país es construida a partir de lo que podemos recordar. No sólo no nos tenemos que olvidar de la AMIA, tampoco del caso Marita Verón y otros temas que aún siguen sin justicia".
Los dibujos fueron realizados a partir de una convocatoria del Foro de Ilustradores, que movilizó a los 231 artistas que participan de la muestra. Entre la extensa lista de autores que sellaron con su arte el poder de la memoria están Mónica Weiss, Fernanda Bragone, Mako Fufu, Bela Abud, Verónica Fradkin, Paula Ventimiglia, Graciela Fernández, Vale Ravecca, Camilo Rodríguez y Cristian Cánepa.
A raíz de sus propias subjetividades, los artistas interpretaron los relatos y los ilustraron en menos de una semana, y hasta, ante la falta de auspiciantes, financiaron los marcos de los cuadros; una expresión de conciencia y compromiso social.
Según los organizadores, en muchos casos los artistas sólo tenían vagos recuerdos sobre el atentado y lo asociaban con los medios de comunicación.
"No lo reconocían como propio. Al participar de la exposición estudiaron e investigaron sobre el tema y se apropiaron. Es muy emotivo lo que se generó", contó Mónica Weiss.
"Nos interesa que arte-memoria pueda llegar a mucha gente y también entendemos que para aquellos que producen el material es una experiencia fundacional porque asumen un gran compromiso. Cada ilustrador con su familia se sintió involucrado, el germen que pudimos poner ahí es multiplicador", consideró Kapszuk.
La muestra, que atraviesa todo el pasillo principal del Recoleta, encuentra su fin con la proyección de 18 videos de animación realizados por alumnos de la Cátedra Campos, Medios Expresivos I (FADU - UBA), quienes dedicaron un cuatrimestre a involucrarse con contenidos vinculados a la memoria y el reclamo de justicia.
"Nosotros trabajamos con una de las ramas del arte, la del arte conceptual, aquella que prioriza la idea y el mensaje. ¿Cómo uno logra que aquel que no sufrió en forma directa una tragedia se apropie de ella? La respuesta es la participación, la obra tiene que ser completada por un otro, que al hacerlo se hace parte", explicó Kapszuk.
Para el curador "recordar es traer algo del pasado al presente y volverlo a pasar por el corazón, volver a sentirlo. Es importante recordar porque la memoria es parte de nuestra identidad. El futuro se construye mucho más fuerte en la medida en que uno recuerda, como un ejercicio de vida".
La muestra se puede visitar hasta el 22 de julio en el Centro Cultural Recoleta, Junín 1930, con entrada libre y gratuita, de martes a viernes de 14 a 12 y sábados, domingo y feriados de 12 a 21.