El consumo, con pies de plomo: empieza un semestre complejo para un pilar del modelo
Los argentinos tienen menos confianza y sus expectativas futuras no son mejores; las empresas se preparan para una segunda mitad de año con menos ventas y poca rentabilidad.
Hay un postulado que en la Argentina kirchnerista no se discute: el consumo interno es la base del modelo. Desde ese pilar de expansión el Gobierno traza muchas de sus políticas de Estado. Ahora bien, ¿qué pasará con esa variable? El ministro de Economía se ha quedado sin voz pública. Las escasas y esporádicas apariciones de Hernán Lorenzino, titular de la cartera, hay que buscarlas en actos públicos sin preguntas, en los que generalmente se anuncia y enuncia algún determinado plan. Para tratar de entender para dónde va el rumbo de esta variable quedan dos caminos: las palabras de la presidenta Cristina Kirchner y las cifras que toman la temperatura de las ventas.
La Presidenta pronunció 14.860 palabras en público en los últimos siete días. Seis veces dijo "consumo". Cuatro menciones tuvo "mercado interno". Sólo para comparar, "todos" se escuchó 75 veces de boca de la jefa de Estado; "todas", 22; "China", 31 y "Mercosur", siete.
Cristina Kirchner dijo, en algunos de los pasajes de sus recientes discursos, que la verdadera esencia del capitalismo es el consumo. "Yo la verdad que siempre pienso qué nos hubiera pasado a los argentinos si esta crisis nos hubiera agarrado en otro momento, con otro país y con otro modelo, sin mercado interno, este mercado interno tan fuerte que hemos desarrollado y que vamos a seguir desarrollando", dijo esta semana.
Hasta aquí las palabras, ahora las cifras. Prácticamente no hay indicador independiente que no muestre una desaceleración o una caída del consumo. La confianza cae y las expectativas futuras también; las ventas se estancan en algunos rubros y se desploman en otros. Las empresas ya no se ilusionan con crecimientos de dos cifras y, en cambio, apuestan a mantener las ventas y no perder dinero.
Uno de los indicadores más cercanos al pulso del consumo es el Indice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella. Dice el director del CIF, Guido Sandleris, que el índice pretende revelar con relativa rapidez la percepción de los consumidores acerca de su situación económica personal y la coyuntura macroeconómica. Y según su explicación, la percepción importa porque afectará las decisiones de consumo y ahorro en el corto y mediano plazo y, por lo tanto, la evolución de la situación macroeconómica en los próximos meses.
¿Qué se desprende del trabajo? "A partir de septiembre de 2011, después de casi tres años de crecimiento, el ICC muestra una tendencia decreciente. Esto se acentuó en los últimos meses; allí el índice alcanzó los niveles mínimos de los últimos dos años. Esta caída del ICC anticipa una disminución en el consumo", resume Sandleris.
La Argentina transita por una de sus paradojas económicas. Las restricciones a la compra de dólares, que molestan y minan la confianza y el humor, funcionan también como el último empujón al consumo que queda. "El mensaje que da el Gobierno es que no se puede ahorrar de ninguna manera. El dólar oficial no se consigue y las tasas bancarias pierden contra la inflación. Entonces, no queda más que consumir", dice el economista Camilo Tiscornia, de Castisgliione & Tiscornia. Sin embargo, agrega, cuando se suman factores como contracción del mercado laboral, no es tan fácil que los actores económicos se dediquen a comprar: "Cuando pasa esto, la gente no sale a comprar y gastarse todo el dinero. Prefieren ahorrar en pesos, pero no gastar todo".