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CASO POLÉMICO

Detuvo a la misma persona 3 veces en 45 días y fue condenado por abuso de autoridad

El policía es un suboficial de la UCAR. El sospechoso, a quien nunca le encontraron nada, lo denunció por "persecución" y la Justicia condenó al uniformado a seis meses de prisión.
Por Pablo Segura

“La policía sabe quiénes son los ladrones y no los detiene”. La frase le pertenece a un comerciante de calle Arístides Villanueva, quien en la última reunión con autoridades del Ministerio de Seguridad, cuestionaba el accionar de los efectivos. Carlos Aranda y compañía intentaban defender el modo de actuar de los uniformados, explicándole que no siempre el policía puede demorar a una persona “porque si”.

Y para esta discusión, qué mejor que el caso del suboficial Arnaldo Sala Mamaní, integrante de la Unidad Ciclística de Acción Rápida, y con más de 15 años de antigüedad en la fuerza.

La historia de este efectivo, tenido en cuenta por sus colegas como un “excelente profesional”, abre una polémica.

El hombre, realizando sus tareas habituales, detuvo en menos de 45 días a la misma persona. Ese sujeto, considerando que el hombre lo estaba “persiguiendo”, lo denunció y luego la Justicia condenó al uniformado a seis meses de prisión en suspenso por abuso de autoridad.

Como si fuera poco, la Inspección General de Seguridad tomó intervención en el caso y también investiga el accionar administrativo del efectivo. Desde el organismo, admitieron el caso y aseguraron que estaban “investigando” el hecho, aunque no se podían dar mayores detalles por el secreto de sumario.

Mientras tanto, algunas de las autoridades policiales más importante de la provincia, se lamentaron por el hecho y destacaron una y otra vez que el policía había sido sancionado “injustamente” ya que “sólo hacía su trabajo”.

La historia de Sala se remonta a los primeros meses del 2011. Allí, en un lapso de 45 días, detuvo a un joven, quien tiene antecedentes penales, dos veces. En esas dos ocasiones, el sospechoso fue trasladado a una Oficina Fiscal y luego de que se confirmara que no había cometido ningún delito recuperó la libertad.

Lo cierto es que días después de la segunda aprehensión, el mismo sujeto fue detenido por otro policía. Fue allí donde se originó una discusión y el uniformado pidió refuerzos. Justamente quien llegó al lugar fue Sala, que se encontró nuevamente con el joven.

Luego de esa detención, el joven se trasladó a una dependencia judicial y denunció a Sala por “persecución”. La Justicia investigó el caso y la causa, a fin del año pasado, llegó a juicio.

En el debate, los jueces decidieron condenar al efectivo con seis meses de prisión en suspenso, complicando así su carrera en la fuerza.

De esta forma, actualmente el efectivo intenta desligarse de la causa para poder llevar a cabo su trabajo día a día. Pero mientras tanto, está en un expediente judicial y la IGS investiga su accionar administrativo.

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