El Banco de Inglaterra (BoE) decidió este jueves no inyectar más estímulo a la economía británica ante las últimas señales de recuperación que mantuvieron el optimismo, mientras la zona euro trabaja para salir de su aguda crisis de deuda.
Muchos economistas consideraban que existía una gran probabilidad de que el banco central revirtiera su decisión del mes pasado de detener sus compras de bonos públicos británicos, luego de una caída en un indicador clave de la actividad fabril del país y de llamados del Fondo Monetario Internacional (FMI)para que considere una política más flexible.
Pero las opciones se esfumaron ayer luego de que un sondeo a gerentes de compra sugiriera que el sector de servicios - que representa una parte considerablemente mayor en la economía británica que las manufacturas - se mantiene sorpresivamente sólido.
La determinación de la Comisión de Política Monetaria del BoE se produce luego de una decisión similar tomada el miércoles por el Banco Central Europeo (BCE) que mantuvo sin cambios su principal tasa de interés en el 1 por ciento, aunque el Banco Popular de China (BPC) sorprendió el jueves a los mercados al recortar su tasa.
