Más de 700 islas, miles de playas, aguas tropicales, ritmos relajados... el Caribe se asoma a nuestro imaginario como un rincón idílico para las vacaciones donde cada isla es un descubrimiento. A primera vista podrían parecer todas iguales, pero cada una tiene su propia personalidad.
Destinos imperdibles del Caribe, empezando por la "a"
Anguila Este pequeño territorio británico de ultramar de 91 kilómetros cuadrados ha logrado mantenerse al marquen del voraz desarrollo turístico de otros destinos caribeños. Por el momento, conserva sus encantadoras casas de madera, aunque va añadiendo al paisaje unas impresionantes residencias de vacaciones. El que se anime a ir a Anguila descubrirá una mezcla muy interesante de culturas y unas alucinantes playas caribeñas. Sin embargo, que nadie piense en unas vacaciones "a lo pobre". Desde la capital, El Valle, hasta sus cayos, Anguila es un destino para la jet-set' que busca y rebusca para encontrar unas vacaciones al margen de los destinos habituales. Para escaparnos del mundo de los 'resorts', siempre podemos ir a la isla Harbour, un pueblo de pescadores de la costa norte con una playa bordeada de barcas de pesca pintadas de vivos de colores, sin tumbonas y cerca de media docena de playas aisladas. CAVAN IMAGES GETTY IMAGES
Antigua y Barbuda En Antigua todo se centra en sus espectaculares playas de fina arena, junto a un mar azul y transparente que es la misma imagen de la felicidad tropical. Aquí se puede retozar en la playa, jugar al golf, disfrutar de una lujosa comida o explorar la historia naval británica. Famosos como Eric Clapton o la presentadora Oprah Winfrey tienen allí residencias, y sus numerosas bahías y ensenadas esconden algunos de los 'resorts' más exclusivos del Caribe. Su apartada vecina Barbuda es una playa de arena, baja y suave, en medio de un mar lleno de arrecifes. En el parque nacional Codrington Lagoon, que recorre la costa oeste de la isla, vive una de las mayores colonias de fragatas del planeta, y si se visita en la temporada de apareamiento (de septiembre a abril) se puede ver cómo todos los machos de fragata hinchan sus gargantas teñidas de un rojo sangre, en un espectáculo único. ROBERTO MOIOLA / SYSAWORLD GETTY IMAGES
Barbados Barbados está rodeada de playas de arena blanca y aguas azul celeste. Hasta aquí, como casi todas las islas del Caribe. Pero su encanto está probablemente en el interior, al margen de las playas, en un exuberante paisaje entre colinas onduladas salpicadas por restos de la época colonial, enormes casas de plantaciones que evocan los tiempos de los colonos europeos y unos jardines botánicos increíbles, gracias a las buenísimas condiciones climáticas. La salvaje costa este es, además, legendaria para los amantes del surf, y también se encuentran opciones para el senderismo, el windsurf o el submarinismo. Una isla que se mueve al son del calipso y disfruta de un ron de fama mundial. El rompiente más famoso para los surfistas es el de Soup Bowl, junto a la playa del norte de Bathsheba, una ola poderosa a la que llegan muchos surfistas de todo el mundo. Y para ver plantaciones, la de St. Nicholas Abbey, una de las más antiguas del Caribe, que embotella su propio ron. Y un detalle más: el críquet es más que un deporte nacional, es una obsesión. Una herencia de los ingleses, que convive con la tradición afrocaribeña, también muy arraigada. FRANK FELL ALAMY
Belice Belice, al sureste de la península de Yucatán (donde está la segunda mayor barrera de coral de la Tierra), conserva un apasionante patrimonio maya y muchas posibilidades para la observación de fauna, desde aves hasta jaguares. Culturalmente pertenece al mundo anglosajón y es la nación más joven de Centroamérica, con una personalidad muy diferente a la de los países que la rodean. Poco a poco, se ha convertido en una alternativa para los amantes del turismo ecológico y de aventura. Una de sus bazas es la cultura de la protección del entorno natural, pero también las facilidades para involucrarse con la población local (como los garífunas del sur de Belice) para conocer su cultura y echar una mano. La mayoría de los hoteles son pequeños alojamientos de propiedad familiar, muchos de ellos situados a pie de playa en los cayos y con terrazas donde comer y que también organizan salidas en barco para bucear con tubo o escafandra en los arrecifes coralinos o lugares como el Great Blue Hole (en la foto), un cenote submarino de más de 120 metros de profundidad. Cayo Ambergris, también conocido como la isla Bonita, es el definitivo paraíso tropical de vacaciones (y también lo creyó así Madonna). Aquí se viene a bucear entre corales, explorar la laguna en kayak o hacer windsurf en sus estrechos, pero también se puede disfrutar de un 'spa' de día o clases de yoga, andar en bicicleta o echarse una siesta al final del muelle. JOHN MICHAELS ALAMY
Cartagena de Indias No se puede olvidar que dentro de ese gran país que es Colombia, con sus cumbres andinas, su selva amazónica, sus yacimientos arqueológicos y sus ciudades coloniales, existe también una interesantísima y larga costa caribeña, presidida por el que fuera el gran puerto del Caribe: Cartagena de Indias. Su recinto amurallado invita a retroceder 400 años en un instante, y pasear por sus calles es como meterse en una novela de García Márquez. La ciudad tiene espléndidas iglesias, mansiones, plazas y enclaves históricos levantados por los españoles. También playas estupendas e islas a las que escaparse, como las del Rosario. Siguiendo la costa, hay aún más: Barranquilla, Santa Marta y el parque nacional Tayrona, con alguna de las playas más bellas del país. KEN WIEDEMANN GETTY IMAGES
Cuba Decir Cuba es decir Caribe. Detenida en el tiempo, este sigue siendo un país diferente, con un aire inequívocamente español a pesar de las muchas influencias francesas, africanas o jamaicanas. Soñadores, supervivientes, improvisadores, los cubanos han hecho posible que su país sea un destino fascinante, en donde lo de menos son sus playas, que también las hay: lo mejor son sus gentes y su cultura. En la costa sur, la caribeña, hay lugares imprescindibles como Santiago de Cuba donde sus tambores invocan a los 'orishas', se practican ritos religiosos afrocubanos y se bailan danzas folclóricas que mantienen viva la cultura de los esclavos. También en la costa del Caribe, en la Cuba central, la somnolienta Trinidad se fue a dormir en 1850 y nunca llegó a despertar. Hoy el viajero puede explorar esta ciudad azucarera de mediados del siglo XIX conservada a la perfección, con casas coloniales, una campiña accesible y un buen ambiente musical. NIKADA GETTY IMAGES
Dominica Con cascadas, junglas, manantiales sulfurosos, pozas secretas, ríos y arrecifes, Dominica permite experiencias y aventuras poco habituales. Gran parte de esta isla volcánica está cubierta de selva tropical virgen. Aquí se puede caminar hasta un lago burbujeante o relajarse en fuentes termales sulfurosas, bucear con tubo o nadar en una estrecha garganta... Dominica es un destino de ecoaventuras que se ha librado en muchos aspectos del turismo de masas porque tiene muy pocas playas de arena, ni un solo 'resort' de lujo y ningún vuelo directo internacional. Una curiosidad: aquí viven todavía 2.200 caribes, la única población precolombina del Caribe oriental. DAVID MADISON GETTY IMAGES
Granada Arena blanca, mar turquesa y palmeras convierten las playas de Granada, una de las islas de Barlovento, en una imagen de postal que se completa con una escapada a las islas de Carriacou y Petit Martinique. Su litoral se eleva desde la arena blanca y las palmeras de la playa hasta un bosque envuelto en niebla, con senderos y cascadas en las que se puede nadar. St George's, con su mercado, sus fuertes y el puerto de Carenage, es la pintoresca y acogedora capital, y el punto de partida de los ferris que van a las islas hermanas de Carriacou y Petit Martinique. Y aunque los buques de crucero inyectan un flujo regular de visitantes para estancias cortas, las tres islas son tranquilas y con muy poca gente. ALAMY
Haití Este país no es un destino turístico muy popular, pero en los años cincuenta del siglo pasado Puerto Príncipe compartía con La Habana su fama como destino de ricos y famosos, y sus clubs de jazz y casinos eran la escapada predilecta de la élite de Hollywood. Sus playas con palmeras no tienen nada que envidiar a destinos cercanos, pero tumbarse en la arena no suele ser el objetivo principal del viajero que llega hasta aquí, que aprecia más su historia y cultura, más próxima a las raíces africanas que otras naciones del Caribe, y que se ve reflejado en su popular arte naíf. No es fácil viajar por Haití (de hecho, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España lo desaconseja "encarecidamente"), pero en el sur, sobre todo en Port Salut, hay bellos tramos de arena blanca bordeada de palmeras y aguas cálidas. En la playa se sirven pescados a la parrilla y ron y el viajero puede disfrutar de la playa en solitario. DBTRAVEL ALAMY
Turcas y Caicos Poca gente sabría situar Turcas y Caicos en un mapa y eso hace que tengan todavía un aire de paraíso a pesar de estar muy cerca de Florida y a pocos minutos en un cómodo vuelo desde Miami. Son islas con playas de arena blanca, aguas transparentes y un clima magnífico, hay bahías e islas apartadas donde es más fácil ver burros salvajes que a otros viajeros, y los pueblos y ciudades mantienen un aire tranquilo y lento. Los submarinistas aprecian mucho sus aguas templadas y claras, abundantes en fauna marina. Además, islas como Gran Turca, con sus edificios antiguos y estrechas callejuelas, contrastan con la expansión turística de las Providenciales, donde cada vez se construye más. A pesar de eso, solo hay que tomar un barco hasta la isla siguiente y volveremos a la soledad. FLAVIO VALLENARI GETTY IMAGES
Islas Vírgenes Aunque se consideran un solo archipiélago, las Islas Vírgenes pertenecen a dos países: lasy las Islas Vírgenes de los Estados Unidos . Con más de 90 pequeñas masas de tierra flotando en un triángulo de mar, constantes vientos alisios, corrientes calmas y cientos de bahías protegidas, es fácil entender por qué se han convertido en un sueño tropical. M SWIET PRODUCTIONS GETTY IMAGES
Jamaica Jamaica es otra de las grandes islas del Caribe que hunde profundamente sus raíces en África. Es un país de extremos y de grandes bellezas, que sorprende por sus verdes montañas, pero también por su música, el mundo de los rastafaris o las playas. Para conocer Jamaica hay que vivirla porque tiene una cultura rica y diversa que sorprende siempre y que nos hace alejarnos del turismo de sol y playa de otras islas de la zona. Si queremos descubrir playas casi vírgenes, podemos ir por ejemplo a la costa suroeste, un paraíso clandestino para los escasos visitantes no autóctonos que llegan hasta aquí. Su mayor regalo es Treasure Beach, con sus vacas pastando en los prados, su ritmo de vida tranquilo y rural en medio de una zona fértil de ricos campos rodeados por montañas. En la foto, las cascadas de Dunn's River. GRAHAM MULROONEY ALAMY
Martinica El sur de esta isla tiene buenas playas y pueblos pesqueros, mientras que el norte, con sus montes y jardines botánicos, es ideal para excursionistas y amantes de la naturaleza. es un departamento francés de ultramar, un reducto de cultura gala en el Caribe, con un acento más tropical. De origen volcánico, es una maravilla montañosa coronada por el inquietante monte Pelée. Algunas de sus zonas empiezan a estar demasiado urbanizadas, pero en el sur quedan playas muy bellas, como la de Les Salines, algunos encantadores pueblos de pescadores como Anse d'Arlet, y en el norte, montes a los que escaparse. DIDIER MASSON / EYEEM GETTY IMAGES
Yucatán mexicano México fue uno de los primeros países que descubrió los encantos que la costa caribeña podía tener para los turistas de todo el mundo y desarrolló, desde cero, un proyecto turístico innovador en torno a Cancún. Después vinieron Riviera Maya, Tulum y las regiones vecinos. Allí llegan millones de personas atraídas por el sol y las playas de postal, las 'infinity pools' de los hoteles y los grandes complejos turísticos. El mar resulta bellísimo, el buceo fantástico... pero hay mucho más para completar la experiencia: a solo dos horas de viaje al oeste aguarda Mérida, la capital del Estado de Yucatán, encantadora ciudad colonial, y están los cenotes cercanos para probar el buceo o el baño en estas pozas en las que ya se sumergieron los primeros mayas. Y, por supuesto, aquí se encuentran las majestuosas ruinas mayas de Chichen Itzá, entre otras. Y Cozumel, y el parque nacional Isla Contoy, y las selvas que esconden ruinas mayas como las de Cobá o Calakmul, y parques acuáticos impresionantes como los de Xel-Há... MATTEO COLOMBO GETTY IMAGES
Bocas del Toro Al noroeste de Panamá se encuentra el archipiélago de Bocas del Toro, que comprende nueve islas y múltiples islotes, y cuyos habitantes son los indígenas ngobe y los descendientes de los emigrantes afrocaribeños, chinos y de otros lugares, que llegaron con la fiebre del banano. Al pueblo de Bocas del Toro, al sur de isla Colón, se llega en avión, sobrevolando el mar Caribe y sus islas con arrecifes de coral. Allí, paseando junto a casas de madera de colores levantadas sobre pilotes cuando dan al mar, uno se cruza con lugareños que charlan entre risas. En lancha se pueden realizar magníficas excursiones por la zona, surcando las aguas claras del Caribe, admirando las rompientes donde hay barreras de coral y bañándote en las solitarias playas. Es muy recomendable una visita al parque nacional marino de isla Bastimentos, que incluye zonas de playas, manglares, selvas y cayos, o disfrutar de una relajada cena en una cabaña con techo de paja en el paseo marítimo. Hay todo tipo de alojamientos, desde habitaciones baratas a magníficos 'logdes' en la selva y hoteles de lujo. Se puede hacer surf en los rompientes, bucear entre bellos corales y grandes estrellas de mar o participar en programas de voluntariado que ayudan a las tortugas marinas a anidar. ANTONIO BUSTIELLO GETTY IMAGES
Santa Lucía Santa Lucía luce playas doradas y montañas esmeralda, como muchas de sus vecinas, y su principal ciudad, Castries, tiene una gran oferta turística, gastronómica y de compras. Además, es un buen destino para practicar el buceo y el submarinismo, el senderismo en su pluviselva e incluso tiene un volcán por cuyo cráter se puede conducir (sí, como suena). Los amantes de la naturaleza pueden nadar entre delfines, observar a las tortugas marinas mientras ponen sus huevos en la playa de Grand Anse o ver a una iguana tomando el sol sobre un tronco. Si se va en busca de emociones más fuertes, siempre podremos escalar las montañas Pitons, practicar el kitesurf en Sandy Beach o sumergirnos entre murallas de coral. THOMAS FLUEGGE GETTY IMAGES
Venezuela y Los Roques En la costa venezolana el rincón más caribeño es, sin duda, Los Roques, un archipiélago de casi 300 resplandecientes islas de arena y aguamarina, unos 160 kilómetros al norte de Caracas. Allí lo que hay que hacer es ir de una isla a otra. Despliega playas casi salvajes, submarinismo y buceo. Y realmente merece la pena. No hay hoteles altos y el viajero podrá ir descalzo por las calles de arena de Gran Roque. Todo el archipiélago y sus aguas circundantes (2.211 kilómetros cuadrados) fueron declarados parque nacional en 1972. C. QUANDT PHOTOGRAPHY GETTY IMAGES