El extraño caso de un gobierno que transforma fortalezas en debilidades
Por Marcelo López Álvarez.
Una recorrida por diversos portales noticiosos, mientras la selección daba catedra futbolistica en Wembley, es una clara muestra del notable problema de comunicación y política que tiene el Gobierno Nacional y que fue bien explicitado por el el especialista Mario Riorda en una columna publicada, también ayer, en un diario porteño.
Veamos algunos títulos solo de ayer en la tarde
La liquidación de agroexportación de mayo fue récord absoluto
El patentamiento de autos creció un 53 por ciento y el de motos 88 por ciento
El sector privado alcanzó el mayor nivel de empleo en una década con casi 20.000 puestos por mes
Los problemas de gasoil no sólo están dados por el conflicto internacional sino porque se está ante la demanda más alta en los últimos 10 años.
Y así podrían sumarse varios más, como el anuncio desapercibido del martes que Argentina después de 50 años volvía a producir chapa acerada que abre una oportunidad increíble para reverdecer la industria naval sin tener que depender de importaciones y revitaliza el sector industrial
Sin embargo nada de lo que hemos traducido aquí, ni muchos de los datos macro que venimos retratando desde hace días y días le lucen al gobierno.
¿Por qué? seguramente debe haber varias explicaciones. La primera, sin dudas, la falta de voluntad o decisión política para atacar los factores de la economía concentrada que ensombrecen u ocultan los logros.
La idea, en la que cada vez se van quedando más solos el Presidente y el Ministro de Economía (incluso dentro del albertismo), de que la inflación se acomodará sola porque las expectativas negativas de una devaluación o una crisis desaparecerán a medida que se cumpla el acuerdo con el FMI y entren dólares es una visión, por lo menos ingenua, del comportamiento de los factores económicos y de poder de la Argentina.
Si a esa situación le sumamos que tampoco parece existir decisión de mantener a raya los precios regulados como las tarifas o prepagas o donde el Estado puede tener poder de regular el mercado como los combustibles el camino para hacer lucir los avances es demasiado empinado. Como dijo un dirigente del propio oficialismo "con 60 por ciento de inflación es imposible que te reconozcan algo".
Esta falta de acción política con los factores concentrados de poder volvió a quedar demostrada con el cierre de mayo dondeel Ejecutivo no logra resolver, ni poner en caja, los pronunciados aumentos en alimentos que volverán a subir por encima del promedio del IPC. Con un agravante para la fortaleza de la política económica; según las consultoras privadas la carrera alcista fue liderada por los aceites, las carnes y el pan. O sea los tres sectores en los cuales las autoridades de Economía y Comercio pusieron toda su artillería para tratar de contenerlos, fideicomisos, recorte de exportaciones y un diálogo fluido que definitivamente no da resultado ante la notable concentración que aparece en esos sectores.
Una de las consultoras que sigue de cerca el precio de los alimentos, LCG, informó que en mayo las carnes aumentaron un 6.4 por ciento, los panificados y pastas 6.2 y el aceite 7.5 por ciento, mientras tanto la asociación Consumidores Libres que preside el ex diputado Hectór Polino, aseguró que en lo que va del año la harina de trigo aumentó un 47 por ciento, el pan 48, el litro y medio de aceite de girasol 20 puntos y las carnes cerca también del 20 por ciento.
La frase del dirigente oficialista que destacamos más arriba se condice claramente con la realidad de los ciudadanos. Un trabajo reciente de la consultora Opina Argentina muestra que el 75 por ciento de los encuestados esta en desacuerdo o molesto con la política económica y un 65% cree que la situación empeorará. Sin embargo aún el oficialismo se mantiene competitivo electoralmente ya que al preguntarse por a quien votaría un 32 por ciento votaría a Juntos por el Cambio y un 29 por ciento al oficialismo
Si a este desconcierto de luces y sombras le sumamos la falta de rumbo en la comunicación es lógico que los resultados no sean buenos. Un párrafo de la columna de ayer de Mario Riorda en El Cronista define claramente la situación por la que atraviesa la gestión del Ejecutivo o de gran parte de él "Mala praxis es cuando la comunicación no solo no mejora la percepción o reputación de quien comunica en una crisis, sino que se caracteriza porque empeora la situación de la sociedad. Una crisis requiere certezas comunicativas. Apunta a batallar contra la incertidumbre. Se espera de los líderes que reduzcan la incertidumbre y proporcionen una narración autorizada acerca de qué está pasando, por qué está sucediendo y qué es necesario hacer. Se espera que esos responsables políticos minimicen el daño de la crisis en cuestión. Los responsables deben explicar qué salió mal y convencer de que no volverá a ocurrir. La gestión de crisis sustenta directamente las vidas de los ciudadanos y el bienestar de las sociedades. Cuando las vulnerabilidades emergentes y las amenazas son valoradas y afrontadas adecuadamente, algunas contingencias potencialmente devastadoras simplemente no suceden o se mitigan. Vemos negligencia comunicativa. Cuando los responsables políticos responden bien a una crisis, el daño es limitado; cuando fallan, el impacto de la crisis aumenta"