La vida moderna se caracteriza por el apuro y la hiperconexión, en este contexto, las precauciones que debemos tomar al momento de dejar estacionado nuestro vehículo en algunas oportunidades, no suelen ser las adecuadas, lo que es conocido y aprovechado por los "amigos de lo ajeno". Los sistemas de alarmas de los automóviles cuentan con una computadora central que controla los sensores instalados en el rodado y, en el momento que se detecta un movimiento, se activan las señales visuales y sonoras correspondientes a su tipo de alarma.
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El apuro, el aliado de los delincuentes: el robo con inhibidores de alarma
El movimiento registrado puede ser un contacto directo con el vehículo (alarmas volumétricas) pero también puede serlo un acercamiento al entorno del auto (alarmas perimetrales). Para inhibir una alarma primero es necesario averiguar la frecuencia a la que se envía la señal y programar el inhibidor para que cancele todas las señales que se emitan a esa frecuencia.
Eduardo Muñoz, licenciado en Seguridad Ciudadana y consultor, explica que el inhibidor de frecuencia sobrecarga el canal de comunicación con una señal mucho más fuerte que la de la alarma.
Cómo funcionan los inhibidores
Por lo general, las bandas delictivas suelen usar como inhibidores los conocidos handys que se utilizan para las comunicaciones.
Lo que hace el ladrón es modificar la frecuencia del aparato para "empatarla" con la de las alarmas. Esta señal se transmite en la misma onda de frecuencia, lo que hace que el transmisor y receptor originales no logren comunicarse entre sí. También se suele recurrir a la generación de ondas con ruido para que el receptor no detecte la señal del emisor.
Modus operandi
Los asaltantes se posicionan a pocos metros de las víctimas y utilizan el inhibidor de señal en el momento en el que los dueños del auto activan la alarma, que en la mayoría de los casos se acciona con el cierre centralizado.
Si la persona no presta atención al sonido de la alarma (o la tiene programada para que no suene), se va convencido de que el automóvil está cerrado. Suelen operar de a dos: uno hace vigilancia y el otro inhibe la frecuencia de la alarma.
Los inhibidores pueden ser manuales, tipo handy, y otros que se instalan en el propio auto de los delincuentes y tienen un rango de alcance de 50 a 70 metros.
Los ladrones que usan este modus operandi, luego que el dueño se aleja, se acercan al vehículo simulando ser el propietario entran con total calma al interior. Los más experimentados actúan con guantes para no dejar huellas, revisan con minuciosidad y paciencia todo el rodado para robar los elementos del interior. Se dice que: "la paciencia hace al ladrón".
Los malvivientes consideran que es una modalidad en la que para ser "exitoso" se debe "invertir": como si fuera una empresa, moverse en un buen auto, contar con un aparato inhibidor de calidad y tener buena presencia para no llamar la atención.
Los lugares que eligen para realizar los robos son las "grandes" avenidas, las que tienen mayor flujo vehicular y actividad comercial, playas de estacionamiento de shoppings, hipermercados, escuelas, donde la gente hace todo de forma apurada. Estacionan y se bajan corriendo y cierran el coche a distancia. Casi nunca revisan de manera manual si se cerró correctamente la puerta.
Elección de las víctimas
Los ladrones suelen elegir a las víctimas en base al "valor de sus vehículos"; utilizando la ecuación que a mayor valor del automóvil mayor es la probabilidad de encontrar objetos de valor en su interior (notebooks, celulares, dinero, joyas, etc).
Tips para prevenir el robo
La forma más efectiva de evitar este tipo de robos es ser prudentes y confirmar que el vehículo haya quedado bien cerrado. El ladrón puede interrumpir la señal de alarma y el cierre centralizado, pero si un auto está bien cerrado, no pobra abrirlo.
Después de activar la alarma, constatar visual y físicamente si las puertas y baúl quedaron bien cerradas. No hay que dejar elementos de valor a la vista.