Finalmente, el Fondo Monetario Internacional cerró la semana confirmando la aprobación del acuerdo de renegociación de la deuda Argentina con el organismo que tomará el gobierno anterior y de cuyas especificaciones ya se ha hablado mucho aunque nunca este de más recordarlo.
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Acuerdo con el Fondo: La buena noticia que trae más interrogantes que respuestas
La confirmación del acuerdo por parte del Fondo con las casi inmediatas declaraciones de su directora gerente, Kristalina Georgieva, abren una serie de interrogantes en el corto plazo por varios motivos.
Por un lado el frente interno de la política argentina aparece complicado, tanto en el oficialismo como en la oposición. En el oficialismo las discrepancias que surgieron precisamente a partir de la aprobación parlamentaria del acuerdo siguen presentes y en ebullición, en tanto en la oposición en las últimas horas a partir de declaraciones y actitudes del expresidente la alianza también entró en un espiral de confrontación interna de alto voltaje.
Por otro la advertencia publica del Fondo de que el acuerdo cerrado con el país deber sufrir recalibraciones por que tiene riesgos "excepcionalmente" altos por la conflictividad mundial creada a partir del conflicto ruso europeo.
"Los riesgos para el programa son excepcionalmente altos y los efectos indirectos de la guerra en Ucrania ya se están materializando. En este contexto, la pronta recalibración del programa, incluyendo la identificación y adopción de medidas apropiadas, según sea necesario, será fundamental para lograr los objetivos del programa" fue el textual de la Directora gerente advirtiendo de alguna manera que las negociaciones en vez de terminar recién comienzan.
El primer round de la nueva relación con el Fondo comenzará a vivirse este mismo miércoles cuando el Gobierno abra los sobres de la primera licitación de compra de 10 barcos de GNL de los entre 60 y 65 que se necesitaran para cubrir la demanda de gas durante el invierno. En la Secretaría de Energía esperan pagar entre 30 y 35 dólares por millón de BTU un 400 por ciento más de lo que se pagó el año pasado. Sin embargo, desde el sector privado creen que la estimación de Energía es optimista y advierten que los riesgos que existen son dos. Por un lado, que directamente no haya barcos por la compleja situación mundial (lo que traería una sería complicación para las industrias, transporte y hogares) y el segundo de que el precio se acerque más a los 60 dólares que a los 35 que el Ejecutivo espera pagar. Es decir, entre 7 y 8 veces más que o que se abonó el año pasado por millón de BTU puesto en los puertos en la regasificadoras que los transforman en gas natural para inyectar al sistema de distribución.
Del resultado de la licitación se sabrá cuánto el Gobierno esta dispuesto ( o puede) pasar a tarifas y en qué volumen se verá afectado el compromiso con el organismo internacional de reducir los subsidios a la energía que en el comunicado de aceptación el Fondo calificó de "poco específicos".
La magnitud que le otorga el Fondo a la problemática global desencadenada por el conflicto ruso europeo se advierte fácilmente a partir de que el Gobierno argentino ya tuvo que ceder a un cambio del acuerdo original para que el Directorio aprobará el convenio; la primera revisión será en 60 días y no en los 90 que se preveía originalmente.
La situación no será fácil la decisión de un sector del campo junto con la oposición de cargar fuertemente contra las retenciones vía judicial y política (dato del que el FMI también seguramente tomó nota) es otro dolor de cabeza más que necesitará de una fuerte articulación política del Gobierno que deberá dejar de lado rencillas para unificar el trabajo.
Los derechos de exportación significaron entre el 8 y el 11 por ciento de la recaudación del Fisco el año pasado (según cómo se hagan las cuentas y se consideren los reintegros etc.) si esa fuente de recaudación cayera sumado a la dificultad de reducir los subsidios energéticos generarían la necesidad imperiosa de buscar otras rutas de ajuste para cumplir los compromisos con el Fondo, poniendo en zona de riesgo grave la promesa y compromiso del Gobierno de que el acuerdo con el Fondo no pondría en riesgo la recuperación económica del país.
Como explicamos el viernes los últimos días fueron auspiciosos en datos macroeconómicos para el Ejecutivo, confirmación del crecimiento del 2021; baja del desempleo, sexto trimestre consecutivo de recuperación del consumo, crecimiento del uso de la capacidad industrial instalada y superávit de la balanza comercial. Sin embargo, todo eso y la posibilidad de que esa recuperación incipiente comience a trasladarse a los ciudadanos entra en una zona de turbulencias si el FMI en sus revisiones periódicas comienza a exigir el cumplimiento estricto del acuerdo para continuar con los desembolsos que le permitirían al país cumplir y refinanciar el cronograma de pagos fijado por el Gobierno anterior.
El cierre del acuerdo con el Fondo se transformó este viernes en una buena noticia esperada, pero en el contexto mundial y local trae más interrogantes que respuestas.