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Columna política: De carnavalero y vendimiador, a un febrero "colegial"

En una semana comienzan las clases. Y hay distintas sensaciones en torno a esto, aquí en Mendoza. Por un lado venimos transcurriendo un febrero típico de verano, con altas temperaturas, con gente que aún sale o vuelve de sus vacaciones. Un febrero carnavalero y vendimiador, que ahora también se transformará en escolar.

Raro. Raro para estas latitudes en las que las altas temperaturas hacen que nos preguntemos, cada año, cómo pasarán los niños en los colegios los primeros días. Este año, aún más.

Pero lo movilizante, esta semana, fue la cantidad de instituciones que han organizado campañas solidarias para ayudar a aquellas familias que necesitarán ayuda para que sus niños vuelvan a las escuelas.

El aumento en los precios de útiles escolares, zapatillas, guardapolvos, uniformes, buzos y mochilas hace que sea difícil para una familia con ingresos normales hacer una compra completa para sus hijos, imaginemos aquellos que no cuentan con un sueldo.

La pobreza en el país no ha dejado de crecer. Y nuestra calidad de vida, acceso a condiciones mínimas como trabajo, alimento, vestimenta, transporte, ha ido decreciendo en el mismo nivel. Baste este dato que impacta: hoy, en Argentina, para no ser pobre una familia tipo de 4 personas necesita $76 mil pesos por mes.

En Argentina, de cada 10 niños 6 de ellos son pobres. Y dos, de esos 6, no tienen ni siquiera para comer.

El año 2021 cerró con un aumento del costo de vida de 50,9%, casi 22 puntos por encima de lo que había proyectado el Ministerio de Economía al fijar inicialmente una meta de inflación del 29% para ese período.

La inflación 2021, durante el gobierno de Alberto Fernández, fue la segunda más alta de los últimos 30 años. Sólo fue superada por la inflación del 2019, último año de la presidencia de Macri- que rozó el 54%.

La tasa de desempleo, que está apenas por debajo del 10%, encubre mucho empleo informal, y de bajos ingresos. Los salarios de los empleados y los ingresos de los pequeños trabajadores independientes han perdido poder de compra en una economía con persistente suba de precios, y que los relevamientos privados proyectan alcanzará este 2022 al 55%.

El desafío real es recuperar y acrecentar las fuentes de trabajo formal productivo que depende, principalmente, de la inversión privada.

Datos económicos ubican a la inversión total del 2021 en niveles históricamente bajos, del 16,9% del PIB. Para marcar un ciclo de crecimiento, que sea sostenible en el tiempo, una economía necesita inversión superior al 20%.

Decimos entonces que en tanto no se recupere la inversión privada y el crédito, además de un cambio hacia la estabilidad, confianza y formalidad, no se podrá esperar un cambio real en la generación de empleo genuino para los argentinos. Una meta que, al igual que mejorar la educación y la salud, debería ser la agenda básica de trabajo de todo gobierno.


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