ver más
°

El lago Titicaca pierde sus peces

Por Sección Fotografía

En el lago más alto del mundo, la sobrepesca y los efectos del cambio climático reducen las capturas hasta el punto de poner en riesgo la economía de la población y la conservación de los ecosistemas marinos.

Angélica Panca, esposa de Enrique Cuno, muestra un ejemplar de carachi que cayó en la red dejada la noche anterior. Años atrás, serían varios ejemplares los capturados aquí en el lago Titicaca, donde el cambio climático y la sobrepesca están haciendo estragos: cada vez hay menos peces. JUAN CARLOS CISNEROS

Una parte casi seca en las orillas del lago Titicaca. En los últimos años, el nivel de sus aguas ha bajado notoriamente y una de las causas que se reportan es el cambio climático. JUAN CARLOS CISNEROS

La pesca del día de la pareja de Enrique y Angélica. Apenas ocho ejemplares de carachi, el pez que todavía se puede capturar y encontrar en los mercados de Puno, la ciudad del lago. JUAN CARLOS CISNEROS

La red se va tendiendo al atardecer, cuando incluso puede haber olas en el lago Titicaca. A la mañana siguiente se recogerá, aunque también puede quedarse más días esperando por más peces. JUAN CARLOS CISNEROS

En el mercado Unión Dignidad de la ciudad de Puno, una mujer se dispone a comprar pescado. Encontrará algunas especies de carachi, pero ya no al extinto humanto o a la escasa boga. JUAN CARLOS CISNEROS

Una vendedora de pescado limpia varios ejemplares de ispi, otra especie nativa, la única que anda en cardumen y que ha sido igualmente impactada, pero aún se encuentra en los mercados. JUAN CARLOS CISNEROS

La trucha, una especie introducida, es uno de los peces más consumidos en la zona. Tiene alto valor proteínico, pero a la vez se la acusa de haberle provocado problemas a otras especies. JUAN CARLOS CISNEROS

Carachis ofrecidos al cliente. Se suelen vender a cinco por dos soles (poco menos de medio euro). Parece un precio módico, pero hace no mucho tiempo por esa cantidad se compraban muchos más. JUAN CARLOS CISNEROS

El lago Titicaca en parte de su inmensidad. Se encuentra a más de 3.800 metros de altura y tiene una extensión de 8.200 kilómetros cuadrados compartidos por dos países: Perú y Bolivia. JUAN CARLOS CISNEROS

Una carga de peces diversos desembarcando en las cercanías de la ciudad de Chucuito. Se observan mauris, carachis de más de una especie. No abundan como antes. JUAN CARLOS CISNEROS

Tanto entre los uros como entre los habitantes aimaras, es habitual que las mujeres se dediquen a la pesca, pero a la vez a la artesanía. Sobre todo porque la actividad pesquera decae. JUAN CARLOS CISNEROS

Vista aérea de un embarcadero del lago Titicaca. No hay cifras precisas de cuántas embarcaciones hay, porque existe mucha informalidad. Pero se estima que son 1.675. JUAN CARLOS CISNEROS

En la planta del Proyecto Especial Lago Titicaca ubicada en Chucuito, se procede a sacar la huevera a un ejemplar hembra de la especie llamada mauri. Pronto será fecundada. JUAN CARLOS CISNEROS

Una empleada del restaurante El Pez de Oro muestra un plato de thimpu de trucha y carachi. La primera, especie introducida en el lago Titicaca, se mezcla no solo en sus aguas sino también en la gastronomía con la nativa. JUAN CARLOS CISNEROS

En el programa de repoblamiento del PELT se cuida durante varias semanas los huevos fecundados de mauri y carachi, a fin de que se vayan repartiendo en distintos lugares del Titicaca. JUAN CARLOS CISNEROS

Enrique Cuno y Angélica Panca, una pareja de aimaras que se dedica a la artesanía y el turismo, pero no ha abandonado el ancestral arte de la pesca en el lago navegable más alto del mundo. JUAN CARLOS CISNEROS

Te Puede Interesar