En pleno octubre, crítico para el envasado de vino y en cierta medida también para la agroindustria, ambos sectores siguen sumidos en la incertidumbre acerca de la disponibilidad de envases. Si bien estaba proyectado que en los primeros días del mes entraran en actividad nuevamente los hornos de producción de las 2 principales cristalerías, la oferta sigue detenida y crece la preocupación de quienes deben cumplir contratos en tiempo y forma.
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¿Dónde hay una botella? Los hornos de vidrio no arrancan y las importadas llegarían en noviembre
Mientras Verallia, tras el siniestro que afectó al armado de botellas a mediados de setiembre, pretende volver al 50% de su capacidad normal, Cattorini aún no enciende su segundo horno. En tanto, el reloj corre a bodegas exportadoras: deben despachar sus envíos este mes para llegar a sus clientes de distintos países a tiempo en las Fiestas de fin de año (el proceso lleva unos 60 días), pero las navieras ya proyectan embarques recién desde noviembre y no llegarían a tiempo.
Justamente, para fines del mes próximos recién se esperan los primeros contenedores de envases desde Europa. No obstante, más por necesidad que por resultar viable o práctico, crece el mix de opciones: una cuota de insumo local, el reciclado de envases usados (más difícil) e importación. Cuándo, cómo y cuánto sea, todo suma.
Para Milton Kuret, gerente de Bodegas de Argentina, "hay distintas situaciones, y el estrés se irá sintiendo en distintos momentos según las que usan estibas o no. Eso hizo que en estos 15 días aún haya habido flujo de producción, aunque algunas trabajan de manera discontinua (llenan y estiban antes de etiquetar) y otras, las más grandes, continua, y siguieron con lo que tienen".
Pese a ese cuadro, desde la cámara empresaria aseguran no tener información de bodegas que sufran todavía un parate total de su línea de fraccionamiento. Aunque sí el diagnóstico apunta a una "producción estresada y sin stock" de botellas.
Situación de las cristalerías
Una opción de emergencia es el reciclado de botellas, pero más limitada. "Implica un trabajo de recuperación de envases, además de que hay bodegas que ya no tienen infraestructura de lavado, y tampoco estaría al alcance de todas según la calidad de producto", evaluó Kuret.
Por eso, la industria sigue aferrándose a que las cristalerías locales restablezcan su ritmo de una vez. Pero saben que el diagnóstico definitivo acerca del máximo de producción de botellas sobre la capacidad disponible se conocerá en 15 días.
Verallia es el caso testigo que todos esperan. Mientras mantiene en carpeta una inversión por u$s 10 millones para incrementar su producción a más de 50 millones de unidades antes de fin de año, lo cierto es que la firma promete a sus clientes que con el más pequeño de sus hornos llegará al 40% antes de fin de mes. Sin embargo, los técnicos que trabajan en la planta luego del incendio que frenó el proceso no arriesgan un plazo para restablecimiento total.
Otra parece ser la situación de Cattorini Hermanos. Es que desde la empresa confirmaron que el segundo horno con el que se apostaba llegar a esas cifras aún no se enciende. Y pese a reiteradas consultas de Sitio Andino, evitaron dar precisiones respecto a alguna fecha prevista de reinicio, como tampoco de la "nueva normalidad" de la producción ni de entrega a las bodegas.
Botellas importadas, para fines de noviembre
Paralelamente, avanza las operaciones de compra en el exterior desde Moldavia, y aunque por ahora sólo equivalen a menos del 5% de lo que necesita la industria serán los primeros envíos desde el sábado 9. "Además de cuatro contenedores con botellas para aceite, empezamos a embarcar desde el sábado unas 800 mil botellas de vino, con la intención de armar una cadena para poder tener disponible con el correr de los días", adelantó Manuel Montilla, representante de la firma Blue Sky, como parte de otros 70 contenedores disponibles para cargar más.
Pero hay un problema serio: esos insumos llegarán a Mendoza en no menos de 45 a 60 días. Y las cuentas no dan; por más rápido que sea el fraccionamiento y despacho de partidas de vino recién arribarían a países destino entre enero y febrero del 2022, vencido el plazo de entrega por contrato.
Aunque desde el Gobierno nacional relativizan esa alternativa por considerar que "no hay vidrio en el mundo", lo cierto es que el ministro de Economía Enrique Vaquié, se reunió el martes en Buenos Aires con funcionarios del Ministerio de Agricultura y Economía tras un pedido concreto: eliminar aranceles (10%) y tasa estadística (3%) para facilitar la importación extra Mercosur, un planteo al que se sumó Bodegas de Argentina por considerar a la importación como una salida clave.
¿Cuánto puede abaratar el costo de la botella esa quita? Bastante, dado que frente a un promedio de $35 del insumo fabricado en Mendoza, cuesta alrededor de $80 del importado. Por eso es que la mejor opción sería Chile, pero el país vecino no puede abastecer el volúmen que requiere Argentina: apenas ingresan entre 10 y 14 camiones semanales (unas 300 mil botellas).
"Sobre llovido, mojado" rezan desde las bodegas exportadoras, frente a la medida que el jueves oficializó el Gobierno nacional: la restricción al pago de anticipos a la exportación contra entrega de mercadería, que reduce los montos de u$s 1 millón a u$s 250 mil por envío. Una medida sensible para un sector que no se maneja con crédito.
Montilla cree que "no afectará directamente" a las transacciones en marcha y el calendario de pagos, por los importes acordados. Al final, habrá que lidiar (y sobrellevar) la logística internacional, dado que las navieras, sin abasto, dan turnos para embarcar en noviembre en el mejor de los casos.