El 20 de abril de 2010 la Corte Internacional de La Haya decidió que la planta de celulosa ubicada en la localidad uruguaya de Fray Bento podía seguir funcionando, pero con controles adecuados. El fallo ponía punto final a un largo conflicto, que se había profundizado con el corte que ambientalistas realizaron sobre el puente internacional General San Martín.
Aún no se sabe si la ex Botnia contamina
El Comité encargado de hacer un monitoreo permanente de la planta y de los efluentes vertidos en el curso del río Uruguay no ha emitido informes sobre los controles realizados.
Varios científicos han levantado una voz de alerta ante la falta de controles, y sobre el grave riesgo ambiental que existe sobre el Río Uruguay. Y explican que en estos dos años se han producido una serie de incidentes que evidencian la falta de previsiones en el funcionamiento de la empresa.
Fuente: Infobae