Ante la falta de agua, Cuyo vuelve a ser ese "país de los desiertos"
Domingo, 22 de agosto de 2021Por Myriam Ruiz
Por: Myriam Ruiz - @myriamruizbarrio

Agosto es el mes de los vientos, como lo decían las abuelas mes para cuidar a los más chicos y los más grandes del aliento seco que baja de la montaña y llega al llano. Definición romántica de ese Zonda que este año no ha dejado de visitarnos. Pero también agosto es el mes del agua. Desde lo antiguo, es el mes en que -avisorando la primavera- todo el sistema de riego de la provincia de Mendoza comienza a quitarse la herrumbre de la corta invernal y se pone en funcionamiento para dar paso a una de las maravillas más grandes de nuestra tierra: el agua que corre por canales, hijuelas y acequias.

Ahora bien, este bendito 2021 viene cruzado. Desde la Intendencia del Agua, ya sabés que el agua tiene su propia Ley y su propio gobierno, han anunciado que la sequía extrema que sufre Mendoza decantará en menos agua de riego y esto pone en jaque a las producciones frutihortícolas de nuestra provincia.

¿Saben qué significa Cuyo, esto de nuestra cuyanía? Viene de una antigua lengua huarpe y según escritos significaría "tierra arenisca" o "País de los desiertos".

Miren qué simple manera de entender el lugar en que vivimos y hemos decidido asentar nuestra existencia.

Es así, Cuyo fue nativamente un desierto que los antiguos pobladores supieron transformar en oasis valiéndose de esta intrincada red de canales que hoy conocemos bien. Pero la cantidad de agua disponible en esas épocas, no es comparable con la que manejamos en la actualidad. Por poner un ejemplo más cercano, el Atuel en las primeras décadas del 1900 aún era un río navegable. Por el llegaron, hasta Alvear, inmigrantes con sus mudanzas completas embarcadas en balsas y pequeños barcos.

El problema en este año, que recién está largando el agua para el primer riego en los distintos oasis y que en muchos comenzará el 25 de agosto (o sea diez días después de lo normal) es que ya están anticipando que el caudal será escaso.

En estos días, varias entidades de las cadenas agroindustriales de Mendoza advirtieron que la sequía en la provincia podría generar una caída en las producciones debido a que el riego es fundamental para llevarlas adelante. Productores de uva (insumo vital para la industria madre de Mendoza, la vitivinicultura), damascos, duraznos, ciruelas, tomates y cerezas, además de horticultores, emitieron un comunicado en el que expresan que Mendoza atraviesa una situación de mega sequía.

Y si buscamos en datos de Irrigación, vemos que nuestra Cordillera de los Andes muestra los niveles de nieve y glaciares más bajos desde el 2000. Es el peor año de sequía y escasez hídrica en 21 años, han advertido.

Las voces, desde las cámaras y asociaciones de regantes están advirtiendo que esto aumenta el riesgo de heladas profundas y merma de la producción de las plantas. El año no podría venir peor para los productores.

Y mientras, los agricultores de la Mendoza profunda se esperanzan -contra toda probabilidad estadística- de que algo pueda cambiar y sus plantíos puedan ser regados como antaño, cuando padres y abuelos traían trabajadores y cada suelta de agua, del año nuevo hídrico, se festejaba hasta con asados en las fincas.

Cada vez que se abren las compuertas de los Diques del Atuel, una sonrisa milenaria abrillanta los ojos de nuestros agricultores.

Y el agua baja, cantarina, por canales e hijuelas. No hay sonido que supere, en entusiasmo ni en energía vital, al del agua que baja de la montaña y se convierte en arroyo antes de arribar a nuestras cosechas.

Durante el invierno, el agua convertida en nieve esperó en las altas cumbres juntando con esmero los minerales y el sol que serían necesarios luego, cuando visite vestida de riego la finca de cada agricultor mendocino.

"Cada vez que se abren las compuertas grandes, algo cambia en Mendoza", decía Don Raúl allá por los 80.

Y así es. Cada vez que se abren las compuertas, nuestro gran valle vuelve a la vida. Todo lo que hay que crecer y mejorar en sistemas de riego; lo que hace falta repensar en políticas hídricas; lo que aún se necesita evolucionar, fincas adentro... seguirá siendo una quimera mientras nuestros políticos no se den cuenta que antes de pensar en revolución tecnológica e industrial, o antes de soñar con exportaciones varias veces millonarias... antes de todo eso está la fruta madura, y antes de la fruta está la planta que espera ese hilo de agua que la hará despertar. 


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