Finalmente, este fin de semana, el escenario público de la campaña electoral terminó de configurarse con la difusión de los spots publicitarios que los principales frentes políticos utilizarán en los próximos comicios para intentar captar la mayor cantidad de votos.
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Todos en carrera, la campaña ya largó
Es que a partir del 8 de agosto está habilitada la difusión de propaganda por los medios de comunicación, en lo que se transforma en la señal explícita del tramo más apasionante de un proceso de meses que desembocará primero el 12 de setiembre cuando se celebren las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y luego, las generales el 14 de noviembre.
Y si bien es cierto que de manera solapada cada una de las agrupaciones ha ido perfilando sus posicionamientos de comunicación política, esa visión de la coyuntura se termina plasmando en el mensaje elegido con el que esperan conectar con cada mendocino. Ese ciudadano común, tal vez alejado del día a día de la política, al que hay que hablar, ilusionar o contener para convencerlo en un contexto tan adverso.
Una tarea del todo compleja en esta ocasión, atravesada por la pandemia, que no sólo arrebató más de 100 mil vidas en el país, sino que también derrumbó expectativas y esperanzas -al menos en el corto plazo-. Y que como no podía ser de otra manera, arrastró en este tiempo a la dirigencia hacia la profundización de posturas opuestas sobre el manejo de la cuarentena, la administración de las restricciones y el límite de las libertades constitucionales sobre falsas dicotomías como salud o economía o educación. Pero también, las vacunas, su acceso y sus usos.
Bajo esa incertidumbre iremos a votar, sin saber qué privilegiará cada ciudadano al momento de su decisión y es justamente sobre esa escasez de certezas a las que han apuntado los gurús del Frente Cambia Mendoza (FCM) y del Frente de Todos (FdT), resaltando en sus mensajes sensaciones, también distintas, que aspiran a merecer el acompañamiento en las urnas.
Hacer la diferencia
En el oficialismo se argumenta que pese a los desafíos y dificultades que planteó el Coronavirus, Mendoza supo crear su propio modelo, que a contrapelo de la Nación, le permitió un equilibrio entre prioridades que facilitó aperturas y funcionamiento de actividades, entre otras del sector comercial e industrial, para sostén del empleo, pero fundamentalmente de las escuelas. En todo caso, si nos fue mal no fue por las decisiones locales, dice sin decirlo.
Así, y con un desfile de personas "comunes" en su spot, el FCM reafirma el modo local que su heterogénea construcción política expresa, la que poniéndose la mano en el corazón, asegura que "aquí" está su "trabajo", sus "proyectos", sus "sueños" para dar paso a la aparición del dúo de ex gobernadores que encabezan la lista: Julio Cobos y Alfredo Cornejo quienes con el mismo gesto de la palma sobre el pecho agregan que ahí también está la "esperanza" y también "vos". Momento en que se suma Rodolfo Suárez, en la misma línea, apelando que donde late, está "Mendoza". Una provincia "diferente" a la que el spot "invita a cuidar con el voto".
Como era previsible, el radicalismo y sus socios buscan potenciar la buena imagen que las consultoras aseguran tienen los hombres de este espacio que pasaron o todavía decide desde el sillón de San Martín. Una apuesta fuerte que busca no sólo plebiscitar la gestión de Suárez, diferenciándola de la de Alberto Fernández, sino también el modelo que conforman administraciones pasadas como las de Cobos y Cornejo. Mendocinismo explícito.
Todo ello, pese al denunciado mal trato por parte de la Nación y que sumó un nuevo capítulo esta semana cuando se conoció que entre 2020 y 2021 Mendoza quedó en el último lugar del ránking de provincias en la tabla en la asignación de partidas discrecionales, es decir aquellas que se reparten más allá de la coparticipación federal.
La revolución de la alegría
Por su parte, la pieza del FdT comienza con imágenes de personas en distintos ámbitos (salud, escuela, campo, taller) en la que los protagonistas tienen gestos contrariados o molestos y una voz en off indica "hasta que un día comenzó a escucharse una melodía que nos trajo alegría. Una alegría contagiosa y todo comenzó a mejorar".
En esa misma línea de apostar al optimismo, el relato apunta a que "nos pusimos de acuerdo para reconstruir nuestro espíritu" y hasta "recuperamos la felicidad", en un claro mensaje hacia el proceso de reconfiguración que el peronismo elaboró en 2019 junto al kirchnerismo y el Frente Renovador (FR) de Sergio Massa que permitió vencer al entonces presidente Mauricio Macri en las últimas elecciones presidenciales.
En una extrema simplificación de la difícil situación el país y la provincia, propone que la receta era "darse cuenta" de que "enfrentados no podíamos" y que había que "ponerse de acuerdo", "dejar de pelear" y "comenzar a crecer". Frases que resultan la antesala de la irrupción en escena de las cabezas de lista, Anabel Fernández Sagasti y Adolfo Bermejo quienes "sentados en la misma mesa" se dan la mano para "salir de esta con una sonrisa en la cara". La fórmula de la felicidad es la unidad peronista, queda como concepto.
Todo ello mientras se escucha la melodía híper festiva de Carnaval, la canción de Víctor Daniel popularizada por Celia Cruz y el locutor remarca el slogan elegido para esta ocasión: "Volver a creer". Está claro que el FdT no hace alusiones al contexto nacional, ni a sus principales referentes el presidente Fernández y su vice, Cristina Kirchner. Ni mucho menos a las controversias de gestión generadas en torno a la pandemia.
Como sus adversarios del FCM, busca también circunscribir la disputa a la provincia, con una -tal vez- excesiva carga de "buena onda" propia de los oficialismos en campañas (en este caso nacional) pero que no parece reflejar el ánimo del país ni el de los mendocinos, acuciados por variables económicas tan dramáticas como la inflación o el desempleo, ahora agudizados por la pandemia.
Por lo pronto, la campaña ya largó y estos mensajes en diversos formatos, más los del resto de los frentes, rotarán por todos los medios y plataformas, casi hasta el hartazgo. En el medio, seguirán las controversias por la candidatura testimonial de Suárez (sólo habilitada hasta las PASO) y las colectoras del PJ sobre las que el polémico juez federal Walter Bento podría avalar con idéntico argumento.
Una puerta abierta a futuros cuestionamientos que sólo recaerían en el gobernador de cara a las generales y no en las controversiales listas departamentales del PJ que tras las primarias se reordenarán en las boletas del FdT sin mayores implicancias. Una circunstancia que obligó al FCM a mostrar públicamente su disgusto sobre un fallo que deja en suspenso la presencia de Suárez a futuro, si éste llegara a imponerse en la interna de su frente.
Un asunto no resuelto que aventura nuevos episodios que sobrevolarán las caminatas y las recorridas con barbijos y distancia que le pondrán otro contexto a una campaña atípica en las formas pero también en el fondo: la profunda crisis socioeconómica a la que el virus acorraló en un jaque mate del que parece ser difícil de zafar. Y sobre lo que es probable que como en los spots, de eso no se hable.