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Las listas (y los listos)

Por Luis Âbrego

Finalmente se develó la incógnita y antes que terminara el sábado, todos los partidos y los frentes que ellos integran dieron a conocer las nóminas de precandidatos con los que enfrentarán el próximo proceso electoral. La difusión dejó pocas sorpresas, aunque contundentes, del resultado de la rosca con la que la dirigencia tejió nombres y opciones para conformar intereses y no abrir grietas internas.

Y si bien el oficialismo del Frente Cambia Mendoza (FCM) confirmó la dupla que era un secreto a voces tanto en los pasillos de Casa de Gobierno como en los cafés donde se buscan interpretar los pasos del poder al ratificar como cabeza de lista al Congreso a dos ex gobernadores como Julio Cobos (Diputados) y Alfredo Cornejo (Senadores), el anuncio en el Hotel Aconcagua dejó a más de uno con la boca abierta.

Es que los radicales y sus socios patearon el tablero con una audaz jugada que logró ser mantenida en secreto para conseguir el impacto que logró justamente ayer, cuando también se conoció que el propio Rodolfo Suárez será parte de la boleta como primer candidato a senador suplente. Una decisión de alto impacto que nadie vio venir.

La incorporación electoral de la figura del actual gobernador, cuya imagen tiene un importante nivel de aceptación entre los mendocinos según se desprende de diversas encuestas de opinión, incluso las que maneja la oposición, es una movida de alto riesgo pues implica, desde el vamos, explicarla con argumentos jurídicos pues la Constitución Provincial (escasamente actualizada desde 1916) lo prohíbe explícitamente en su artículo 115 al menos "hasta un año después de haber terminado su mandato". Algo que podría ocurrir, para Suárez, recién a partir de 2024.

Desde las usinas jurídicas del Ejecutivo aducen, y así lo explicó ayer el mismo gobernador, que ese artículo no sólo es "inconstitucional" ya que exige un requisito que la Constitución nacional no prevé para la elección de una autoridad federal como es el Senado de la Nación. Pero a su vez, que el artículo 115, razonan en el FCM, ha quedado "desactualizado" ya que dicha prohibición para que un gobernador fuera electo senador nacional al término de su mandato tenía razón de ser cuando ello era posible si la Legislatura provincial votaba afirmativamente. Algo que luego de la Reforma Constitucional de 1994 se quitó esa prerrogativa legislativa y los senadores nacionales pasaron a ser electos por el voto directo de los ciudadanos de cada una de las provincias, como será en esta ocasión.

Lo cierto es que esta especie de candidatura "testimonial" de Suárez a la que Cornejo prefirió llamar como "simbólica" (pese a que reconoció que fue motorizada por la buena perfomance del gobernador en las encuestas, especialmente por el manejo de la pandemia) suma un ingrediente más que polémico a una disputa electoral que todavía no sucede y ya está enfrascada en controversias e interpretaciones jurídicas.

Durante la semana había sido por la decisión del Frente de Todos (FdT) de habilitar colectoras para dirimir candidaturas en algunos departamentos que en Mendoza están prohibidas por ley y que si bien hay un decreto en la misma dirección del entonces presidente Mauricio Macri, el peronismo entiende que fue sólo para la elección de 2019 y que en esta ocasión al ser comicios unificados, la letra que rige su aplicación es la legislación nacional y no la provincial. Una mirada que el Ejecutivo local no comparte y que seguramente será judicializada cuando las listas queden presentadas.

En la misma dirección podría ahora accionar la oposición con la postulación de Suárez, pese a que todavía no han aparecido expresiones públicas al respecto. Y si eso ocurriera, tanto la disputa por las colectoras como la posibilidad de Suárez candidato deberían ser analizadas por el también polémico juez federal con competencia electoral, Walter Bento. El mismo que está imputado como jefe de una asociación ilícita para favorecer a detenidos en procesos judiciales federales y con una dura acusación en su contra en el Consejo de la Magistratura que podría derivar en su suspensión o destitución.

Como se verá, una hiedra de mil cabezas que parece complejizar aún más el escenario electoral en pandemia y la mera competencia política para transformarla en una enrarecida trama de disputas judiciales producto de aceleraciones al borde, que incluso seguramente demoren en el tiempo y escalen a distintas instancias de la Justicia antes de obtener sentencia firme.

Y si bien la habilitación de las colectoras supone para el peronismo y sus aliados la necesidad de resolver conflictos internos sin la incómoda decisión de un dirigente, la incorporación de Suárez a la boleta del FCM es una jugada más cerebral, de largo aliento que tal vez resuelva de aquí a dos años el futuro político tanto de Cornejo como de propio Suárez.

Sabido es que Cornejo le pone el cuerpo a esta elección (como también a la anterior) pero que los cargos legislativos no son los que más lo seducen. Tal vez por eso ya esté pensando en 2023, para cuando el actual gobernador termine su mandato, pueda reemplazarlo allí. Eso sería una sucesión anticipada y asegurada por el voto popular, que de no mediar impugnaciones avaladas por la Justicia, le permitirá al ex intendente de Godoy Cruz mantener su sueño de proyección nacional, o en su defecto, un regreso a competir otra vez por la Gobernación sin preocuparse por su reemplazo en el Senado.

En el Frente de Todos (FdT) la novedad más relevante estuvo dada por la ausencia en la boleta nacional del nuevo aliado, el referente de Protectora José Luis Ramón. Una posibilidad que incluso hasta se había barajado desde la Casa Rosada y los principales despachos de la Cámara de Diputados de la Nación, el de su presidente, Sergio Massa y el del jefe del bloque oficialista, Máximo Kirchner. Finalmente, Ramón encabezará la lista de diputados provinciales del FdT en el Primer Distrito electoral.

Un premio que resulta demasiado escaso para su salto sin red hacia el kirchnerismo pues el lugar que seguramente ahora obtendrá en la Legislatura es el mismo que tal vez podría haber conseguido con Protectora y por su cuenta, sin alianzas. Pero evidentemente se trata de un acuerdo que tiene más razones que las que se expresan y menos explicaciones que las que se dan.

Sin embargo, Anabel Fernández Sagasti también parece haber logrado cumplir con su propósito de sumar a Ramón y sin que ello tuviera un costo simbólico como el que hubiera significado si el diputado nacional acusado de "traidor" por su electorado, aparecía al tope de la boleta. Pero no sólo ello, también consiguió que la estructura más ortodoxa del PJ le cediera dos intendentes sin reelección (Martín Aveiro -Tunuyán- y Roberto Righi -Lavalle-) para que la acompañen en la lista nacional (y que en caso de ser electos deberán renunciar a sus municipios dejando su mandato a medio camino), pero también a otro hombre de mil batallas, y ex jefe comunal de Maipú, como Adolfo Bermejo.

Aún así, la jugada de la senadora nacional que irá por la reelección no parece del todo completa. Finalmente, los hermanos Félix (Omar y Emir, intendente de San Rafael) terminaron declinando su participación en esta contienda, tal vez con el secreto cálculo de preservarse para -también en 2023- intentar dar pelea en nombre del peronismo por la Gobernación en Mendoza. Un viejo anhelo siempre postergado por distintas razones.

Lo atractivo de los procesos electorales es que obligan a mover a todo aquel que tiene ambición. Una partida que a veces supone ir con todo, y a veces, como en el truco, simplemente quedarse callado. O mejor, jugar con cautela una carta que no defina la ronda pero que obligue a que los vientos acompañen en la próxima mano. Como en todo juego, no sólo hay que saber jugarlo, sino también, ser muy listo para actuar en el momento indicado.

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