Las primeras pericias en torno a la muerte de Carlos Marinozzi (54), el hombre que presuntamente fue asesinado por su ex yerno tras una pelea familiar en Rivadavia, hacen caer esta hipótesis y los investigadores creen que la víctima sufrió un infarto.
Es que Marinozzi recibió un golpe en la ceja que le provocó un corte pero ingresó consciente al hospital. Incluso, contó lo que había sucedido.
En medio de esa situación y cuando atendían a la hija de él por un cuadro de glucemia, Marinozzi sufrió una descompensación y falleció.
La fiscal que instruye el caso, Valeria Bottini, aún no recibió el informe de la necropsia pero un adelanto de los peritos indicaría que el golpe no provocó la muerte del hombre.
No obstante el principal sospechoso, Eduardo Oscar Gómez (33), quien fue apresado minutos después del hecho, será imputado en las próximas horas por "homicidio en riña". Dependiendo de sus antecedentes, posiblemente recupere la libertad.
Dicha calificación será "preliminar" y es posible que en el avance de la causa se modifique, claro está, con el resultado de las pericias ordenadas por la magistrada.
Según testigos, el ataque a Marinozzi se originó tras una pelea familiar ocurrido en una vivienda de calle Lamadir al 700, casi esquina Alem, en Rivadavia.
Al parecer, dos mujeres comenzaron a discutir y golpearse, y esto generó que intervinieran sus familiares.
En esa disputa, la víctima fue atacado por su ex yerno y recibió un palazo en la cabeza, sufriendo un fuerte golpe en la ceja izquierda, lo que le provocó un corte de unos dos centímetros.
Con esa herida fue llevado al hospital, donde fue asistido. Pero a ese lugar también llegaron su hija y otros de los familiares que habían protagonizado la pelea.
En el centro asistencial hubo discusiones, gritos y debió intervenir la seguridad del establecimiento.
Esto hizo que la hija de la víctima fatal debiera ser atendida por una especie de pico de presión por un cuadro de glucemia.
Mientras esto pasaba, Marinozzi sufrió un paro cardiorespiratorio y murió en el nosocomio.
En primera instancia se creyó que el hombre había muerto por los golpes sufridos, pero los peritos establecieron, a simple vista, que las heridas no eran de gravedad como para generar una muerte.