El mes pasado, se llevó a cabo un ejercicio militar internacional bajo el nombre de operación Locked Shields (escudos cerrados) en la que no se oyeron explosiones, no hubo balas, ni tanques, aviones o pinturas de camuflaje.
Ciberguerra: las víctimas reales que puede dejar un conflicto virtual
De hecho, las tropas raramente abandonaron la sala de control en una base militar de alta seguridad en Estonia; el centro de defensa cibernética de la OTAN.
Esta gente representa a un nuevo tipo de guerrero: el ciber-soldado.
La I Guerra de Internet
El ejercicio funcionó de la siguiente manera: un equipo de ingenieros informáticos fueron instruidos para atacar a otros nueve equipos situados en distintos puntos alrededor de Europa.
Para hacerlo, desde sus terminales cocinaron todo tipo de virus, gusanos y troyanos, entre otros tipos de ataques, para secuestrar y robar datos de las computadoras de sus enemigos ficticios.
La idea era aprender valiosas lecciones sobre como afrontar este tipo de ataques contra instalaciones militares y comerciales. Como pueden ver, la ciber-amenaza es algo que los aliados occidentales se toman en serio.
No es coincidencia el que la OTAN haya establecido su centro de defensa en Estonia. En 2007 las páginas de internet de sus bancos, medios de comunicación y organismos del gobierno fueron víctimas de un tipo de ataque conocido como Denegación de Servicio Distribuido (DDOS).
Estos ataques duraron tres semanas y desde entonces se conocen como la I Guerra de Internet. Se cree que los autores fueron piratas informáticos pro-Rusia airados por la retirada de una estatua de la era soviética en el centro de la capital, Tallinn.
Fuente: BBC