El cronograma marca el miércoles 31 como el último en el que los mendocinos podrán ver el cartel y recorrer lo que queda de Falabella en el lugar que ocupó durante casi 25 años. Mientras la cadena chilena baja persianas y le dice adiós definitivamente a Mendoza, dos firmas de capitales argentinos que van en su lugar en el Mendoza Plaza Shopping empiezan a calentar para "salir a la cancha".
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Llegó el día: cierra Falabella y 2 firmas nacionales se anotan en su lugar para mitad de año
Aunque falta la firma del contrato que las unirá a grupo IRSA, propietario del complejo de Guaymallén (entre otros, como el porteño Abasto y el cordobés Patio Olmos), ambas saben que compartirán vecindad. Mientras una ya se ve en planta baja y primer piso (con ingreso desde la entrada principal), la otra apunta al 3er nivel, que tiene acceso independiente desde el ala oeste del shopping.
Si bien las compañías tienen cierto parecido en los rubros que explotaba Falabella (como indumentaria y hogar) a diferencia de un partido de fútbol no es un recambio simultáneo y por eso el lugar permanecerá cerrado por refacciones. En cualquier caso la reapertura llevará no menos de 45 y hasta 60 días, por tratarse, según reconocen las partes que negociaron los términos del contrato "de un vínculo de muchos años y una inversión muy fuerte".
En espacios cada vez más desiertos, con maniquíes y estantes que se acumulan contra los rincones, de a poco los nuevos inquilinos piden permiso. "Han venido a sacar fotos de los distintos sectores", confía el personal de seguridad del lugar, respecto a los indicios de lo que será una casi segura remodelación acorde a las pretensiones de los nuevos inquilinos.
Tras confirmarse la salida de Falabella habían empezado a sonar los teléfonos de la gerencia del complejo y también de la cúpula de IRSA, que lidera Eduardo Elzstain, por parte de varios postulantes, aunque pocos superaron los filtros (cánon y plazo). Uno de ellos es un empresario mendocino, cuya identidad se mantiene celosamente guardada, con un proyecto que sería su debut en el negocio del retail.
Pero ¿quién o quienes están detrás de la sucesión de la cadena chilena? "Se van a sorprender" dice lacónicamente y jugando al enigmático el gerente del complejo, Andrés Zavattieri, ante la pregunta del millón. Sin embargo, apela al conocido "silenzio stampa" a la hora de dar algún tipo de detalle.
Adiós Falabella
Despues de un cuarto de siglo en Mendoza, la cadena chilena se despide. Los vaivenes económicos marcaron el sendero del último tiempo y precipitaron su salida, pero durante mucho tiempo vivió un romance con los clientes mendocinos. ¿Quién no pasó alguna tarde entre góndolas y probadores de ropa, en la sección calzados o se llevó algún juego de sartenes o vajilla? ¿Cuántas parejas habrán pasado por Falabella Bodas o planificaron sus vacaciones con o sin all inclusive en el área de viajes?
La despedida es a fuerza de descuentos: 60% en perfumería e indumentaria, y 50% en calzados, que aceleraron la liquidación de los últimos lotes de mercadería en góndolas y estantes, la mayoría de los cuales ya están aperchados desde hace una semana.
Tras desvincularse gran parte de la plantilla, en la recta final siguen unos 30 empleados a la espera de saber si tendrán continuidad laboral con los nuevos locatarios: por lo pronto, en abril cobrarán su indemnización con un plus de beneficios, como 4 sueldos extra y 6 meses de obra social o hasta 1 año para embarazadas, según lo acordado con el CEC (Centro Empleados de Comercio).
"Sólo sabemos que trabajamos hasta el 31", señaló detrás del mostrador del segundo piso una sobreviviente al recorte inicial, que con una antigüedad de 5 años eligió trabajar hasta el último día y comparte carga horaria con compañeros eventuales.
Según reconoció el gerente de la tienda, Eduardo Porras, "hemos tomado personal para reemplazar a la gente que tomó el retiro voluntario. Una vez cerrada la tienda vamos a seguir unos días más, no sabemos cuántos, con algunas tareas internas antes de entregarla".
Lejos quedó la mejor época de Falabella. De hecho, en los últimos 10 años pasó de proyectar la apertura de Banco Falabella (atado el crecimiento de su negocio financiero de la mano de la tarjeta CMR) a una mora que se disparó con la pandemia. Y con la decisión de bajar persianas hizo que se aceleraran las causas de embargos y ejecuciones ante la Justicia provincial.