Los comentarios de Herman Van Rompuy se suman a un llamado similar del presidente del Banco Central Europeo, una idea que cobra fuerza ante una crisis que no amaina pese a los sacrificios que la "austeridad" impone a exasperadas poblaciones y que encima parecen estar capitalizando fuerzas nacionalistas de ultraderecha.
Con este negro telón de fondo, el presidente del Parlamento Europeo advirtió también hoy que la UE corre el riesgo de desaparecer si la crisis se agrava, en una fuerte advertencia que refleja las preocupaciones de muchos en el continente.
El debate sobre el crecimiento se reavivó tras la victoria en la primera vuelta de la elección presidencial de Francia del socialista Francois Hollande, quien propone aumentar el gasto y el crédito y cuya probable llegada al poder es vista como un potencial cambio de rumbo en la política anticrisis de la UE.
Los comicios en Francia también reflejaron el avance de la extrema derecha al calor de la crisis, ejemplificada en el histórico 18% de los votos que sacó el partido antiinmigrante y euroescéptico Frente Nacional, que salió tercero y cuyos electores serán cruciales para definir el balotaje del 6 de mayo.
En una conferencia económica en Bruselas, y un día después de que el Reino Unido se convirtiera en el octavo país de la UE en caer en recesión, Van Rompuy dijo que confía en que Europa puede retornar a la senda del crecimiento si se lo propone y se toma el tiempo necesario.
"Europa necesita un crecimiento económico estructurado, y podemos lograrlo, pero las reformas llevan tiempo", afirmó Van Rompuy, quien agregó que esto es "la más alta prioridad política para los líderes europeos en estos momentos".
"El debate sobre el crecimiento está ocupando un lugar central en toda Europa y con razón. De hecho, nunca estuvo ausente, sólo menos visible", comentó el titular del Consejo Europeo, y agregó que evalúa reunir a jefes de Estado y de Gobierno de la UE para discutir este asunto antes de una cumbre prevista para junio.
"No descarto convocar a los líderes europeos a una reunión informal para un intercambio abierto de ideas en una fecha más temprana y preparar mejor las medidas del Consejo Europeo" del 28 y 29 de junio, señaló Van Rompuy, citado por la cadena de noticias DPA.
Van Rompuy apostó por una mayor integración del mercado único, un refuerzo de la competitividad de las empresas de la UE y una "expansión del papel del Banco Europeo de Inversiones (BEI)", con vistas a facilitar la financiación de sectores como la investigación y el desarrollo.
En coincidencia con la visión de Hollande, Van Rompuy defendió la necesidad de una mayor disciplina fiscal en la UE, pero subrayó que esta "no equivale sólo a austeridad a corto plazo, sino también significa invertir en el futuro y hacer las elecciones adecuadas".
"La consolidación fiscal no es un objetivo en sí mismo, es un requisito previo para la sostenibilidad y el crecimiento. Y los efectos de las reformas estructurales no son inmediatos", destacó en la conferencia, en la que estuvieron también el presidente de la Comisión Europea y los primeros ministros de Italia y Bélgica, Mario Monti y Elio Di Rupo, respectivamente.
Ayer, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, llamó a Europa a adoptar un "pacto de crecimiento", como el que Hollande propone sumar al acuerdo fiscal firmado en marzo por líderes de la UE para endurecer la disciplina fiscal y sancionar a países que incumplan con estrictas metas de déficit.
Las dificultades de observar estas normas y el avance de la ultraderecha subida a la crisis quedaron en evidencia también esta semana cuando el gobierno de Holanda, uno de los que más impulsó el pacto fiscal, cayó por no conseguir el respaldo de un socio de extrema derecha a un ajuste para reducir el déficit al 3% del PBI.
El presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz, dijo hoy que, ante este panorama, la UE corre el riesgo de desintegrarse.
"Por primera vez en la historia de la Unión Europea su desintegración es un guión real", dijo el legislador alemán.
En un discurso en Bruselas ante los comisarios europeos, Schulz destacó que los líderes de los países de la UE impulsan renacionalizar las decisiones para aprobarlas en sus propias legislaturas y evitar así el control comunitario.
Según analistas, al parecer el creciente descontento ciudadano ante una austeridad que parece no tener fin y el temor a que se genere una ola de rechazo a la UE y a una subida aún mayor de los partidos extremistas anti europeístas convenció finalmente a los responsables comunitarios de intentar una nueva vía anticrisis