Una serie de testimonios nuevos, entre ellos el de la novia del policía que mató a un joven en la Plaza San Martín del este provincial, hizo dar un giro en la causa judicial y el efectivo fue imputado este martes por un "homicidio agravado".
Una serie de testimonios nuevos, entre ellos el de la novia del policía que mató a un joven en la Plaza San Martín del este provincial, hizo dar un giro en la causa judicial y el efectivo fue imputado este martes por un "homicidio agravado".
Es que la mujer y otros dos testigos presenciales descartaron el robo del cual habían hablado las primeras personas que llamaron al 911 y de esta forma, la "legítima defensa" quedó sin efecto, por lo que la situación del auxiliar Romero empeoró notablemente.
Este lunes la justicia había imputado al detenido por un "homicidio en ocasión de robo".
El uniformado, que presta servicios en la Unidad Especial de Patrullaje de Rivadvia, fue acusado de un "homicidio agravado por su condición de policía" y de esta forma quedará detenido, por el crimen de Daniel Giménez Vega (18), ocurrido en la noche del domingo pasado.
Por el momento el efectivo no irá preso y se cree que posiblemente acceda a la prisión domiciliaria. Esto porque los testigos sí confirmaron -y quedó filmado- como el policía era golpeado brutalmente por dos jóvenes, por lo que en un futuro la causa podría derivar en un "exceso de legítima defensa", confiaron fuentes judiciales.
Ahora bien, la situación del cómplice del joven asesinado por el policía también cambió radicalmente. Es que tras los nuevos testimonios, los fiscales Gustavo Jadur y Oscar Sívori decidieron cambiar su acusación a "lesiones -falta definir si son graves o gravísimas- en concurso real con hurto -por el robo del arma-".
El sospechoso, Mariano Leonel Tello (21), había sido acusado en primera instancia por un homicidio en ocasión de robo y ahora afrontará una imputación más leve. No obstante, seguirá detenido por tener una condena previa, por amenazas, en la que fue condenada a una pena en suspenso.
Cambio de hipótesis
Tras el hecho ocurrido en la noche del domingo en la Plaza San Martín, varias personas llamaron al 911 para declarar que un policía había sido asaltado y que al defenderse, abatió de un disparo a uno de los presuntos ladrones. En tanto que el cómplice de este fue detenido luego, con el arma del auxiliar.
Un policía mató a un presunto ladrón en la Plaza San Martín.
Sin embargo, entre la noche del lunes y la mañana de este martes, declararon tres testigos presenciales, uno de ellos la pareja del policía.
Los tres dieron una versión totalmente distinta y descartaron el robo. Contaron que los dos jóvenes se acercaron a la pareja a venderles unas pulseras y que luego regresaron con el mismo objetivo.
Allí se habría originado una discusión con el policía, supuestamente porque este se negó a comprar esos productos e increpó a los jóvenes por su insistencia.
Esto generó que los adolescentes le dieron una brutal paliza al policía, tal como quedó filmado en al menos cuatro cámaras de seguridad de la zona.
En ese momento, el auxiliar desenfundó su arma reglamentaria y mató a uno de ellos, en tanto que el otro le robó el arma y escapó corriendo.
Al quedar descartado el robo, para los investigadores el accionar del policía es "dudoso" y por lo tanto decidieron imputarlo por "homicidio agravado".
Una alta fuente judicial dijo que el objetivo es que el policía "se defienda y aporte prueba". "No estamos seguros de que el accionar del policía sea el correcto", sentenciaron fuentes cercanas a los fiscales del caso.
De esta forma, se iniciará un largo proceso judicial para debatir si el hecho fue un crimen común o bien el efectivo actuó en legítima defensa, en este último caso con la posibilidad de un "exceso de legítima defensa".
En este sentido, los pesquisas agilizaron la búsqueda de más testigos para seguir reconstruyendo los hechos y avanzar en el esclarecimiento del caso.

