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ENTREVISTAS

Hernán Casciari: "Le vamos a escapar a las historias que nos quieran contar sobre la pandemia"

El autor de la exitosa novela "Más respeto que soy tu madre" se hará presente en la Feria del Libro de Mendoza a través de Internet. 
Por Eugenia Cano

Este año Hernán Casciari publicó con su propia editorial Orsai tres títulos: "Los consejos de mi abuelo facho", "Todos los desechos reservados" y el más reciente titulado "Renuncio"; igual que aquella declaración de principios que hace diez años lo llevó a la autogestión y que a modo de aniversario se lanza ahora como una antología que reúne sus veinticinco mejores relatos.

En este tiempo Casciari además fue el primero dentro del universo del streaming argentino que cobró por su trabajo cuando el resto de los artistas no se animaban. Y mientras sus cuentos se amplifican en varios soportes y promociona la venta de la nueva edición de la Revista Orsai, también prepara un proyecto para el año que viene que tiene mucho de novedad. Siempre atento de reflejos y mirando unos metros más allá de lo que haría el resto, hasta se embarcó en la tarea de buscar traducir su último ejemplar a varios idiomas (inglés, francés, portugués y catalán; además del español) pensando en el futuro de su obra después de muerto. Todo esto hizo el narrador más escuchado de la actualidad durante los meses de confinamiento. Salvo una cosa: escribir sobre la pandemia.

Este domingo el autor de la exitosa novela "Más respeto que soy tu madre" se hará presente en la Feria del Libro de Mendoza a través de Internet.

Antes del encuentro virtual del que adelanta "voy a leer cuentos que es todo y posiblemente lo único que se hacer", mantuvo una entrevista telefónica con este medio donde se refiere a varios temas, entre ellos, su negación a cualquier historia que tenga que ver con el momento que atravesamos. Nada de barbijos ni de tristezas a causa del encierro. Por lo menos por ahora, dice.

-Hace diez años que decidiste el camino de la autogestión. Cuando soltaste todo, ¿cuánto sabías del negocio editorial? ¿O al principio fue una corazonada?

-En realidad sabía qué cosas no quería del negocio editorial. Eso lo tenía bastante claro. Sabía más lo que no quería que lo que sí. Me parece que sobre todo es eso. Era más una sensación de que no me estaban gustando las cosas que estaban ocurriendo como autor. Yo había empezado a publicar en Random House Mondadori y después me di cuenta de que no era lo que yo pretendía, entonces no tenía la menor idea de cómo hacerlo, pero sabía qué cosas no quería y me tiré a la pileta. Tomé la decisión de hacer todo lo contrario de lo que me estaba proponiendo la distribución. Eso lo tenía clarísimo, pero nada más que eso.

hernán casciari

-Pero después de ese puntapié inicial vinieron estrategias muy ingeniosas dentro de esta independencia creativa. ¿Cuál es el balance que podés hacer de estos diez años?

-Yo no tengo más que alegría de haberlo hecho. Hoy estoy tremendamente convencido de que hice bien. En ese momento era todo como más pantanoso, como más arriesgado. Ahora es un remanso, es alucinante. Sé fehacientemente que fue lo mejor que pude haber hecho aunque en ese momento no lo tenía tan claro de verdad, pero ahora sé que sí y no hago más que aconsejarlo.

-Y en esta antología de "Renuncio" recopilás tus mejores relatos.

-Son los que en estos diez años más me representan. Lo hice más pensando en el mercado anglosajón, en el mercado francés, portugués, italiano que en el argentino. Son relatos más universales, no hay que andar explicando tanto quienes son los personajes. Es un lanzamiento que si bien también se hace en castellano, los idiomas que no son en castellano tienen mucha importancia.

-Y qué expectativa te genera?

-La verdad que ninguna. Es una inversión más que hago más por mis hijas que conmigo. Lo que quiero es que tras la desaparición del autor, para decirlo de una forma elegante, que no haya editoriales que se hagan con las diferentes versiones de mi obra. Que mi obra siga siendo libre y gratuita. Ahora que estoy vivo es así, pero cuando esté muerto es más complicado, entonces lo hago en vida para que la obra sea libre, que esté al alcance de todo el mundo independientemente de quien lo pueda llegar a comprar.

-Vas a estar de forma virtual en la Feria del Libro de Mendoza. ¿Qué tenés pensado para el encuentro y qué te significan en lo personal este tipo de eventos; las ferias del libro como escritor?

-Voy a leer cuentos, que es todo y posiblemente lo único que se hacer. Voy a contar cuentos como si estuviera ahí. Lástima que no, pero en estos momentos no podemos estar de forma presencial en Mendoza que es lo que me hubiera gustado. De hecho durante el 2019 fue posiblemente la provincia que más visité, estuve como 82 veces en Mendoza y me encanta estar, pero bueno, esta vez no va a ser así, pero la idea es justamente el encuentro y pasarla bien como cada vez que voy a una Feria del Libro. Me parecen un lugar hermoso, me divierten mucho, me encanta y me emociona que un montón de gente esté reunida ojeando libros. Una cosa que me gustaba cuando era chico como lector y que adoro como autor desde que lo soy.

-Y fuiste uno de los primeros que en esta pandemia se adaptó al streaming.

-En realidad no el primero que se adaptó al streaming, pero sí -y sin lugar a dudas- el primero que cobró por un streaming. En realidad todo el mundo empezó a hacer streaming porque no se podía salir, pero con muchísima vergüenza de cobrarlo.

-¿Y por qué creés que pasó eso: "la vergüenza de cobrar"?

Y porque es muy hippie el artista y nunca está muy acostumbrado a reconocer que lo que hace vale. Si hay un empresario todo bien, pero si ellos desde la casa se ponen a tocar la guitarra a contar chistes o a hacer lo que harían en un teatro les cuesta mucho porque sienten que están en la casa y que eso no vale nada. Yo me tuve que poner a trabajar como todos. Sé que lo mío es un trabajo y lo empecé a cobrar desde el primer día y me va increíblemente bien.

-Y además como público ahora es más normal que paguemos entrada por ver ese nuevo formato.

-Eso es una cosa que estamos entendiendo también. Que lo que tenemos que hacer no es filmar lo que hacíamos en el teatro, sino crear un nuevo formato, un nuevo proyecto que no sea un parche del mundo anterior, sino que sean parte del mundo nuevo.

-Y con esta reapertura de las salas y habilitación con protocolo, ¿qué has pensado al respecto? ¿Tenés planes de volver a lo presencial?

Sí, sin duda. Lo que pasa es que se vuelve a una presencialidad un poco diezmada también, ¿no? Me parece que a los que pueden trabajar en las salas les sigue sin cerrar. Esto de tener doscientas cincuenta personas en una sala que es para mil, cuando los gastos fijos siguen siendo para mil. Todo es complicado. Entonces vamos de a poquito viendo cómo se rearma tanto desde lo autoral como desde la producción, porque yo en un punto meto una patita en cada lado entonces intento entender todas esas cosas. De hecho estamos ya desarrollando un proyecto para el año que viene que tiene un poco de presencial, un poco de streaming y mucho de novedad. Sobretodo mucho de novedad.

-Televisión, radio, podcast, texto. En este mundo de autores y de autoras, ¿qué tipo de escritor sentís que sos? Yo te veo como un narrador de estos tiempos.

Yo no sé si me llamaría escritor, qué se yo. Escribir es una herramienta muy del siglo pasado, me parece que hoy lo que hacemos es anotar lo que vamos a decir, lo que vamos a contar. Ya no importa en qué formato. Antes el gran formato era el libro y ahora no sé cuántos ojos hay utilizando ese formato. Me parece que hay mucha más gente utilizando otros. Nosotros anotamos cosas que después se pueden contar en multitud de maneras, incluso la manera tradicional de la escritura. Me parece que la escritura no es tan protagonista como era antes. Con esto quiero decir que elegir durante un día entero qué adjetivo le viene mejor al sustantivo no es tan importante. Eso quiero decir.

-¿No creés que tu estilo de narrar puede estar acercando a nuevas generaciones a la lectura?

-No a la lectura escrita, sino a poder escuchar una historia. Me parece que no sé si acerca a la lectura, me parece que no; pero sí acerca a decir 'qué lindo vamos a que nos cuenten un cuento'. Eso así. La gente no se suele juntar a leer. Nosotros sí, vos sos periodista yo soy escritor, posiblemente los que circulan en algunos ambientes, posiblemente algunos de nuestros parientes, pero el 85, 90% de la gente no sabe diferenciar entre una coma y un punto y coma. No tiene la menor idea qué entonación tiene que darle a lo que lee en voz baja. Entonces que venga un grupo de personas que lea bien y le lea una historia al oído, al auricular, es maravilloso.

(...) Hay mucha gente que no sabe leer, la mayoría. La enorme mayoría de las personas. De hecho si vos vas a tu curso de cuando ibas a la secundaria, 30, 35, 40 pibes, ¿cuántos sabían leer de verdad? De verdad, muy poquitos. Incluso en la clases media, en la gente que estudió, muy poquita gente sabe leer. Entonces para toda esa gente un libro es aburrido, y obvio, porque no sabés manipularlo. Por eso entonces me parece que lo que se vino ahora es una enorme democratización del cuento, de la historia. No de la lectura, de la historia: Netflix, la tele, la radio, el podcast, el audiolibro. Un montón de cosas que son muchísimo mejores que la lectura, porque le permite a la gente que nunca va a leer poder escuchar historias.

Me parece que lo que se vino ahora es una enorme democratización del cuento, de la historia. No de la lectura, de la historia: Netflix, la tele, la radio, el podcast, el audiolibro. Un montón de cosas que son muchísimo mejores que la lectura, porque le permite a la gente que nunca va a leer poder escuchar historias.

-Yo tenía una percepción. Que la pandemia había posibilitado un regreso a la lectura, pero quizás esta percepción la tengo yo porque me gusta leer y no es tan así.

-Bueno, siempre nos pasa eso. A los que nos gusta leer muchas veces entendemos que todo el mundo está leyendo y no es que está ocurriendo así (risas). Nos da la impresión y tenemos hasta ganas de que ocurra pero no. Están pasando cosas buenas igual: hay mucha más gente escuchando.

-¿Hay relatos tuyos o nuevo material que tengan de tema este contexto de pandemia?

No. Sabés que no solamente no escribí durante la pandemia, sino que no escribí sobre la pandemia. Estoy bastante convencido de que cuando encontremos la vacuna y empecemos a hacer una vida más parecida a la normal le vamos a escapar a todas las historias que nos quieran contar sobre la pandemia, así que ni hago el esfuerzo.

-¿Vos creés? Pero con una distancia puede que sí. Hay hechos de la historia que los seguimos relatando y revisando por mucho tiempo.

Yo te digo inmediatamente después. Después de que pasen tres años ya no sé. Cuando termine todo esto lo que menos quiero ver es un barbijo.

-Claro, no vamos a querer saber nada de tragedias.

-No, no, pero ni siquiera sobre tragedias, sobre el aburrimiento del barbijo, sobre la tristeza del encierro es que no quiero saber nada. ¡Quiero que me cuenten cosas de astronautas por el amor de Dios! Eso me parece que va a pasar inmediatamente después. Ahora, dentro de cinco o diez años me parece que hay generaciones que nos van a preguntar mucho sobre esto que sucedió. Tengo esa sensación.

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CASCIARI EN LA FERIA DEL LIBRO DE MENDOZA 2020 | Domingo 15 de noviembre. Hora: 19. En vivo a través del sitio www.feriadellibromendoza.com

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