Son el corazón de muchas metrópolis, donde las calles se abren y la gente se cita en cafés que invitan a un momento de calma. De Lisboa a San Petersburgo, estas son algunas de las explanadas más bellas y simbólicas de Europa:
Donde la ciudad toma aire: grandes plazas europeas (Primera parte)
Plaza del palacio (San Petersburgo, Rusia): zares, columnas y revoluciones Esta es la plaza por antonomasia: grande, bonita y cargada de historia. De un lado, el barroco Palacio de Invierno de los zares rusos, hoy convertido en el Hermitage, el mayor museo del mundo, con más de tres millones de obras. Del otro, una arqueada sucesión de edificios neoclásicos. Edificaciones que fueron concebidas y construidas a comienzos del siglo XIX, cuando, por orden del zar Alejandro I (1777-1825), esta plaza de San Petersburgo se convirtió en un monumento a la victoria rusa sobre las tropas napoleónicas.
Plaza de Aristóteles (Tesalónica, Grecia): una explanada con vistas al mar El arquitecto francés Ernest Hébrard (1875-1933) estaba convencido del influjo magnético del Mediterráneo cuando, a comienzos del siglo XX, acometió el proyecto en esta ciudad donde se superponen vestigios romanos, bizantinos y otomanos. La idea era que esta plaza de Aristóteles, prácticamente destruida tras un gran incendio en 1917, tendiese un puente entre el Imperio bizantino y Occidente. Hoy sigue siendo un foro para debates políticos, manifestaciones y toda clase de eventos culturales, conciertos y celebraciones carnavalescas y navideñas. Con sus cafés y su animada vida estudiantil, es el corazón de esta ciudad universitaria, la segunda de Grecia y capital del norte. HERCULES MILAS ALAMY
Plaza de los Vosgos (París, Francia): espadachines, conjuras y Víctor Hugo Inaugurada en 1612 como Place Royale y rebautizada con su actual nombre en 1800 en honor al departamento de los Vosgos, el primero de Francia en pagar sus impuestos, la plaza de los Vosgos (Place des Vosges, en francés) es la glorieta más antigua de París, aunque no la más turística. Siempre fue un emplazamiento residencial y entre sus inquilinos más célebres estuvo el mismísimo Cardenal Richelieu (1585-1642), primer ministro del rey Luis XIII. Alejandro Dumas, autor de 'Los tres mosqueteros', describió al cardenal como un ministro codicioso y hambriento de poder.
Los Vosgos también fue morada de Víctor Hugo (1802-1885), uno de los escritores más importantes en lengua francesa ('Los Miserables', 'Nuestra Señora de París', entre otros clásicos) que todavía tiene un pequeño museo dedicado a su vida y a su época, en el apartamento de la tercera planta del Hotel de Rohan-Guêmémée donde vivió, con vistas a la plaza. El lugar sigue siendo hoy bastante tranquilo, un elegante conjunto de 36 casas simétricas con soportales, tejados inclinados de pizarra y grandes buhardillas alrededor de un arbolado espacio con cuatro fuentes simétricas y una copia de 1829 de una estatua ecuestre de Luis XIII. FELIPE RODRIGUEZ / VWPICS ALAMY
Plaza principal de Hvar (Croacia): un mirador al Adriático Frente a la costa croata hay más de 1.200 islas, pero, para muchos, la más bonita (y turística) es Hvar. De ahí que la alta sociedad lleve sus yates al puerto de la ciudad homónima. Y este atracadero se encuentra a pocos pasos de la plaza principal, que está flanqueada por casas de un blanco reluciente con cubierta de teja roja, y conduce a la catedral de San Esteban, un templo de tres naves con un campanario del siglo XVII que conjuga estilos renacentistas y barrocos manieristas típicos de la arquitectura dálmata de los siglos XV y XVI. Es el lugar perfecto desde el que presenciar, jarra de 'pivo' (cerveza) en mano, el atardecer. Con 4.500 metros cuadrados, la plaza es una de las más grandes de la región croata de Dalmacia, y se formó rellenando una ensenada que llegaba desde la bahía. ATLANTIDE PHOTOTRAVEL GETTY IMAGES
Plaza del mercado (Wroclaw, Polonia): buscando a Hansel y Gretel Inicialmente, el centro de Breslavia (Wroclaw, en polaco), la cuarta ciudad más grande de Polonia, en la región de Silesia (oeste del país), era, en efecto, una gigantesca plaza de mercado. Entonces le pusieron en el medio un imponente ayuntamiento y pasó a ser como un anillo cuadrado. Cargado, eso sí, de historias y leyendas: adornan las fachadas elegantes frisos con motivos animales y vegetales, así como esculturas escondidas (hay más de 300 diseminadas por toda la ciudad).
Están representados incluso Hansel y Gretel, los dos protagonistas de la fábula escrita por los hermanos Grimm en 1812, en dos casas que antaño hospedaban a los miembros del bajo clero católico, ridiculizados como atolondrados niños de cuento. Las mejores vistas del conjunto se obtienen desde la torre de la iglesia de Santa Isabel. Wroclaw no es tan turística pero recuerda a una pequeña Cracovia, más manejable y con un animado ambiente estudiantil. Su símbolo es esta gran plaza, Rynek, presidida por el antiguo ayuntamiento: un grandioso edificio con unas delicadas tallas renacentistas y un reloj astronómico de 1580 incrustado en su fachada oriental. LARA IRIMEEVA ALAMY
Marktplatz (Tubinga, Alemania): a la espera del eclipse con un capuchino Las callejuelas empedradas y el apretado conjunto de casas de madera y adobe de Tubinga (Tübingen, en alemán), a orillas del río Neckar, difícilmente tienen parangón en el resto de la región de Suabia, en el Estado de Baviera (en el sureste del país). Aquí los más de 22.000 estudiantes que acuden a su universidad debaten en tabernas, las familias pasean por las tiendas y los turistas toman capuchinos. Este ambiente tan animado culmina en la Marktplatz, con un ayuntamiento que parece sacado de una postal, y cuyo reloj astronómico lleva indicando desde 1511 los eclipses solares y lunares que están por llegar. Una pista gastronómica: en el restaurante del sótano del ayuntamiento sirven los mejores 'spätzle' al queso, una pasta típica de la zona que se toma como plato único o como acompañamiento de carnes. JOCHEN TACK ALAMY
Plaza principal de Bogense (Dinamarca): el sentido útlimo del término 'hyggelig' La ciudad portuaria de Bogense, en el norte de la isla danesa de Fionia , tiene el título de municipio más 'hyggelig' (una expresión genuinamente danesa para referirse a un lugar o experiencia plácido y acogedor) de todo el país nórdico. Y no se lo ha otorgado la ciudad a sí misma: aquí el estrés se queda muy atrás. Y eso empieza ya en la plaza principal, un lugar encantador en el que viene celebrándose el mercado desde la Edad Media. La flanquean, junto a vistosos tilos, casitas del siglo XVIII cuidadosamente restauradas. Bogense no es el lugar más visitado de Dinamarca, pero merece la pena caminar por su centro histórico, entre las casas de los antiguos mercaderes. La cafetería de Erik Menyed, en la foto, es el edificio más antiguo de la ciudad, de 1534, y la casa más pequeña de Dinamarca, y está en el corazón de la plaza central, donde también se ubica la iglesia de San Nicolás con su esbelto capital. Absolutamente 'hyggelig'... ALLTRAVEL ALAMY
Piazza Navona (Roma, Italia): éxtasis barroco Sobre lo que fue el estadio que mandó construir el emperador Domiciano para competiciones atléticas en la Antigua Roma, del año 85, y manteniendo su forma primitiva, se levanta en el centro de la capital italiana una de sus plazas más bellas y esbeltas, como un salón lleno de adornos, obra cumbre del Barroco y en la que sus dos grandes artistas, Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) y Francesco Borromini (1599-1667), se disputan la autoría de sus principales monumentos. Aquí se han celebrado durante casi 2.000 años carreras de caballos, representaciones teatrales, procesiones y mercados. Hasta mediados del siglo XIX, cada verano se cerraban los desagües de las tres fuentes y la plaza se inundaba para convertirse en el "lago de la Plaza Navona".
Y es que lo más llamativo de este enclave son las tres grandes fuentes con esculturas a lo largo de la 'spina' del antiguo estadio, barrocas a más no poder. La de los Cuatro Ríos es de Bernini y representa los cuatro grandes ríos del mundo conocidos por entones (Nilo, Ganges, Danubio y Río de la Plata), coronados por el obelisco que Domiciano mandó construir en Egipto. Las otras fuentes son la Fontana del Moro y la del Nettuno. Alrededor se alzan, como en un gran teatro, grandes fachadas, como la de Santa Inés en Agonía, obra de Borromini, o el Palazzo Pamphili, hoy embajada de Brasil. Pero el festival artístico no se detiene ahí: la iglesia de Nostra Signora del Sacro Cuore, y los palacios de Cupis, de Torres Massimo Lancellotti y el Braschi, un palacio neoclásico del XVIII hoy convertido en el Museo de Roma. NICOLA FORENZA GETTY IMAGES
Plaza de Szechenyi (Pécs, Hungría): un viaje en el tiempo Pese a haber sido hace 10 años una de las capitales europeas de la cultura, Pécs no tiene mucha fama. Aun así, es la quinta ciudad húngara y su plaza principal, un sueño que evoca el Mediterráneo; sin olvidar la mezquita Gázi Kászim, cuya cúpula verde recuerda a los conquistadores otomanos del siglo XVI. Entre la mezquita, el ayuntamiento neobarroco, los edificios modernistas y la fuente cerámica de Zsolnay aguarda, ante un pedazo de tarta de la pastelería Mecsek, un singularísimo viaje en el tiempo. JORUBA GETTY IMAGES
Grand-Place (Bruselas, Bélgica): un grandioso mercado No hay discusión. La Grand-Place de Bruselas es una de las plazas más espectaculares del mundo. La mejor impresión se tiene al entrar por una de sus seis callejuelas laterales, la Rue des Harengs. Al diseñar estas fachadas barrocas, cuidadas hasta el último detalle, con sus gabletes barros (remate ornamental con forma de frontón triangular), sus estatuas doradas y sus elaborados símbolos gremiales, no se escatimó un céntimo. Tampoco hay ninguna iglesia que llame a la modestia a los visitantes de este 'grote markt' (gran mercado).
Una cosa está clara: es un sitio de negocios, en sintonía con el espíritu que siempre ha tenido Bruselas, con su ubicación estratégica a orillas del Senne. Esta imponente plaza, con su ayuntamiento, lleva siendo un hervidero desde hace más de 1.000 años. Es mundialmente conocida por la riqueza ornamental de las casas de los gremios, el ayuntamiento y la Casa del Rey. Los cafés clásicos le dan vida durante el día y por la noche la iluminación la envuelve en una atmósfera mágica. Por todo ello, la Grand Place es patrimonio mundial de la Unesco desde 1998. MASSIMO BORCHI / ATLANTIDE PHOTOTRAVEL GETTY IMAGES
Piazza del Campo (Siena, Italia): un anfiteatro medieval en la Toscana El empedrado rojo de esta icónica encrucijada, considerada una de las plazas medievales mejor conservadas de Europa, desciende en forma de concha hasta el Palazzo Pubblico, el ayuntamiento. Aquí el centro no lo ocupa ninguna iglesia, cosa extraordinaria en una ciudad medieval como es Siena. Igual de chocante resultaba en su momento la gran fuente, la Fonte Gaia, que proveía de agua a la ciudad a través de una canalización de 25 kilómetros. Y es que a comienzos del siglo XIV era impensable igualar este logro de ingeniería. Lo cierto es que hoy la gente suele disfrutar, más que del agua de la fuente, de un Aperol Spritz helado en uno de los locales que la rodean. La Piazza del Campo sigue siendo, al igual que hace siglos, el epicentro de la vida pública de esta ciudad de la Toscana. Buena muestra de ello es la famosa carrera de caballos del Palio que se celebra todos los veranos: una competición medieval excepcional que se convierte en un espectáculo único y lleno de color. PETER ZELEI IMAGES GETTY IMAGES
Plaza del Ayuntamiento de Vilna (Lituania): el corazón de la ciudad vieja En esta plaza de la capital lituana, las cosas no siempre fueron tan tranquilas como hoy: a partir del siglo XIV, la plaza del mercado fue convirtiéndose en plaza del Ayuntamiento, que, con sus tres esquinas, también se usaba para ejecuciones públicas. Pero esto afortunadamente ya es historia y hoy es un punto de encuentro, comercio y celebración. El ayuntamiento neoclásico alberga todo tipo de eventos, las tiendas invitan a gastar y cada primavera se celebra la fiesta de Kaziukas, una gran feria que reúne a un millar de artesanos que demuestran sus habilidades y creaciones. IAN DAGNALL ALAMY