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La infinita paleta de rosas de Bastia

Por Sección Fotografía

En Bastia puede encontrarse lo evidente: sus playas de arena dorada, sus calles

animadas y la inconfundible impronta de la cultura corsa. Pero hay una trastienda.

Y hay que rastrear para dar con ella. Una trastienda hecha de malvas, de lilas,

de azules... y, sobre todo, de rosas. La ciudad, al atardecer, fatalmente, se declina

en ese color. Las fotografías de Andria Pancrazi, un hijo pródigo que se marchó

y luego regresó, así lo demuestran.

Crecí en Bastia, en la isla de Córcega, y hace cinco años me fui a vivir al Reino Unido. En la imagen, Double entendre. 2018.

 

En cada regreso a mi ciudad natal comencé a tomar fotos para tratar de captar la esencia de los recuerdos del lugar donde había crecido. En la imagen, The diagonals of dusk. 2018.

Los tonos rosados del atardecer, el calor del aire, el juego de sombras en los edificios, la canción de las golondrinas de noche, el misterio de las persianas entreabiertas. En la imagen, A kiss goodnight. 2018.

Traté de captar detalles fugaces en la luz del atardecer, a veces con fotografías y a veces elaborando collages a partir de imágenes. En la imagen Photographic memory. 2018.

Bastia es una ciudad rosada, por lo que la puesta de sol hace más vibrantes los colores. En la imagen, Secrets Collage. 2019.

Me encanta trabajar con el rosa. En la imagen, Swallows swirling south. Collage. 2019.

Un color muy versátil que puede ser extremadamente cálido y frío, en función de la luz y de la hora del día. En la imagen, Top of the citadel. Collage. 2019.

El rosa es muy maleable y cambiante. Como los recuerdos. En la imagen, Meshes of memory. Collage. 2019.

Empty boulevard. 2019.

Libeccio lullaby. Collage. 2020.

Chambre avec vue. 2018.

Movie screen. 2018.

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