Atravesamos un tiempo nada vulgar y seguramente histórico. La pandemia del coronavirus ya ha logrado su lugar en los manuales, a fuerza de la rapidez de contagio con que el virus se extendió en el mundo y la poca o nada certeza médica que aún existe en torno a prevención, tratamiento, secuelas o, lo que sería ideal, la cura de la enfermedad.
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Tratamientos "preventivos" Covid: ¿milagro o desesperación?
Comenzando el noveno mes desde que estalló la crisis sanitaria en Wuhan -donde ya se sabe que alrededor de un año antes había evidencia del virus, al igual que en Francia e Italia por ejemplo- es poco lo que el mundo científico conoce realmente del Covid 19. ¿Porqué ataca con más virulencia a unas personas que a otras? ¿Porqué un abuelo de 90 años puede recuperarse de coronavirus, aún habiendo llegado a terapia intensiva, y un hombre de 37 sin enfermedades preexistentes murió? ¿Porqué el mismo virus ataca a los pulmones en un paciente, provoca trombosis en otro, afecta el corazón a otro más y pasa desapercibido en el organismo de una cuarta persona?
Miles de preguntas, algunas de ellas tendrán respuestas pero aún no las conocemos. La genética del Coronavirus ha demostrado ser capaz de mutar -una y mil veces- en su carrera por infectar a toda la humanidad.
Esta semana hemos estado hablando, y mucho, sobre tratamientos de tipo "preventivos" para el Covid. O sea, la pregunta es: ¿se puede prevenir el coronavirus?
Y esa pregunta nace de la certeza que hay gente automedicándose con drogas como la Ivermectina, un poderoso antiparasitario (con licencia de Anmat) que comenzó a ser aplicado en pacientes enfermos y que, por el boca a boca, llegó a la gente.
"Si tomás 1 pastilla de esto, por semana, durante tantos días tu cuerpo podrá defenderse mejor del coronavirus". Esa es, aproximadamente, la máxima en este tiempo.
Pero la Ivermectina no tiene estudios que la avalen para el uso indiscriminado en humanos. Sólo se usa para casos como la sarna, o el dengue.
Silvia Gold es doctora en Bioquímica y preside la Fundación Mundo Sano, líder mundial en transformar la realidad de regiones afectadas por enfermedades tropicales desatendidas como, justamente, el dengue.
"Soy fan de la ivermectina", dice la investigadora. Y cuenta que en un ensayo clínico reciente con ivermectina participaron todos investigadores de Conicet y dio resultados sumamente interesantes. Era muy significativo que los que alcanzaban esa concentración en sangre tenían una clara caída en la carga viral.
La ivermectina llegó a Mendoza y ya hay miles de personas comprando las decenas de frasquitos que necesitan para ellos y sus familias. Pero desde este programa no hemos encontrado a médicos que nos digan: "esto cura". Y lo que es peor que sí los hay diciendo: "puede ser peor el remedio que la enfermedad".