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Opinión

Dependiendo de una Jeringa

Por Marcelo López.
Por Marcelo López Álvarez

 Los diarios se venden de a uno, los votos también se cuentan de a uno y las posibles victorias en la economía domestica apenas se cuentan de a centésimos, porque ni tiempo para gritar el gol y sacar del medio te dan.

La semana que cerró el equipo económico consolidó su ventaja en el largo partido contra el dólar o mejor dicho contra los sectores que lo utilizan como instrumento para acciones confesables o inconfesables. En la Argentina los tiempos pasan con rapidez asombrosa, ya pasaron 21 días de aquel fin de semana donde parecía que todo estallaba y los medios concentrados preanunciaban una nueva devaluación y la partida del Ministro de Economía. Una vez más se comprobó que de información poco y operación mucho. Tres semanas después el dólar ilegal perdió 38 pesos contra las cotizaciones de aquellos días y los dólares que se cotizan a través de bonos poco más de 20 pesos.

Tal como anuncio Guzmán en el coloquio de IDEA, se venía un cambio de rumbo y una serie de medidas (que a ser sinceros él la venia propugnando desde antes de asumir) para controlarlos y en algún caso potenciarlos para que tengan más volumen y restar poder a los que con poca plata hacían mucho ruido. Si los Ceos, que por lo general ocupan las sillas del coloquio, hubieran escuchado al Ministro en vez de agredirlo burdamente en el chat interno quizás hubieran hecho muchos mejores negocios que los que realizaron en estos días.

Pero el partido no termina nunca, al Gobierno tiene varios frentes a los cuales seguir atendiendo en lo económico y social. Uno de ellos encontrar la forma en que la distribución de los fabulosos aportes que está realizando el Estado para que la economía y la sociedad no terminen de estallar en esta interminable pandemia, no terminen de alimentar siempre a los mismos actores.

La pandemia, mientras, vuelve ahora a poner en jaque la salud y la economía mundial por segunda vez en un año con el rebrote de alta contagiosidad que está dando en Europa.

El caso de Dinamarca que acaba de ordenar sacrificar más de 17 millones de visones que contrajeron una variante de COVID y fue contagiado a trabajadores de esas granjas, los toques de queda y cierres en España, Italia, Francia e Irlanda entre otros, dan una idea clara de que la pandemia no solo no para, sino que su avance no se detiene y vuelve a poner en jaque la economía y la salud.

El reto de encontrar la forma de distribución de los recursos que aportó el Estado para aguantar la pandemia no es para menor. Un estudio muy interesante difundido esta semana de Damián Pierri, docente de la Universidad de San Andrés e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) y del Conicet, muestra como la enorme mayoría de esos recursos ya están en manos del capital concentrado de la Argentina.

Pierri muestra con números como los ingentes fondos que el Gobierno volcó a las clases más postergadas y a los trabajadores en sintonía con las políticas aplicadas en el mundo entraron a una economía con salarios bajos y altos excedentes empresarios. Eso permitió que los pesos llegaran con velocidad de la luz a bolsillos acostumbrados dolarizar sus ahorros y ganancias.

Analizando los números del Banco Central de las bases monetarias y la circulación de las mismas Pierri concluye que hay sobrante de pesos pero que al analizar las masas salariales no están allí, sino que están concentrados en el sector empresario.

Pierri muestra con datos lo que está pasando por ejemplo con las cuentas corrientes y plazos fijos, estos últimos aumentaron un 61% en los 10 meses de este año, pero los de más de 20 millones - que evidentemente no pertenecen a los asalariados- crecieron 97%. Algo similar pasa con las cuentas corrientes crecieron 71% en total, pero las de saldos mayores a 20 millones lo hicieron al 103%.

La agrupación clara del circulante en manos de los sectores mas poderosos en el ecosistema económico financiero queda clara, como queda claro también que la mayoría de la emisión y el esfuerzo del Estado ya llegó a manos de quienes califican a esa emisión y rueda de auxilio fundamental para la pandemia como horrorosa.

Como bien lo significa Pierri lo que está pasando es que funciona un círculo vicioso y no uno virtuoso. Al haber salarios tan atrasados el dinero no circula, sino que queda en las manos de ese sector que lo acumuló como ahorro o ganancia y que presiona sobre la divisa. Los depósitos en pesos cayeron 2.1% el mes pasado, sobre todo en retiros de esas cuentas de más de 20 millones, y claramente presionaron sobre el mercado de cambios para dolarizarse. En ese contexto el Estado tiene que intervenir permanentemente una y otra vez en el auxilio de los más postergados y los laburantes, situación que debería cambiar hacia una intervención que garantice la circulación dinámica de esos fondos, transformándose en un círculo virtuoso con ese dinero, descontada una ganancia razonable, volviera vía salarios a los trabajadores y estos volvieran a consumir y así en el tiempo.

El tema no es menor para la política económica del Gobierno que sabe que la palanca de la reactivación es el mercado interno y no el externo. No debería existir puja alguna, el externo es necesario para obtener divisas, el interno para que la economía funcione, sin embargo en mercados poco regulados (a pesar de que se piense lo contrario) y muy concentrados en su producción de insumos básicos (entre el 70 y el 80 por ciento de lo que se encuentra en un supermercado e integra la que podría denominarse una canasta básica es elaborado por no más de 10 empresas) como en la Argentina esa disputa es materia de todo los días.

Las presiones de los exportadores sobre el mercado interno tirando los precios internos al alza son permanentes, de hecho estos últimos días (solo a modo de ejemplo) las federaciones de panaderos pidieron formalmente un cupo de trigo para el mercado interno para asegurar abastecimiento y precio ante la presión exportadora, algo que también se está charlando en algunos sectores de la cadena de la carne ante la presión por el fuerte aumento de las exportaciones que ya anticipa un aumento de entre el 10 y 15 por ciento en los precios antes de fin de año.

El tema no es desconocido ni para el Gobierno ni para el empresariado fuerte de la Argentina y estuvo presente en la tensa reunión que mantuvieron en el Palacio de Hacienda el Ministro Martín Guzmán con la cúpula de AEA, de la cual ni siquiera hay muchas fotos por que cuentan que el fotógrafo oficial se retiró rápidamente ya que la tensión no daba ni para la foto.

El propio ministro, con sus formas, dejo en claro con apenas dos frases después de la reunión que el clima no fue de jolgorio. "Hay algo que tenemos que entender entre todos: para ordenar la economía hay que mantener ciertos equilibrios. Por eso, no da cuando cada sector pide que ordenemos el déficit pero que al mismo tiempo haya rebaja de impuestos, pero sin reducir los subsidios". Quien quiera entender que entienda, no se puede andar blandiendo las banderas del abultado déficit fiscal mientras a la vez se le pide al gobierno que no corte los ATP, como paso en estos días con un par de comunicados de entidades empresariales.

El goleador de Sacahispas también descoloco a alguno de los empresarios cuando les recordó que el diálogo es bienvenido y todas las ideas son validas pero los que definen son quienes gobiernan porque para eso fueron votados. Ante los medios el Ministro lo tradujo con esta frase; "Puede haber diferencia de visiones, sin ninguna duda. El punto es que hoy la conducción la tenemos nosotros. Importa mucho el diálogo, ayuda mucho el diálogo. Tomando la responsabilidad de aceptar que quien gobierna somos nosotros".

En medio de estas tensiones permanentes la economía comenzó a dar algunas señales de que se esta poniendo en marcha, no solo los datos oficiales brindados por el INDEC traen alguna esperanza. El Informe de Coyuntura del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala afirma que "Por el lado de la actividad, en septiembre la economía comenzó a revertir la situación de estancamiento presentada en los dos meses previos. A pesar de que la economía se contrajo un -4,5% anual, el indicador desestacionalizado advierte un repunte de 2,8% respecto a agosto, siendo el quinto mes de incremento consecutivo. Asimismo, el tercer trimestre finalizó con un crecimiento sin estacionalidad del 8,5%"

Los primeros síntomas con el aplacamiento de la pandemia son buenos, pero las señales que da el mundo no. Argentina debería entender que, aunque la llegada del verano (tal cual paso en Europa) abra la esperanza que el virus da un respiro su vuelta es con fuerza y sin piedad. Como nunca la economía del mundo depende casi exclusivamente de la ciencia y una jeringa.

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