Un ex presidente inmortalizo entre los argentinos una frase; "Nadie muere en las vísperas". Algo así habrá pensado el ministro de Economía, Martín Guzmán cuando vio que sus medidas para contener el dólar y achicar la brecha cambiaria tenian cierto éxito esta semana.
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Por fin aparece un debate fundamental
Claro que no todo son rosas, no hay tiempo para festejar nada, apenas para ver por el espejito retrovisor para ver el humo. Las medidas que hemos detallado largamente en semanas anteriores han dado parcial resultado, pero también es cierto que se logran no solo por las medidas sino también porque la política recupero centralidad.
El presidente salió a bancar la política y empodero finalmente a su ministro, "Si quieren pelea daremos pelea" advirtió el primer mandatario cuando parecía que el mercado lograba quebrarle el brazo a la resistencia que proponía el gobierno para defender una cotización de dólar que no está en absoluto atrasada (en lo que va del año el dólar oficial trepo casì 10 puntos por arriba de la inflación 31 /22).
Además, hubo una ayuda extra de la que nadie habló. Mercado y empresarios tomaron nota de lo que ninguno de los sesudos analistas que nos tienen acostumbrados a no leer vio. El aval explicito de la vicepresidenta al Ministro de Economía. El análisis de la problemática bi monetaria de la economía argentina, que CFK puso sobre la mesa, es una de las obsesiones diagnosticas de Guzmán desde mucho antes de que ni siquiera soñara volver a la Argentina. Lo expresó y explicó largamente en la primer nota que dio a pocas horas de ser designado al colega Raúl Dellatorre.
La brecha aun es alta, en los despachos oficiales y los famosos analistas consideran que un número razonable entre un 20 y 30 por ciento, pero el desplome de entre y 20 y 30 pesos en las cotizaciones en apenas cuatro días es un alivio a una situación de tensión que se había tornado insoportable.
Las reuniones anunciadas, pero poco difundidas, que mantuvo Alberto Fernández durante la semana con los principales empresarios cuyas empresas tienen alta participación en el mercado oficial de cambios o en la formación de precios como Roberto Urquía, de Aceitera General DEheza, Paolo Rocca, el CEO de Toyota Daniel Herrero, el banquero Jorge Brito, el petrolero Marcos Bulgheroni, de Pan American Energy o el mítico Luis Pérez Companc de Molinos Río de la Plata, también fueeron una señal de que (como planteábamos la semana pasada) la política recuperaba la conducción.
El circulo se cerró con los ministros y sus equipos del área producción, relaciones exteriores y economía recibiendo a las distintas cámaras y asociaciones de distintas ramas de la industria y la producción para escucharlos y desarrollar en conjunto acciones para recuperar las capacidades productivas y el mercado interno.
La carta de la Vicepresidenta fue analizada (como no podía ser de otra manera) por el mundillo mediático y política desde la anécdota, nadie reparo (o solo algunos pocos contados con los dedos de la mano) en la centralidad de la problemática económica que planteo.
El año pasado en una ponencia en las decimoterceras Jornadas de Sociología sobre la Recuperación de la Soberanía Monetaria, el politólogo Martin González Samartín y el economista Adrian Rojze, comenzaban diciendo que "Recuperar la soberanía monetaria es posible y necesario. Como en toda estrategia política sólo hay que tener un diagnóstico cierto y un plan. Entendiendo por recuperación de soberanía, en este caso, el fortalecimiento del peso en su carácter de moneda plena; esto es, como instrumento de cambio, medio de pago y reserva de valor".
Y continuaban afirmando: "La Argentina tiene una historia de presencia del dólar en las transacciones internas absolutamente infrecuente en otros países que a su vez emiten su moneda soberana. La excepcionalidad argentina debe leerse en un contexto de país periférico industrializado, con frecuentes episodios de stop and go, pujas distributivas y un historial inflacionario previo que incluye episodios hiperinflacionarios durante los tardíos 80 y primeros ´90, desigualdad en la distribución del ingreso y fuga de capitales. Sin embargo, ninguno de estos elementos, por si solos o combinados, alcanzan a explicar por qué la sociedad productiva argentina utiliza el dólar para comprar inmuebles, realizar inversiones financieras y tanto los estados como las empresas utilizan el dólar para emitir títulos nominados o ajustados. Hay muchos países que comparten las características mencionadas, por ejemplo, casi todos los del Cono Sur, especialmente Brasil, o en otros continentes -como el caso de Israel- sin que en ninguno de los casos se verificase la existencia de los rasgos de una economía bimonetaria. Por supuesto que la presencia de una moneda incompleta en un contexto donde la reserva de valor es el dinero mundial, es una importante restricción a la hora de planificar y ejecutar políticas antiinflacionarias. Hasta el día de hoy, todas las administraciones democráticas que han asumido en la Argentina han intentado todo tipo de recetas para vencer a la inflación heredada de la dictadura militar, con fracasos estrepitosos, en el mejor de los casos o, lo que es peor, con victorias pírricas como la de la convertibilidad, cuyo corolario fue una catástrofe social de una magnitud como no se había visto antes en la Argentina.
Pero no es solamente en estos tópicos donde la moneda mala es un obstáculo. También opera restrictivamente para la planificación de políticas productivas, o de distribución del ingreso, debido a las consecuencias de inestabilidad o bruscos saltos de precios relativos entre sectores que la existencia de un dinero de baja calidad supone".
El trabajo que como toda ponencia de un congreso no es muy largo y se lee con cierta facilidad, mas con los conocimientos económicos "adquiridos" que tenemos casi todos los argentinos a fuerza de crisis y sufrimiento, propone también un abanico de ideas fuerza para recuperar una soberanía monetaria donde sin dudas se destaca algo que es fundamental en cualquiera de las economías que los liberales y republicanos de cabotaje suelen admirar, un estado fuertemente presente y regulador de los sistemas financieros donde si por lo menos si este sistema no es puesto al servicio de la producción y el crecimiento no sea tampoco el paraíso de la especulación y el ataque constante contra la moneda nacional.
La puesta en escena, y en debate, de uno de los grandes males de la economía argentina no habrá tenido muchas tapas, pero seguro que es una gran noticia.