
A Gonzalo Sosa le jugaron una mala pasada los celos: se enteró que su novia "Popi" estaba con su ex, Carlos Luna, fue a ver si era cierto, y al encontrarlos, lo mató de un tiro en el corazón.

A Gonzalo Sosa le jugaron una mala pasada los celos: se enteró que su novia "Popi" estaba con su ex, Carlos Luna, fue a ver si era cierto, y al encontrarlos, lo mató de un tiro en el corazón.
Así de simple y trágica fue la causa que concluyó en un juicio abreviado que los familiares de las víctimas presenciaron a través de un celular y pudieron decirle on line a Sosa, quien participó de la audiencia desde la cárcel, que "no lo perdonaban", a pesar del pedido de disculpas del imputado.
El hecho ocurrió en la medianoche del viernes 5 de junio pasado, cuando Sosa estaba con sus amigos y alguien le informó que su novia estaba en la casa de una hermana de Luna, en el asentamiento ubicado en los terrenos del ferrocarril, en el distrito sanrafaelino Cuadro Nacional.
Gonzalo, de 18 años de edad, pero decidido a todo, tomó su vehículo, empuñó un arma y partió en busca de venganza.
Pasó una vez, pasó dos veces, y se detuvo frente a la humilde vivienda, bajó del auto, con la pistola calibre 22 en mano, y de un solo disparo a apenas dos metros de distancia, le pegó un tiro en el corazón a Luna, quien falleció en el lugar.
Pese a que en la instrucción de la causa, un informe pericial de parte daba una supuesta amnesia del imputado y una supuesta incomprensión de los hechos de los que fue protagonista.
Sin embargo, se probó por el análisis realizado por los peritos del Cuerpo Médico Forense, que supo lo que hacía antes, durante y a posterior de los hechos.
El fiscal Javier Giaroli dijo que el imputado "tuvo pleno conocimiento de cada movimiento porque primero se fue caminando a buscar el auto, luego se condujo en él en búsqueda de la víctima; y después del hecho, escondió el arma utilizada y se fugó a la casa de su abuela".
Giaroli terminó acordando con el defensor Diego Sierra una pena de 13 años, elevada por cierto para un muchacho de poca edad y sin antecedentes penales.
Sólo bastaba que Gonzalo reconociera ante el juez Claudio Gil que había sido el autor material de los hechos, lo que era irrefutable ante la amplitud probatoria en su contra.
Esa audiencia se realizó este viernes a las 9 de la mañana, y pudo presenciarla desde su celular en una humilde casa ubicada en un paraje conocido como "El 43", la madre de la víctima, quien ante la frase "le quiero pedir perdón" que esbozó Sosa, respondió: "Yo no lo perdono, que lo haga Dios".
Lo último que pidió la mamá y una de las hermanas de Carlos al magistrado fue: "Que cumpla todos los años de la condena en la cárcel".