31 de octubre de 2026
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San Rafael

Varios años de cárcel para una banda delictiva que incluye a policías

Dos policías, un ex policía y dos ladrones, admitieron haber formado parte de una serie de hechos criminales que van desde un asalto a mano armada, pasando por la guarda del botín y hasta la reducción de elementos robados que, en algunos casos, fueron vendidos a otros uniformados y colocados en una dependencia de Cuerpos Especiales de la Policía de Mendoza Zona Sur.

Momento en que descargan el botín del auto del policía Osorio y lo guardan en casa de su papá.

La sucesión de hechos delictivos en el distrito de Las Paredes tenía a mal traer a los vecinos hasta que la causa de un asalto a una casa en un barrio privado cayó en manos del Fiscal Javier Giaroli.

Decidido a descubrir el trasfondo de la ola delictiva en la zona, el funcionario judicial comenzó a sorprenderse por el hecho de que esa misma noche que entró un llamado al 911, un testigo encubierto se tomó el trabajo de grabar con su celular el instante en que los ladrones bajaban del auto particular de un policía y metías los elementos sustraídos en la casa del padre de este efectivo, a la sazón, un jubilado también de la fuerza de seguridad.

Todo fue rápido, hasta la orden de allanamiento que consiguió de parte del juez Sergio González, quien un par de horas después de la medianoche atendió su teléfono y facilitó el operativo que no sólo descubrió la "guarda" ilegal del botín, sino también la punta de un hilo que iba a derivar en decenas de policías trasladados a dependencias fuera de la zona sur, ya que estaban en conocimiento de situaciones irregulares y no las denunciaron oportunamente.

Ciertamente, los ladrones encargados de llevar adelante el asalto, lo hacían sabiendo que tenían compradores asegurados.

La cámara de un móvil policial registra el momento en que el auto del policía Osorio llevaba el botín.

Cesar Sosa, conocido como El Timón, y su amigo Franco Peralta, fueron junto a un joven de apellido Martínez, en búsqueda de la ocasión perfecta para entrar en una casa en calle Ortubia, que se dio cuando el dueño de casa salió con una de sus hijas en un vehículo.

Los delincuentes, ingresaron, ataron a las mujeres que habían quedado en la casa y se llevaron desde televisores a escopetas, pasando por celulares, computadoras, algunas joyas, una pistola, municiones y llamativamente una guitarra.

Dejaron el botín en un descampado, fueron a buscar al policía Jonathán Osorio y cargaron todo en el Bora de este, quien no tuvo ni siquiera el decoro de evitar que su hija, una niña, viviera todo el movimiento delictivo como inocente acompañante en el automóvil.

Lo dicho, la descarga de las cosas fue filmada por un vecino, quien llamó al 911, dio cuenta de lo sucedido, una hora después casi de que otro llamado al 911 había alertado ya del asalto para motivar una serie de desplazamientos que increíblemente no habían dado con los ladrones a pesar de que un patrullero paso justo frente al Bora de Osorio cuando este buscaba las cosas robadas.

La noche sería larga pero fructífera para la Justicia. Tras allanar el domicilio de Osorio padre, se pudo determinar quiénes habían sido los autores del robo, y a la mañana siguiente ya estaban todos detenidos.

El juez del caso, Claudio Gil.

La investigación iba a deparar mayores sorpresas desde los teléfonos celulares. Una serie de comunicaciones vía whatsapp entre Osorio y el Timón, permitió descubrir que Sosa era una especie de encargado de la mano de obra para la adquisición ilegal de artículos robados que Osorio le encargaba, con clientela ya prefijada.

Entre los clientes que aparecieron sorpresivamente, estaban los integrantes de Cuerpos Especiales, cuyo jefe les había ordenado comprar un aire acondicionado para que las mujeres policías de la unidad pudieran soportar el verano. Cada uno pondría 500 pesos. Entre 70 efectivos, iban a poder juntar el dinero.

Llamativamente, ningún policía vio como algo extraño que Osorio descargara un aire acondicionado en horas de la madrugada de la Navidad pasada, y a nadie se le ocurrió darle ingreso en el libro de novedades. Como tampoco a nadie se le prendió la lamparita siquiera para consultar qué hacía ese equipo con evidentes señales de haber sido dejado en el piso de la dependencia policial sin su caja y hasta con alguna parte de la cañería en malas condiciones.

El juez Sergio González, facilitó los allanamientos de madrugada.

Tampoco nadie hizo nada ante la instalación irregular (sin contrato alguno) del aire en la oficina.

Osorio era a veces consultado por su propio hermano, también policía, respecto a la posibilidad de que el ladrón Sosa tuviera entre sus "pertenencias", televisores a la venta.

La polibanda era efectiva y hasta se daban el lujo de inventar enfrentamientos policiales para simular heridas que luego les permitían cobrar suculentas sumas de dinero a la ART. Estafa que conllevó la apertura de otra causa penal que tiene a un abogado imputado como parte fundamental en el andamiaje defraudatorio.

Fiscal Javier Giaroli.

Pero había demasiadas pruebas contra Osorio, Timón, Peralta y compañía. Los abogados defensores prefirieron tirar la toalla y llegar a un acuerdo.

De allí el juicio abreviado que se inició este martes, donde se acordó que el ladrón Sosa purgue una pena de 13 años, el policía Jonathán Osorio 10, Peralta 5, los padres del policía y su compañero Rozalez 3, pero con prisión en suspenso por la falta de antecedentes.

La sentencia se conocerá este jueves. Pero las derivaciones del caso, quizá continúen un tiempo más.

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