Ya pasaron casi dos años de aquel duro momento. Tiempo después de su participación en la Titan Desert 2018, Ignacio Gilí sufrió un ACV que le cambió la vida para siempre. Contra todos los pronósticos, el Chueco salió adelante. Logró cosas impensadas desde el punto de vista médico y sus progresos, para muchos, aun son inexplicables. Pero claro, se trata de Gilí. Siempre será importante lo conseguido, pero nunca será suficiente. En el medio, pasó por todo: momentos de gran motivación y otros de crisis a nivel emocional, que lo llevaron a buscar paz espiritual para resurgir.
Ignacio Gilí: "Tuve dos o tres depresiones muy grandes"
"Estoy trabajando las partes débiles. Por whatsapp el fisioterapeuta me va indicando ejercicios. Se que me va a costar estar al 120 por ciento y dándolo todo. Mucha gente me dice que me cuide y que haga menos. Pero yo no soy así. Soy culo inquieto y quiero estar bien, que mis hijos me vean bien. Tuve dos o tres depresiones muy grandes, pero gracias a Dios pude salir" comentó el alvearense en la charla que mantuvo con el Podcast de Tridente Ofensivo.
Todo lo que ha logrado conseguir marcan su esfuerzo y compromiso, como así también el de su esposa Laura, sus hijos y los que lo rodean. Pero también existe una realidad y Gilí la acepta y toma el desafío de ir por más. "Mirándolo desde la parte positiva, he mejorado un montón, se puede decir que el 100 por ciento. Desde lo negativo, la verdad es que hay carias cosas raras. Tengo la mitad del cuerpo sensible al frío y al calor. Para meterme a la ducha, me tengo que meter por el lado izquierdo. La cabeza maneja todo el cuerpo, hay que ser pacientes y seguir trabajando" reveló.
Mientras entrena en su hogar, el Chueco no olvidó dejar un mensaje para la gente y los deportistas en esta situación que se está viviendo. "Este año en lo deportivo está medio perdido. Creo que es el momento para estar en casa, tomar conciencia, tener paciencia y hacer cosas que no estábamos haciendo: estar con la familia, dar el ejemplo y aprovechar para entrenar. Gracias a Dios tengo un lindo patio donde pude educar a muchos alumnos y hoy por hoy rearme un circuito para mi" finalizó el deportista que entre tantos otros logros, fue representante olímpico en Sydney 2000.