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Opinión

Pandemia de Pascuas

Por Marcelo López Álvarez.
Por Marcelo López Álvarez

Pascuas un tanto distintas, sin celebraciones religiosas, sin encuentros familiares, conejos con huevos de chocolate en cuarentena, roscas que no llegaran y cientos de pequeños y medianos empresarios y emprendimientos familiares que buscan en la antigua entrega a domicilio (que vaya a saber porque decidimos transformar en delivery escrito a gusto de quien lo redacta) la subsistencia en estos días de restricciones en los movimientos individuales y colectivos en busca de la salubridad común.

Pero estas Pascuas y tantos días de introspección casera también, por qué no, sirve para repensar muchas de las situaciones macro que rigen nuestra vida social y económica. Aquella vieja frase de nuestras abuelas de "La letra con sangre entra" se hace más real que nunca.

Hace poco más de dos años atrás y viene a cuento en estas fechas (por febrero de 2018) el Papa Francisco en Santa Cruz de la Sierra en una misa ante movimientos populares celebrada justamente en el corazón de la oligarquía boliviana aseguraba; "Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos".

Dos años antes Francisco planteaba la discusión que hoy cruza la sociedad y los que creen que ya hay que pensar la salida de esta pandemia donde el Estado a nivel mundial recuperó un papel preponderante, todavía rengo, pero necesario ante el fracaso de las directrices del mercado.

Ya lo hemos planteado en columnas anteriores el debate incipiente que supera largamente la falsa dicotomía entre economía y salud. Si hay algo a lo que propende la economía es al bienestar general, por lo que desde la base es una falsedad que ambas cosas puedan estar enfrentadas o pensarlas por separado.

En la coyuntura en la cual el Gobierno Nacional se muestra activo tomando medidas en ambos frentes con los aciertos y errores que pueden generar situaciones inesperadas como la que vive el mundo. Lo cierto es que el Ejecutivo trata de alcanzar el principal objetivo; cuidar la salud de todos y alcanzar con la asistencia inmediata a los sectores de la sociedad mas perjudicados en las capas bajas y medias más golpeadas.

Acá y allá, en cualquier parte del mundo los estados pusieron sus arcas en pos de auxiliar a sus ciudadanos. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) puso en números lo que el Estado argentino puso sobre la mesa en estos días:

"En Argentina, desde el desembarco de la pandemia al territorio nacional y considerando el impacto negativo que las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio reportarán sobre la economía local, el gobierno nacional anunció un paquete de poco más de 2 puntos del producto (2,3%), cuando contaba con 299 contagios y 4 muertos por COVID-9, al 23 de marzo de este año. A esa fecha tenía 0,008 muertes por cada 100.000 habitantes y 17 días más tarde registró 0,142 muertes (al 9 de abril de 2020). El aumento fue de 17 veces. Un punto del PBI se dispuso para inyectar a distintos programas fiscales -tanto a la oferta como a la demanda - y poco más de otro punto del producto (1,3%) se anunció en créditos, garantizados fiscalmente -de manera parcial- a través del reforzamiento del FOGAR ($30.000) y fomentados desde la reducción de encajes del BCRA, hasta totalizar $350.000 millones. Estos créditos aún deben ser colocados y ello presenta los primeros desafíos respecto de las posibilidades reales de implementación crediticia en un contexto de incertidumbre y riesgo para el mundo pyme. A ello se agrega la reducción en 200 puntos base de la tasa de interés, una de las bajas más drásticas en términos comparativos, que llegó al 38% para la tasa de política monetaria y se ubicó en 24-26% para los préstamos de sostén de capital de trabajo y pago de nóminas salariales", detalla el CEPA.

Ahora el desafío es bajar a tierra esos números y billetes. El viernes los empresarios mendocinos de varias cámaras ,en una conferencia de prensa virtual convocada por la UIM, denunciaron la complejidad de acceder a los créditos para el pago de salarios en los bancos (algo que se viene advirtiendo hace varios días) y la tasa que todavía es elevada. El propio presidente en la conferencia de prensa del viernes admitió los problemas y aseguro que se trabajara a todo vapor para cumplimentar la parte del Estado que es la garantía sobre la que aseguro hay 100 mil carpetas de pedidos para analizar y que las pymes y mipymes puedan entonces acceder al financiamiento, seguramente el Ejecutivo deberá sumarle algún "recordatorio" político a los bancos de cuál fue su desempeño en los últimos cuatro años.

Los halcones de la particular oposición criolla cerraron filas con el staff de humoeconomistas encabezado por el humorista de televisión José Luis Espert que logró desplazar de los sets televisivos vernáculos al inventor de la especialidad Javier Milei.

Con la ayuda inestimable del elenco de panelistas y opinadores televisivos que secundan a un par de periodistas de supuesto fuste, dedicaron la semana a tergiversar la idea de algunos diputados del frente gobernante, apoyada por el explícitamente por el Presidente de la Nación, de un impuesto extraordinario a grandes fortunas. Algo bien distante a lo que se intento comunicar por ese circulo de standaperos que ocuparon horas y horas tergiversando o, mejor dicho, inventando un supuesto nuevo gravamen a la clase media y a una nueva definición que inventaron la "clase productiva".

La verdad es que el proyecto -que tiene el encargo de redactarlo el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Heller- es una idea ( la versión final recién se conocerá el jueves o viernes) en sintonía con lo que se viene planteando en Europa y Estados Unidos y hasta por la titular del FMI, de una tasa de entre en 0,5 y un 1,5% a las grandes fortunas, esas que suenan obscenas en estos tiempos. Cómo dice el propio Heller nadie después de pagarlo será menos rico y recuerda el movimiento de empresarios estadounidenses multimillonarios que propone al propios Gobierno norteamericano la creación de un tributo de alrededor del 3%.

La difusión de que la AFIP posee información oficial brindada por bancos extranjeros y organismos internacionales cajoneada desde 2017 de por lo menos unas 950 cuentas radicadas en el exterior con un monto en depósitos cercano a los 2600 millones de dólares sin declarar o subdeclarados ante el fisco local reavivo el debate sobre el gravamen que se piensa por única vez y para destinar al combate de la pandemia, similar a lo que se plantea hoy en la Unión Europea.

La realidad indica que nada de lo que se discute hoy en la Argentina es demasiado distinto a lo que se debate en el mundo para sobrevivir al COVID 19 y tratar de pensar el día después en un mundo que no será el mismo.

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