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Opinión

La pandemia que descubre falencias

Por Marcelo López Álvarez

 Hace una semana planteábamos que el Estado recuperaba lentamente su función de ordenador social, no solo en la Argentina, después de algunos largos años donde el mercado era una especie, no de ordenador sino de dueño de la sociedad.

La creencia de que el famoso Mercado o la capacidad de los "privados" eran capaces de administrar una sociedad voló por los aires a la primera necesidad seria que tuvo el Mundo en pleno reinado de la meritocracia y el ficticio "esfuerzo" individual.

Las imágenes potentes del viernes demuestran que aún al Estado le falta mucho por recorrer en el camino de recuperar un papel que nunca debería haber perdido. Confiar que, con una simple circular, un par de gacetillas y posteos en Twitter y Facebook los voraces muchachos de los bancos se cuadrarían y los ciudadanos entenderían y se comportarían después de más de 15 días sin actividad bancaria cual suizos fue un error sin explicación alguna por parte de funcionarios que además conocen de memoria cómo es el comportamiento de los factores de poder del sistema financiero. Alejandro Vanoli fue durante años presidente del BCRA y Miguel Pesce acumula más de una década de experiencia en la entidad rectora. Además, el Gabinete del presidente esta llenó de personajes que conocen muy bien el comportamiento de la sociedad sobre todo en el temible Gran Buenos Aires y Provincia como Katopodis, Meoni, Wado o el propio Daniel Arroyo. Por eso hace más incomprensible aun el error ante una situación que ya había sido advertido por los dirigentes de la Bancaria a los funcionarios del Ejecutivo.

El presidente tardo menos de 20 minutos después de levantarse para adivinar que el viernes sería negro y a las 7:20 de la mañana ya estaba dando la orden que se concretó 12 horas después de abrir los bancos sábados y domingos con cronogramas establecidos y teniendo en cuenta que la próxima semana también será corta.

Este traspié debería ser solo una anécdota en el camino hacía el verdadero debate que se viene en la economía mundial -y del cual no estará exento la Argentina- sobre nuevos ordenes económicos y quién toma el rol central en la recuperación económica.

La pandemia dejará varios puntos de preocupación donde la política y el equipo de gobierno deberá mostrar si realmente tiene cintura para manejar la situación. Es lógico que este sea un periodo de ensayo y error en la toma de decisiones diarias frente a un acontecimiento mundial que no tiene precedentes, de hecho, el método casi experimental de gobierno está siendo aplicado por todos lo lideres mundiales desde Donal Trump a Angela Merkel que buscan cada día acomodar sus decisiones a la evolución de la pandemia.

Si bien es cierto que el Equipo de Gobierno debe pensar cómo seguir una vez pasado el temblor, pero en el intertanto se encontrará con situaciones como la de ayer que le permitirán trazar una línea a futuro.

El tema del sistema bancario es muy interesante. Regidos en la Argentina por la Ley de Entidades Financieras de 1977 diseñada por José Alfredo Martínez de Hoz, fue protectora de todas las estafas de los bancos y banqueros a los ahorristas en la década del 70/80 y en el corralito de Cavallo y la crisis del 2001. Los cambios realizados después no alteraron ni su espíritu ni la insoportable posición dominante de las entidades sobre los consumidores y clientes. Inspirada en los parámetros internacionales que también fracasaron estrepitosamente, la gran mayoría de los bancos del Mundo hubieran estallado por los aires si los Estados no hubieran recorrido en su auxilio en más de su oportunidad ( la ultima la crisis del 2008)

El grado de desregulación de la actividad es muy alto en casi todo el mundo y en el orbe se discute -por ahora teóricamente- como reformular el sistema. La pandemia seguramente transformará gran parte de esa discusión teórica en práctica. Nuestro país es claro que se debe una discusión profunda del sistema, cruzado además por un gran sistema financiero paralero de tarjetas no bancarias, financieras, mutuales y ahora los productos virtuales.

Si bien el sistema financiero de la Argentina es fuerte, el grado de bancarización de la sociedad en muy bajo respecto a otras naciones por varias razones, tenemos una economía en negro muy superior al 30% pero además el comerciante pequeño, el ciudadano común huye de los bancos por los costos que significa cualquier operación, lo mismo pasa con la posibilidad de incorporar métodos de pago modernos que tienen comisiones altísimas para los valores medios del sistema financiero mundial. El efectivo sigue siendo el mejor negocio para cualquier familia argentina para sus gastos diarios.

Pero además el sistema abusivo de los bancos en la Argentina tiene otro ítem que ahuyenta al consumidor, la pésima atención y el destrato al cliente medio. Lo del viernes fue elocuente y el sábado se ordeno no por compromiso de los bancos sino de la denostada política, el Estado vía los municipios tuvo que salir a poner personal y recursos para ordenar lo que los bancos no "pueden".

El sistema tiene un problema es ineficiente para el primer eslabón de la cadena y caro pero necesario para la economía en blanco. En crisis cómo estas es dónde se pone en marcha el tira y afloje entre los actores de la economía, se multiplican por doquier los pedidos de que el sistema salga a prestar plata a tasa cero para auxiliar a las pymes y mipymes principales actores de la economía pero también es cierto que el dinero que presta el banco no es propio, es el de los ahorristas que depositan en él y las entidades deben cuidar. Del otro lado del mostrador argumentan que la mayoría de las entidades excepto las oficiales, la cooperativa y un puñado de privados -que se cuentan con los dedos de una mano- pusieron realmente a disposición de sus clientes los prestamos con tasa tope del 25 por ciento más gastos para salarios.

Pequeños ejemplos de que se debe rediscutir seriamente un sistema que, quedó demostrado, esta perfectamente lubricado para modelos de negocios financieros y destrucción de la industria pero que cuando tiene que salir al auxilio de la sociedad, la producción y el crecimiento hace agua por todos los costados y termina pidiendo el bastón del Estado para avanzar.

La pandemia deja al descubierto a su paso no solo los problemas de salud de una población sino mucho más. Una vez pasada esta tormenta del cobro de jubilados y beneficiarios de asistencias sociales, el Gobierno deberá seguir de cerca otro gran problema de la economía argentina que son los cadenas de valor y que por estos días están generando olas de enojos de los consumidores que ven como los precios siempre tienen una excusa para subir.

Pero esa es otra historia

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