Más de la mitad de la población mundial pasa este fin de semana encerrada en sus casas, en una lucha sin cuartel contra el COVID19, un enemigo que se lleva vidas a dos puntas por el lado de la salud, pero también por el de una economía que volverá a tirar al borde del camino a miles y miles de habitantes de un mundo irremediablemente en crisis y reconstrucción.
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El Estado recupera su papel de organizador social
La situación argentina tiene una pequeña ventaja; pudo ver primero lo que hacia el resto en materia de salud y pensar un camino anticipatorio. Sin embargo, esa pequeña ventaja en el aspecto sanitario no es la misma en materia económica, la situación en la que enfrenta la crisis es realmente preocupante, como si la pandemia hubiera pasado antes arrasando con todo.
En medio de los números del Coronavirus que suman casos y muertes y se roban los titulares, esta semana se conocieron otros números, los definitivos de cómo recibió la economía el Gobierno de Alberto Fernández y no caben dudas que efectivamente la pandemia de un modelo que cree que antes que las personas están las empresas concentradas o los fondos de inversión pasó con fuerza por la Argentina.
En este contexto es casi inútil ahondar en esos indicadores (quien lo desee los encontrará fácilmente en las redes sociales del INDEC) pero si es esencial marcarlo para que quede claro de dónde se arranca el combate contra el segundo efecto central del virus, la actividad económica.
El equipo de Alberto Fernández viene realizando casi un anuncio por día con la misma tónica con la que comenzó el gobierno, mirando primero hacía los sectores más postergados que sufrieron con mayor crudeza los cuatro años anteriores y están en borde caer a las profundidades si esta crisis se agrava.
La prioridad en los próximos días para el presidente es garantizar el pago de los sueldos del sector privado. En las próximas horas el Central, la AFIP y los ministerios de Economía y Producción después de una dura discusión con los bancos, dictaran una serie de resoluciones que permitirán acceder a créditos blandos con un par de meses de gracia y tasa no mayor al 25% por el equivalente a la masa salarial sobre todo para pymes. Algunos bancos trabajaron todo el finde semana analizando la situación de los clientes que podrían estar incluidos en los prestamos para agilizar los trámites de los pedidos que, están seguros, le caerán en masa entre lunes y miércoles.
La crisis reformula incluso posiciones de la sociedad argentina frente a determinados temas. En la semana se conoció un trabajo de la Consultora Analogías que el gobierno se encargo de remarcar en cada teleconferencia con banqueros o empresarios, no solo la imagen del presidente se dispara incluso entre quienes no lo votaron, sino que la sociedad ha desarrollado un pésimo concepto de los grandes empresarios y los factores concentrados de poder.
En la semana comentamos en Radio Andina y en las redes sociales uno de los datos más impactantes de la encuesta, un 82.1% de los encuestados está de acuerdo con que el Estado tome el control de la producción y comercialización de los bienes esenciales ante la especulación empresarial con los precios. Y más llama la atención es que ese 82.1 este compuesto por 58.8 % que está Muy de Acuerdo y un 23.3 que está de Acuerdo.
La sociedad le esta pidiendo al Gobierno que deje el estado declamativo y pase a la acción, ante lo que ve cada día en las góndolas de los supermercados, en la verdulería, en la carnicería o en la farmacia.
A pesar de la coyuntura que tapa todo el Gobierno sigue sigilosamente las negociaciones por la deuda con la sensación que esta estirando los tiempos a voluntad. Ya lo escribimos semanas atrás, la tragedia se transformó en aliado y no sería demasiada sorpresa que el FMI anuncie en los próximos días desembolsos adicionales para un grupo de países para afrontar la emergencia. En ese esquema a la Argentina le tocarían unos 3000 millones de dólares con el compromiso de utilizarlos por parte de esos países para hacer populismo puro y duro con la intención de poner en marcha sus economías.
Es un hecho que algunos estarán peor con otros. Los lideres de las potencias occidentales Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil han optado por el peor camino, creer la fantasía de que se puede jugar a no parar la economía arriesgando la vida de sus ciudadanos. Obtuvieron el peor resultado, no solo sus economías estallaron, sino que además multiplican por miles sus infectados y por cientos sus muertos.
Johnson prueba el virus en su propio cuerpo y promete reactivar la economía vía teleconferencias. Trump quemó todos los papeles de la derecha norteamericana y salió a distribuir 6 trillones de dólares (2 en forma directa y 4 a través de créditos de los bancos a tasa casi cero) para tratar de que no se le enfríe la economía. Plata quemada porque al no tomar medidas para combatir la pandemia los infectados se multiplican y los Gobernadores se cortan solos y cierran sus estados y comercios.
Bolsonaro esta al borde de que la salida sea un nuevo y repudiable golpe institucional ante su negacionismo absoluto de la crisis mundial.
Esta claro que China, Corea y todo oriente (a pesar de las dudas que realmente hayan controlado la epidemia) aparecen en el escenario como los jugadores fortalecidos en un orden mundial dónde millones de ciudadanos (como lo muestra el trabajo de Analogías en la Argentina) empiezan a repensar las relaciones del Estado con la sociedad. Sin dudas la pandemia del COVID 19 dejará un lamentable saldo en vidas humanas, pero también la rediscusión de cómo el mundo se organizó en los últimos años y una revalorización de la participación del Estado como verdadero ordenador de la sociedad por sobre los mercados.