Luego de tanto tiempo de preparación y ensayo, finalmente el espectáculo de la vendimia central estrenó en el Frank Romero Day su edición 2020 bajo el título "Sinfonía Azul para el Vino Nuevo". Una fiesta de la que participan más de mil artistas, con dirección y guión de Rafael Golondrina Ruiz, y que con una historia sencilla termina abrazando un mensaje hacia quienes trabajan y cultivan la identidad mendocina. El ensamble de músicos y la propuesta protagónica actoral, entre las marcas distintivas de una puesta que tendrá este domingo y lunes sus repeticiones.
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Mendoza tuvo su "Sinfonía Azul para el Vino Nuevo": un espectáculo singular sobre la vendimia y su esencia
Año a año el desafío se renueva a la hora de pasar por el relato de una fiesta que ya tiene sus postales argumentales grabadas a fuego. La propuesta es cómo tratar de innovar, y ahí es donde cada director o directora, busca imprimirle a la vendimia su mirada particular.
En esta ocasión, a la narrativa popular se le instaló un concepto más sofisticado que viene del mundo de la música clásica y es la llamada "nota azul". Una nota que no existe en la partitura de una composición sino que supone un estado -un momento- supremo de emoción que la música produce al ser ejecutada. Esta idea es contada a través de un director de orquesta al que le han encargado una sinfonía para homenajear al vino. Este personaje principal está obsesionado con encontrar la nota azul y para lograr su cometido vienen en su ayuda, a través de un sueño, memorias que le harán recordar la esencia de lo que busca.
La historia se comprende fácilmente y se pone en escena a través de 10 cuadros, con teatro, música, acróbatas, bailarines y el sello patrimonial de toda vendimia que son las cajas lumínicas. Cada elemento y cada recurso artístico se conjugan para ofrecer un espectáculo que transita por distintos momentos.
Desde un principio el público puede conocer al director de la orquesta, el personaje que lleva adelante el eje del argumento. Y es el actor, Aníbal Villa, quien lo interpreta otorgándole gracia y frescura al papel. En este cuadro inicial que se plantea como un paso de comedia, también se revelan las memorias. Mujeres sabias caracterizadas con un vestuario extraordinario (trabajo a cargo de Andrea Cardozo) e interpretadas por actrices mendocinas de trayectoria. Ruiz se da el lujo de reunir en esta, su nueva vendimia central, a figuras destacadas del quehacer cultural de la provincia. Mariú Carrera es "la memoria del agua", Alicia Casares quien dirigió la central del 2019, es "La memoria del aire", Vilma Rúpolo "la memoria del vino", Sandra Viggiani "la memoria de la fe", Margarita Cubillos "la memoria de la Tierra", Celeste Álvarez, "la memoria del fuego", y Elena Schnell "la memoria de la humanidad".
Como no se ha visto en otras vendimias, lo teatral cobra aquí un lugar fundamental y la disposición del escenario, que incluye un escenario central giratorio, apunta a captar la atención del público en este sentido. El centro es el punto eje donde se despliega toda la fiesta.
Luego de la presentación de la historia y sus protagonistas, la puesta va entrando en un terreno donde la música y los cuadros coreográficos se apoderan del desarrollo del espectáculo. Acá el trabajo de la orquesta a cargo de Juan Pablo Moltisanti, quien asume por primera vez la dirección de una vendimia central, es de un vuelo exquisito, sobre todo en los tramos sinfónicos. Casi 70 artistas, entre cantantes y voces, le dan vida a esta banda sonora que discurre también por varios ritmos de color regional y latinoamericano.
La propuesta en la danza (con dirección de Hugo Luna), es dinámica y con algunos cuadros que se llevan los aplausos: como el malambo con boleadoras que despliegan hombres y mujeres por igual, y el solo de una pareja de tango que se roba los suspiros. Este año, además, bailarines adultos y artistas con discapacidad ocupan espacios protagónicos dentro del escenario y realmente toda la masa de artistas se ve integrada. Otro de los objetivos que se planteó el equipo desde el inicio y que pudo plasmarlo en escena.
Es a partir del deseo que tiene el director de la orquesta de encontrar la nota azul, que se van desplegando los sonidos, los colores y los sentimientos por la identidad de un terruño al que pertenecemos. Y la puesta de Golondrina Ruiz, que bien sabe de esto, lo hace de manera poética a través de la música, la danza, y algunas palabras justas (sólo las que considera necesarias).
Esta Sinfonía Azul, es más el mensaje que deja trascender -que queda latiendo- que el efecto. Un mensaje que pondera al pueblo trabajador, a las manos que labran la tierra, a la cultura del riego heredada del pueblo Huarpe, a los cosechadores golondrinas, a la fe que renueva la esperanza más allá de cualquier religión y al vino sin varietal sofisticado que sabe ponerle ritmo y alegría la Murga El Remolino. También la cultura del cuidado del agua, que regala uno de los momentos más lindos y significativos dentro del desarrollo de la fiesta.
¿Cuál es entonces la nota azul que logra movilizar este espectáculo? Cada espectador tendrá la respuesta. Quizás sea esa fibra de esencia vendimial abrazada al pueblo que destacan estas líneas. Quizás sea la música del ensamble orquestal, y habrá quienes recuerden esta puesta por sus bailes folklóricos o el grupo de actores y actrices protagónicas. Cada quien sabrá... Lo cierto es que más de mil artistas mendocinos volvieron a renovar, con corazón y entrega, una comunión anual que se produce cada mes de marzo en el Teatro Griego. Hay clima de fiesta en el pago. Salud por eso.
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EQUIPO ARTÍSTICO . Staff general guion y dirección general: Golondrina Ruiz Asistencia de dirección: Yamila Talfiti y Cecilia Landa Director de puesta en escena: Claudio Martínez Directora de puesta en escena: Claudia Sosa Dirección coreográfica: Hugo Luna Asistencia de dirección coreográfica: Romina Moreno Guzmán Coreógrafos de folclore: Carla Navarro y Martín Villarruel Coreógrafos de contemporáneo: Vanina Gispert y Cristian Lara Dirección actoral: Federico Ortega Asistente de dirección actoral: Gabriela Garro Dirección musical, arreglos y composiciones: Juan Pablo Moltisanti Codirección, arreglos y composiciones: Rubén Martínez Asistente de dirección musical: Paola Castillo Diseño escenográfico: Víctor Carrión Responsable de cajas lumínicas: Eduardo González Jefe técnico: Martín Balastegui Productor ejecutivo: Sergio Gras Asistencia de producción ejecutiva: María Paula García Jefe de traspuntes: Alfredo Reynoso Responsable de utilería menor y utilería menor: Nicolás Cuartas Responsable de videofilmación: Franco Atencio Asistente de videofilmación: Romina Domínguez Jefa de vestuario: Andrea Cardozo.