Conflicto étnico

Las fuerzas kurdas resisten ante ofensiva turca en Siria

Por Sección Internacionales

 Las fuerzas kurdas del norte de Siria resistían el jueves ante el ataque terrestre lanzado por Turquía, en el segundo día de una operación militar en esta región que suscita las críticas internacionales y hace temer una nueva crisis humanitaria en este país sumido en la guerra desde 2011.

Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), el jueves por la mañana hubo disparos de artillería esporádicos del ejército turco en las zonas fronterizas de Tal Abyad y Ras al Aín.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), alianza de combatientes kurdos y árabes, anunciaron que habían resistido ante el ataque terrestre en la zona de Ras al Aín. "Nuestras fuerzas han bloqueado un intento de incursión terrestre del ejército de ocupación turco", indicaron.

El ministerio de Defensa turco afirmó por el contrario que la operación había sido "llevada a cabo con éxito durante la noche, por aire y por tierra" y aseguró que se habían "capturado objetivos previstos" sin dar más detalles.

Según el OSDH, 19 milicianos kurdos y ocho civiles murieron el miércoles como resultado de esta operación. En la ofensiva también participan algunos combatientes sirios del Ejército Nacional Sirio, coalición de ex rebeldes financiada y entrenada por Turquía.

Llenar Europa de migrantes

Desde el miércoles, miles de civiles escaparon de los bombardeos y de los disparos. Las imágenes mostraban a mujeres y niños amontonados en camionetas, huyendo por carretera con todas las pertenencias que pudieron reunir.

Internacionalmente, esta operación provoca las críticas y aviva los miedos. Una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad está prevista el jueves.

Señalado internacionalmente por haber traicionado a sus aliados kurdos, que desempeñaron un papel crucial en la caída del Estado Islámico, el presidente Donald Trump intentó justificar el visto bueno que parece haber dado a Ankara para que lance esta ofensiva con la retirada de tropas en esta zona fronteriza.

El objetivo declarado de la operación es alejar de la frontera a la principal milicia kurda de Siria, las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), principal milicia kurda de Siria.

Las YPG, aliadas de los occidentales en la lucha contra el Estado Islámico (EI), son consideradas por Ankara como una organización "terrorista", debido a sus vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Según el diario turco Hürriyet, Turquía tiene previsto en un primer momento tomar el control de una franja de territorio en la frontera de 120 km de largo y unos 30 km de profundidad.

Este jueves, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan amenazó con "enviar 3,6 millones de migrantes" a Europa, en respuesta a las críticas que suscita su operación militar.

"¡Oh Unión Europea, entra en razón! Lo digo de nuevo: si ustedes intentan presentar nuestra operación como una invasión, abriremos las puertas y les enviaremos 3,6 millones de migrantes", dijo el mandatario, en un discurso en Ankara.

Desde Teherán, las autoridades iraníes pidieron "un cese inmediato" de la ofensiva turca mientras que Rusia instó a un diálogo entre el régimen sirio y Turquía.

La ofensiva de Turquía es la tercera en Siria desde 2016. Desde 2011, el conflicto en este país ha dejado un triste reguero de 370.000 muertos y millones de desplazados.

¿Hasta dónde?

"Una ofensiva militar podría desplazar a 300.000 personas y cortar servicios humanitarios vitales", advirtió la ONG Comité Internacional de Socorro (IRC, según sus siglas en inglés).

Organizaciones humanitarias recuerdan que muchas de estas personas atrapadas de nuevo en una ofensiva militar ya fueron desplazadas anteriormente y sufrieron a manos de los yihadistas del Estado Islámico.

Sin aviación parece dificil que los kurdos puedan resistir ante el ejército turco.

"Las FDS no pueden defender toda la frontera entre Siria y Turquía", consideró Nicholas Heras, analista del Center for New American Security.

"La pregunta es hasta dónde puede avanzar Turquía antes de ser frenada por actores regionales e internacionales", agregó.

Trump confió en que su homólogo turco actúe de "manera racional" y "humana" y amenazó con "paralizar la economía turca en caso de ofensiva injusta".

La operación turca también despierta los miedos ante un resurgimiento del Estado Islámico y plantea la pregunta de qué destino van a correr los miles de yihadistas presos y custodiados por las FDS.

Un "protectorado"

El objetivo de la operación militar lanzada por Ankara en el noreste de Siria es claro, la creación de un protectorado de frontera de 120 kilómetros de largo y 30 de ancho, adonde se trasladarán unos 2 millones de refugiados sirios, actualmente en Turquía.

Las puertas de acceso identificadas por el ejército turco en la región en manos de los kurdos son dos hasta el momento: los puestos de frontera de Akcakale y Ceylanpinar, desde los que se ingresa en las localidades estratégicas de Tal Abyad y Rasal-Ayn. Y entre estos dos puntos, intencionalmente evacuados días pasados por los 50 marines estadounidenses que los custodiaban, se extenderá el nuevo protectorado de Recep Tayyip Erdogan en Siria. El primer, inmediato, resultado es el de quebrar el sueño kurdo de Rojava, un gran territorio, casi un tercio de todo el país árabe y devenido en los últimos años en laboratorio de experimentación social y administrativa de vanguardia en todo Medio Oriente. Especialmente, en materia de derechos femeninos y gestión federal. Con el ingreso de las fuerzas de Ankara, inicia su decisiva fragmentación. Porque si el confín entre Turquía y Siria tiene 911 kilómetros de largo, y aquel hasta ahora en manos de la Unidad de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) se extendía en la mitad al este del río Éufrates, la operación "Fuente de Paz" lo interrumpe de manera "científica".

Por lo tanto, permanece aislada Kobane, la ciudad símbolo de la resistencia contra el Estado Islámico: atrapada entre las zonas ya en manos de Ankara al oeste, ocupadas en las dos incursiones precedentes en Siria, entre 2016 y 2018, y repoblada por etnias y milicias favorables a Erdogan, y la nueva ofensiva armada al este. Por el momento de debería ser atacada, si bien los combatientes locales filo turcos -en su mayoría árabes y turcomanos- se hacen sentir en la frontera. Dependerá en gran parte de la protección estadounidense, hasta ahora presente en la zona. Incluso porque, en el proyecto acordado hace dos meses entre el mandatario turco y su par estadounidense, Donald Trump, la zona de Siria atacada hoy debería haberse convertido en un "área de seguridad" sin la necesidad de hacer ni un disparo. Durante semanas hubo hasta patrullajes conjuntos aéreos y terrestres y tenían un centro de comando compartido.

El objetivo ratificado por Erdogan va más allá: quedarse toda la frontera e inundar la zona kurda de refugiados sirios que actualmente se encuentran en Turquía.

Son al menos dos millones, dijo el presidente turco, que podrían convertirse en tres millones si la auspiciada "zona de seguridad" deviniera una "región de seguridad", extendiendo sus fronteras ideales hasta Raqqa, que fue la capital del Califato en Siria, y Deir ez-Zor, otro bastión arrancado a los yihadistas, siempre por los kurdos. Para ellos, el plan turco no es otra cosa que uno de ingeniería étnica. Todo por un costo estimado por Ankara en más de 26.000 millones de dólares entre casas, infraestructura y seguridad. Se trata de un plan gigantesco y pleno de obstáculos, comenzando por la férrea oposición de Rusia e Irán, que no pretenden concederle a Erdogan nuevas cartas para que juegue en la mesa de negociaciones de la Constituyente siria. El retiro estadounidense, si realmente se concreta, no bastará para cerrar el juego. Fuente: AFP y ANSA


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