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Manifestaciones pro democracia

Se agrava la violencia en Hong Kong pero China mantiene el control

Por Sección Internacionales

 La violencia en las protestas antigubernamentales en Hong Kong se está agravando, pero el gobierno local confía en que puede manejar la crisis por sí solo, dijo la líder de la ciudad el martes.

Carrie Lam habló en público por primera vez desde que las manifestaciones se intensificaron el domingo, cuando la policía disparó cañones de agua y ráfagas de gas lacrimógeno en los enfrentamientos con los manifestantes que arrojaron ladrillos y bombas de gasolina.

La ciudad controlada por China está lidiando con su mayor crisis política desde su entrega a Pekín en 1997 y las autoridades del Partido Comunista han enviado una clara advertencia de que es posible una intervención contundente para sofocar la violencia.

La dirigente de Hong Kong, apoyada por Pekín, dijo que no renunciaría a construir una plataforma para el diálogo, aunque consideró que no era el momento adecuado para establecer una investigación independiente sobre la crisis, una de las demandas fundamentales de los manifestantes.

"Debemos prepararnos para reconciliarnos con la sociedad comunicándonos con diferentes personas... Queremos poner fin a la caótica situación en Hong Kong", dijo Lam, quien agregó que no cree que su gobierno haya perdido el control.

Se prevén más manifestaciones en los próximos días y semanas, lo que supone un desafío directo para las autoridades de Pekín, que están deseosas de sofocar los disturbios antes del 70º aniversario de la fundación de la República Popular China, el 1 de octubre.

Detenidos incluidos menores

La policía de Hong Kong dijo el lunes que había detenido a 36 personas, la más joven de 12 años de edad, después de que se intensificara la violencia durante las manifestaciones antigubernamentales con el lanzamiento de cócteles molotov contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con cañones de agua y gases lacrimógenos.

Durante las protestas del domingo se produjeron algunos de los enfrentamientos más encarnizados entre la policía y los manifestantes desde que a mediados de junio se recrudecieron las protestas por un proyecto de ley de extradición ya suspendido que habría permitido enviar a la población de Hong Kong a la China continental para su enjuiciamiento.

La policía disparó cañones de agua y proyectiles de gas lacrimógeno en los enfrentamientos del domingo con manifestantes que lanzaban ladrillos, en el segundo día de violentos enfrentamientos en la ciudad gobernada por los chinos.

Seis oficiales sacaron sus pistolas y un oficial disparó un tiro de advertencia al aire, según dijo la policía en una declaración.

"La escalada de actos ilegales y violentos de los manifestantes radicales no sólo es escandalosa, sino que también empuja a Hong Kong al borde de una situación muy peligrosa", dijo el Gobierno en un comunicado.

Se prevén más manifestaciones en los próximos días y semanas, incluyendo una concentración en la sede de Cathay Pacific Airways de Hong Kong el miércoles para protestar contra la percepción de un "terror blanco", una expresión común para describir actos anónimos que crean un clima de miedo.

Críticas al G7

China mostró hoy su oposición al punto del comunicado conjunto de los líderes del G7 en el que "reafirman la existencia e importancia" de la declaración chino-británica de 1984, que sentó las bases de la devolución de Hong Kong a China por parte del Reino Unido.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Geng Shuang acusó hoy al Grupo de los Siete (G7) países más desarrollados de "hacer acusaciones arbitrarias sobre los asuntos de Hong Kong", y recordó que éstos son únicamente competencia interna de China.

"Nadie se preocupa más por la prosperidad y la estabilidad de Hong Kong que los ciudadanos hongkoneses y los demás ciudadanos chinos. Podemos ocuparnos de nuestros propios asuntos bien. Le pido a los miembros del G7 que dejen de meterse en los asuntos de los demás con intenciones maliciosas", apuntó.

La declaración chino-británica, agregó Geng, "tiene como objetivo final garantizar que China recupere Hong Kong y retome su soberanía sobre Hong Kong".

"Tras su regreso a la madre patria, el Gobierno chino gobierna Hong Kong basándose en nuestra Constitución y en la Ley Básica (la constitución hongkonesa). De acuerdo a las leyes internacionales (...), ningún país u organización debe interferir", sentenció.

En el documento en el que se recogen las conclusiones de la última cumbre del G7, celebrada en Biarritz (Francia) entre los días 24 y 26, el club de los siete países más ricos "reafirma la existencia e importancia de la declaración chino-británica de 1984 sobre Hong Kong, y llama a evitar la violencia".

El texto sentó las bases para la devolución de Hong Kong, hecha realidad en 1997, y tiene vigencia durante 50 años, período en el que China se comprometió a respetar las autonomías de la ciudad bajo el modelo conocido como "un país, dos sistemas".

No obstante, tras semanas de manifestaciones en la ciudad autónoma, el Gobierno chino aseguró que los "derechos y obligaciones" del Reino Unido reconocidos en la declaración ya "fueron completados" mediante la Ley Básica hongkonesa.

Así pues, las autoridades de China rechazan la injerencia de cualquier país extranjero, en especial de Reino Unido y Estados Unidos, en la situación que se vive en la ciudad autónoma.  Fuente: Reuters y EFE

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