APERTURA DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA 2019

Cornejo: "Voy a entregar en diciembre de este año a quien me suceda una provincia objetivamente más ordenada"

El Gobernador Alfredo Cornejo encabezó su cuarto y último discurso ante la Asamblea Legislativa. De esta manera, el mandatario provincial da comienzo al 179º período de sesiones ordinarias. 

En su alocución, el mandatario provincial destacó, entre otros temas, lo siguiente: 

"Hemos avanzado significativamente en las obras de restauración y consolidación estructural del Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú-Casa de Fader. Pero también abrimos el Museo Carlos Alonso en la ex mansión Stoppel, paralizada desde 2015. Estos hitos constituyen, sin dudas, una de las más grandes inversiones en infraestructura cultural de los últimos años.

Prometimos cambiar Mendoza y efectivamente, con todo esto estamos haciendo que el estado funcione. Y pese a las dificultades propias de los tiempos difíciles que atraviesa el país, y de la imposibilidad que tienen las provincias de manejar las variables macroeconómicas, voy a entregar en diciembre de este año a quien me suceda una provincia objetivamente más ordenada y mejor administrada, más previsible, más responsable y que presta mejores servicios públicos que la que recibí de mi antecesor, el ex gobernador Francisco Pérez.

Por eso, puedo mirarlos a ustedes a la cara, pero también a todos y a cada uno de los mendocinos y decirles que estamos en el buen camino, pero que necesitamos imperiosamente la continuidad de este estilo y esta concepción de gobierno para no volver al desorden, el incumplimiento, la descapitalización y la ineficiencia del Estado que nos llevó a la descomposición de las arcas públicas, y con ello, al derrumbe de sus servicios.

Módicamente, progresamos en todo lo que se pudo avanzar en este tiempo. A veces con más o menos acompañamiento, con cuestionamientos y elogios, con aciertos y errores, pero no tengo dudas que, como prometimos, Mendoza cambió. La hemos puesto otra vez en normalidad.

Sin dudar podemos seguir haciendo mucho más en los meses que aún nos restan, pero también que nuestros conciudadanos puedan discernir y valorar esta concepción prioritaria de lo público, sin despilfarros ni falsas promesas, que supo ponerse por encima de las demandas e intereses particulares para beneficiar a las clases medias y a los sectores más vulnerados, que son los que más demandan los servicios de calidad del Estado. Pusimos énfasis en ese cuidado de lo público, que no es patrimonio de un partido o de una coalición, sino de todos los que pretendemos y soñamos una Mendoza mejor para las próximas generaciones.

Estamos obligados a asegurar la continuidad de un proceso que le garantice a Mendoza un Estado moderno y previsible, que preste servicios de excelencia y donde el sector público y el privado puedan generar un entramado de crecimiento y bienestar, capaz de producir trabajo y riqueza, pero también inclusión y solidaridad.

Así como no prometí recetas mágicas, tampoco creo haber conseguido en tres años y medio, todo lo que se necesita para el funcionamiento del Estado. Sé que falta más. Pero en todo caso lo pusimos de pie luego de ver cómo, día a día, nuestros servicios públicos se deterioraban bajo las falsas ilusiones de un populismo que se rasga las vestiduras por los pobres y desposeídos, y que no fue capaz de brindarles ni hospitales, ni centros de salud, ni escuelas, ni rutas en condiciones para que pudieran satisfacer sus mínimas necesidades. Claro que me duele la pobreza, a quien no, ¿pero ustedes se imaginan lo que sería la pobreza con ese estado desbastado?

En este tiempo sentamos bases sólidas para empezar a revertir de una buena vez, la frustración eterna de los que esperan y necesitan todo del Estado, pero también la impericia cínica de los que en cada elección prometen en el aire, con premeditación y alevosía.

Todo esfuerzo será en vano si a la vuelta de la esquina, otra vez la fabulación del slogan se impone sobre la racionalidad fiscal. Si el voluntarismo le gana la pulseada al orden. O si quienes creen que los atajos sirven para llegar antes pero no para llegar bien. Mucho menos desde el engaño sistematizado que vociferan los que no tienen la responsabilidad de gobernar y que cuando por circunstancias azarosas eso tal vez sucede, se dedican a depredar el Estado, olvidándose por completo de la justicia social y de ese pueblo al que dicen representar en exclusividad.

Me comprometí a detener la espiral de decadencia y descomposición del Estado. He cumplido. Mucho de aquello que causaba una aversión paralizante cambió (espero que para siempre) en Mendoza. Otro tanto deberá seguir cambiando para beneficio de las generaciones venideras a las que deberemos legarle un Estado más eficiente, pero también mucho más comprometido con quienes lo necesiten. Donde el orden no sea la excepción, sino la regla.

Agradezco los aportes sinceros que nos hicieron corregir y ser mejores en la gestión pública. Espero también que hayan podido comprender cabalmente las razones de nuestras convicciones, que sólo apuntan a fortalecer lo público para atender a quienes no tienen otra opción; pero en la misma senda, a estimular la iniciativa y la audacia de emprendedores (estableciendo reglas claras, de cumplimiento general) como los que fueron capaces de transformar esta Provincia, que no se resignó a ser sólo un desierto.

Para esa construcción responsable de ciudadanía y afianzamiento democrático e institucional, con un Estado sano, protagónico y oportuno, seguiré estando siempre a disposición de los mendocinos desde cualquier lugar en que me encuentre, honrado eternamente por haber podido representarlos en este tiempo. 

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